jueves, 22 de octubre de 2009

Un cubano en el corredor de la muerte

El día que cumplí 40 años murió, al aplicársele una inyección letal, Timothy McVeigh, ejecutado como responsable de la muerte de 168 personas en el atentado al Alfred P. Murrah Federal Building en Oklahoma City, en 1995.

No sé cuántas personas, aparte de los familiares y amigos de las víctimas y los del propio autor de aquel horrible atentado recuerdan la ejecución con la misma frecuencia conque esta me ronda.

Siempre que alguien me pregunta si estoy a favor o en contra de la pena de muerte me quedo en un limbo de cruzadas sensaciones y visualizo al ex militar norteamericano, recibiendo la dosis letal en su antebrazo mientras, a su lado, aun sorprendidas, 168 personas inocentes sienten como sus vidas se apagan. Mi respuesta es siempre visceral (ni siquiera estoy seguro de qué significa eso), pero lo que yo pienso no tiene importancia.

Andando El blog de Fernán González doy con la entrada: Yosvanis Valle: amor en el corredor de la muerte, y ya no puedo avanzar. Un cubano seguramente morirá, ejecutado por inyección letal, el próximo 10 de noviembre, condenado por el asesinato de un hombre en 1999. Leo, voy a los enlaces, y acudo a Google para seguir indagando. Mi pereza me inhibe de compensar, como otras veces, mi desconocimiento del inglés con los traductores online, por lo que me quedo en lo que encuentro publicado al respecto en español: la entrevista a la esposa, las estadísticas de los condenados a muerte en USA, una misma noticia al respecto publicada en varios darios latinoamericanos, un fragmento de una entrevista al condenado y varios portales que defienden la abolición de la pena de muerte.

Tres impresiones me instaron desde el primer momento a olvidar este asunto.

- La primera la dictó el sentido común: este hombre nunca va a reconocer su culpabilidad, por lo tanto hay grandes probabilidades de que esté mintiendo (él asegura que es inocente) y es muy entendible que su esposa le crea y defienda.

- En segundo lugar, si la ley en Texas es la que es y el hombre es culpable de violar esa ley, no tengo yo que sentir complejo por su irresponsabilidad. Que pague por lo que hizo, que no fue condenar a alguien a estar encerrado una pila de años por no darle lo que él le pedía: fue asesinarlo.

- Por último, siempre se me hace difícil pensar que en tema tan serio como la condena a muerte de un hombre vaya a haber un juez o un jurado popular que dicte sentencia sin estar absolutamente seguros de la culpabilidad del condenado.

Por lo tanto decidí pasar del tema, confiando en la justicia de Dios y sus diversos modos de realización.

Pero, justo ahí, me golpearon dudas como mazazos: ¿por qué apareció ante mí esa noticia? ¿por qué esta sensación de que algo no anda bien en este asunto? ¿será sencillamente su condición de cubano condenado a la pena de muerte? ¿es el recuerdo de aquellos tres jóvenes que fueron fusilados en Cuba en 2003 por tratar de escapar en una lancha, asesinados sin un motivo que los hiciera merecedores de tamaño castigo?, (para dicha pena eran inocentes).

En cualquier caso me vi releyendo todo lo publicado, mirando largamente las fotografías de Yosvanis Valle... He leído sobre él, he escuchado su voz de nebuloso acento, he visto su brazo tatuado... y he tratado de encontrar en él la amenaza y el pecado, un motivo para distanciarme, una razón para alejarme de tema tan complejo... He tratado de alejarlo de mí procurando incluso descubanizarlo, degradándolo a la categoría de “otro”, sumergiéndolo, de tan miserable modo, en esa masa de mas de seis mil millones de coterráneos que no conforman mi circunstancia más inmediata y de los que, razonablemente, me siento liberado de tener en cuenta.

Finalmente y puesto que (siempre según lo que he leído y visto hasta ahora), existe un notable margen de duda respecto a su real culpabilidad, me parece que pasar del tema sin intentar al menos llamar la atención de la mayor cantidad de gente posible me convierte en cómplice de un asesinato. Ya estoy enterado. Y me siento mal. Y no quiero sentirme peor.

No se trata de estar en contra o a favor de la pena de muerte. Mucho menos de utilizar este asunto, y otros como este, como argumento ideológico. Se trata simplemente de que no se puede condenar a un hombre si existe una mínima duda acerca de su culpabilidad.

Una última consideración: Veo que en todas partes dejan la decisión final de ejecutar o suspender la sentencia en manos de los políticos. Por ende, en última instancia es a los políticos a quienes culpamos de la muerte de personas inocentes, que por error han sido condenados y ejecutados. Pienso que eso puede ser una equivocación: no es a los políticos a quienes hay que pedir justicia, es a los jueces. Fiarse de los políticos es un error, es una estupidez, es un crimen... Aun presumiendo que la mayoría (¿90%?) de los políticos fueran personas honradas que deciden poner su talento y su tiempo en función del bienestar de sus conciudadanos y del progreso, aun reconociéndoles una honesta intención de procurar la garantía del respeto a las libertades y los derechos individuales (o colectivos para quien crea que estos son posibles sin aquellos), no puedo evitar definir-sentir ese porcentaje restante (¿10%?) como una suerte de ruleta rusa, que pone en riesgo todo el sistema de justicia.

Si son los políticos quienes hacen las leyes, debieran estar dispuestos a purgar, de modo proporcional, los errores de los jueces. Si les parece “arriesgado”, pues, que legislen los jueces, que son los profesionales y que, también, estén expuestos a la posibilidad de tener que pagar, de modo proporcional, lo errores que cometan.

Me gustaría que alguien confirmara si este chico es realmente culpable de asesinar a José Martín Junco, en cuyo caso no habría nada que hacer. O si, por el contrario, existe un margen de duda razonable que llevara a sospechar que se está cometiendo una injusticia.

Entonces, igual que grité hace tan solo unas horas LIBERTAD, a un grupo de sátrapas sordos, tendría (¿tendríamos?) que gritar JUSTICIA, esta vez donde y a quién se supone que sí se me (¿se nos?) va a escuchar.

¿O tampoco?

 

Aquí El blog de Fernán González . Y aquí la entrada: Yosvanis Valle: amor en el corredor de la muerte.

 


El video: Yosvanis Valle, condenado a muerte habla desde la prisión.



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1 comentario:

  1. Yo en lo personal estoy a favor de la aplicaciòn de la pena de muerte, que la aplicaciòn de la Ley tiene sus errores,làstima por aquellos que estuvieron en el lugar equivocado a la hora equivocada

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