sábado, 10 de octubre de 2009

Obama condenado a Nobel de la Paz.

Ahí está. Y yo que pensaba que podría demorar un poco aun. Estos tipos tienen prisa. No van a esperar más, no sea que Internet (aun incontrolada plataforma de libertad), ó algún loco con pistola les corte el camino que cuidadosamente se han venido labrando en los últimos tiempos.

OBAMA, Nobel de la Paz. El que después de esto siga diciendo que no hay un proyecto de quién sabe cuales poderosos grupos para asumir el control, perfectamente elaborado y ejecutado en los tiempos previstos, sin ningún tipo de sutilezas ni pudor, es porque o forma parte activa del proyecto o es un ingenuo al que le tiene sin cuidado o le place que salga adelante una cosa así.
Conste que la condición de ingenuo no es peligrosa en sí misma: yo soy un ingenuo, pero porque, irreflexivamente, me sitúo en el otro extremo del tablero: temo cualquier tipo de manipulación de índole política ó ideológica, cualquier intento de control por parte de quienes ostentan el poder, y toda pretención de totalitarismo venido de manos del comunismo o del socialismo, del tradicional o este de nuevo tipo que tratan de colarnos atravezando los irreparables descocidos que posee el inutil paraguas de la democracia.

Pero, bueno, puesto que el asunto no parece tener remedio, pecho a lo hecho.

Que hayan otorgado a Obama el Premio Nobel de la Paz me ha traído a la mente ese apartado de una ley cubana, enunciado como “peligrosidad social pre-delictiva”, que permite condenar a cualquier ciudadano, no por un delito cometido, sino por una supuesta probabilidad de que lo pueda cometer. El juez (léase el estado) entiende que seguramente cometería un delito si no se le encierra...

Como cuando te sitúas ante un espejo, y todo lo que ves es justamente lo contrario, se me antoja que es bajo ese mismo principio, pero del otro lado del espejo, que se decidió enunciar este asunto desde Suecia:

Los Jueces de la Academia Sueca, Otorgamos el Premio Nobel de la Paz a Barack Hussein OBAMA, convencidos de que en cualquier momento puede que haga (30% de los votos) o va a hacer algo (70%, el resto de los votos) por la Paz, algo de tal dimensión que lo hará merecedor de este premio que proféticamente le concedemos”.

Ahí está. Se están moviendo rápido y bien. Nada de burdos golpes de estado, revoluciones, cambios constitucionales o violaciones de la ley. Nada de eso. No estamos ante una toma de poder de corte hitleriano, estalinista, castrista, pinochetista, ni nada por el estilo. Ni siquiera ante el mediocre estilo chavista o el eficaz chino. Es algo más serio, más duradero. No se trata de simplemente proyectar una figura, aunque por ahora utilicen de bandera a esa especie de icono corporativo de la progresía llamado Barack Hussein Obama. Esto es para llegar y quedarse.

Está claro y se comprende. Los tiempos van cambiando y a estas alturas se hace imprescindible, para los doctrinarios de la izquierda capitalista, renovar la imagen del lider, la figura y el nombre del icono corporativo que será su estandarte en la feroz batalla mediatica para difundir los dogmas de la nueva religión que pretenden instaurar. No alguien como el Che, que de símbolo de rebeldía y hombre de nuevo tipo destinado a cambiar el mundo ha devenido en figurita de postales y camisetas, casi en personaje de comics (déjame no dar ideas).

Obama es un caso distinto y un candidato perfecto. Lo tiene casi todo a su favor para ser este nuevo icono, pues consigue contentar a la mayoría de los involucrados:
es negro, pero es hijo y nieto de blancos;
es cristiano, pero tiene nombre musulmán;
no es pobre, pero alguna vez fue pobre;
es jovén, pero es no tan joven;
procede de una familia desintegrada, pero tiene una familia consolidada;
es un hombre de occidente, pero es hijo de un hombre del tercer mundo;
es pacifista, pero mantiene una guerra en Afganistán;
es hombre de caracter, pero es también afable y de fácil sonrisa,
capaz, en muy poco intervalo de tiempo, tanto de inclinarse ante un jeque árabe como de cazar una mosca con la mano...

Pocas cosas más se le pueden pedir: es un hombre-símbolo congénito, casi un Santo.

Por supuesto, nadie es perfecto. Y Mister Obama adolece de una característica muy necesaria para sustituir al Che: no es un Héroe. Al menos no lo es en el sentido tradicional de la palabra. No ha estado en un montón de guerras, no ha matado cubanos, africanos, bolivianos, no ha dado tiros de gracia a moribundos mandados a fusilar por él mismo, o enviado a la carcel a un montón de gente por el solo hecho de no coincidir con su modo de pensar... Nada de eso. Vaya, ¡Obama es un desastre!..

Pero, el tiempo apremia.

-¿Qué hacemos? ¿esperamos a ver como se desenvuelve?-...

- Olvídalo; este hombre no parece muy propenso a dejar el lujo y meterse en las selvas del tercer mundo a cambiar la cosa.-

- Bueno, pues le colgamos un Premio Nobel; de la PAZ por supuesto, algo que parece más coherente con sus maneras.–

- Ok, pero, rápido, antes de que vaya a meter la pata, cosa muy previsible dado como está el patio y a pesar de lo poco que se ha hecho sentir en el tiempo que lleva en la Casa Blanca.

- Ok...

- Oye, por cierto, ¿cómo se siente Juanes?.

.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada