martes, 31 de mayo de 2011

Indignado (I)

Mi vida es tan poco aburrida (que no quiere decir carente de cierta rutina y buena dosis de tranquilidad) que paso por alto algo elemental: no todo el mundo sufre el dilema de no disponer de tiempo alguno para bostezar.
Ha de ser por eso que me siento desconcertado ante el entusiasmo de muchos amigos y conocidos a propósito de las acampadas que, en algunas de las principales plazas de España, realizan desde mediados del mes de mayo grupos de personas que se declaran preocupados e indignados por el panorama político, económico y social existente marcado por la corrupción de los políticos, empresarios, banqueros.
Este movimiento, denominado “Democracia Real YA”, fundamenta así su posición:

Nosotros los desempleados, los mal remunerados, los subcontratados, los precarios, los jóvenes… queremos un cambio y un futuro digno. Estamos hartos de reformas antisociales, de que nos dejen en el paro, de que los bancos que han provocado la crisis nos suban las hipotecas o se queden con nuestras viviendas, de que nos impongan leyes que limitan nuestra libertad en beneficio de los poderosos. Acusamos a los poderes políticos y económicos de nuestra precaria situación y exigimos un cambio de rumbo

Hay que estar muy aburrido o tener en añejo stand by los sueños propios para que a uno le entusiasme la idea de enfrentar innegables problemas actuales desde la perspectiva de individuos dispuestos a defender manifiestos con enfoques como ese.
Mis amigos, gente diseminada por medio mundo, con la cabeza bien amueblada en todo caso, me escriben, me preguntan, me dan su opinión, coincidiendo la mayoría en la emoción y la mirada positiva acerca de este suceso, al menos en sentido general.
Por ello voy a exponer, por y con todo el cariño y respeto que profeso a estos amigos, algunos hasta acampados física, virtual o psicológicamente, lo que pienso de estos actos. Me referiré fundamentalmente a lo que he podido constatar de manera personal y a través de las consultas realizadas en la web de la plataforma “Democracia Real YA”. Debo decir, no obstante, que para una mejor comprensión de lo que sucede he tenido en cuenta una serie de circunstancias producidas en los últimos meses que, desde mi punto de vista, protagonizan dos sucesos fundamentales:
1) la celebración de las elecciones municipales y autonómicas del 22 de mayo para las que los resultados de las encuestas previas vaticinaban, tal como ocurrió, una debacle de la izquierda, y
2) la publicación del panfleto devenido best-seller “Indignados”, del nonagenario francés Stéphane Hessel, (hay dos versiones al español, muy parecidas, aquí y aquí), que ha servido de pretexto más que de resorte para las manifestaciones de mediados de este mayo en España.
Procurando en la medida de lo posible una mirada objetiva de los sucesos en cuestión he decidido posponer (confieso que a duras penas), para futuros encuentros personales, mi habitualmente incontrolada artillería de malas palabras, muecas, gestos exagerados, cubaneo en la dicción y falta de coordinación entre la expresión y el discurso que estos actos me provocan y que de seguro los amigos sabrán imaginarme ahora y perdonar después.
He estado en la Puerta del Sol de Madrid. He merodeado en varias ocasiones entre los “indignados” que ocupan la habitualmente tranquila plaza. Trabajo a 50 metros de donde se han acuartelado. He visto sus rostros, escuchado sus consignas, leído sus carteles y panfletos. De madrugada y de tarde he aspirado el aroma que ahora inunda los alrededores de la estatua de Carlos III, mezcla de hachís, marihuana, orina, cerveza, sudor y restos de comida. En ese orden.
“Son los hijos de los del 68”, me digo... (Los de mayo, en Francia, probablemente descendientes de Robespierre, aquel que aplacaba su indignación cortando cabezas hasta que le cortaron la suya los suyos, indignados con él)
Tal vez con otra vestimenta y con un promedio de edad algo superior, por lo que he visto en fotos y leído por ahí, pero sí, son herederos de aquel mayo del 68 parisino.
Con menos ideas estos que aquellos. Porque, no nos engañemos, aquellos no tenían muchas ideas. Más bien no tenían ni idea. Agitadores de discursos rimbombantes, pero huecos. ¿O tendenciosos... equivocados? ¿ o no? Y tremendamente presumidos. Eso sí, profusos en frasecitas ingeniosas, juegos de palabras y chistecitos expuestos en graffitis, pintadas y carteles (como aquel de “la imaginación al poder”, que actualmente ilustra espléndidamente Daniel Cohn-Bendit , Dany el Rojo, el líder antisistema más famoso de aquellos días, en su eco-abnegado rol de eurodiputado en el Parlamento Europeo desde hace ¡más de 16 años!... ¡eso es imaginación en provecho... del poder!)
Poco más. Por mucho que busco no encuentro una sola idea rescatable procedente de aquel mayo del 68. (Tal vez si hubieran esperado un año más) ¡Y mira que nos han contado historias y argumentado ideas provenientes de aquellas revueltas! Es cierto que el griterío fue tal que el gobierno tuvo que adelantar las elecciones. Tan cierto como que el partido en el poder, de ideología contraria a los revoltosos, salió fortalecido, obteniendo la coalición gobernante más del 57% de los votos. (Si, ya sé que se parece mucho a lo sucedido el pasado domingo 22 en las elecciones en España, pero tal vez sea pura coincidencia)

En cualquier caso, decido que lo que fuera que pudieran legar aquellos agitadores, aburridos de la buena vida decente, no sería algo muy distinto a lo que sucede en España en estos días.

Hay tantas razones en este mundo y esta vida para ilusionarse, que no comprendo cómo puede provocar entusiasmo el hecho de que una muchedumbre malhumorada decida sentarse en el suelo y ponerse a gritar para hacer saber a quienes provocan su malestar que no se van a levantar hasta que se ocupen de ellos...
y
... de su falta empleo, de su mala remuneración, de sus subcontratos (esto debe ser malísimo), de su precariedad, de su juventud...

Y me preocupa, porque mis amigos pasan por alto que veintidós millones novecientos setenta y un mil trescientos cincuenta (22.971.350) de compatriotas de esos “indignados” hayan decidido libremente ir el domingo 22 de mayo a las urnas a ejercer su derecho al voto y, de manera mayoritaria, dar una nueva oportunidad a quienes se dedican a gobernar, convencidos de que, con crisis o sin crisis en las buenas y en las malas y mientras no se encuentre otra que la mejore, esta forma de convivencia social que existe en España y Occidente es la que prefieren para organizar su modo de vida.

Me preocupa que esos casi veintitrés millones de demócratas optimistas (a los que me sumé porque considero la Democracia muy superior al resto de sistemas intentados por el hombre, aunque no el mejor posible) no signifiquen mucho, y que quienes entusiasmen sean los del

queremos un cambio (¿de gobierno, de ropa, de sexo?... de trabajo no parece ser)

y un futuro digno (¿digno como qué? ¿o como el de quién?, han olvidado especificarlo... ¿y elaborado con dinero de quienes? desde luego no de ellos mismos, puesto que están en el paro y son precarios, etc... con el de los bancos no me parece a mí, puesto que de dinero mal habido no sale nada digno, digo yo que dirían los “indignados”... del gobierno, imposible, puesto que el gobierno no tiene dinero, tan sólo usa el que sustrae a los contribuyentes – estos sí que debieran salir a la calle, indignados- Hay aspectos pendientes en esto del “futuro digno” y me temo que va a demorar un poco... ¡Y pensar que yo tuve que labrar por mí mismo este futuro que ahora tengo!)

... los del

Estamos hartos de reformas antisociales, (¿querrán decir hartos de que se haya acabado el reparto del dinero destinado a los que no producen, a los que viven de las subvenciones estatales, a quienes reciben becas públicas otorgadas por caritativos políticos de turno, el dinero que costea los espectáculos gratuitos ... en definitiva, el dinero extraído a los ciudadanos que, encima, se gastaba el gobierno irresponsablemente? Por si les sirve de consuelo: el actual gobierno socialista hubiera preferido continuar comprando votos con ese dinero, pero el caso es que ¡se lo ha gastado todo!)

de que nos dejen en el paro, (deben estar refiriéndose a los malvados empresarios, que tienen el monopolio del empleo y son los únicos con posibilidad de ofrecer puestos de trabajo... pero ya se sabe que los empresarios, egoístamente, priorizan sus propios intereses; no como “los indignados” que... ¡caramba, qué coincidencia!)

de que los bancos que han provocado la crisis nos suban las hipotecas o se queden con nuestras viviendas, (¿los bancos han provocado la crisis? ¿se ha preguntado alguien con qué objetivo pudieran los bancos querer provocar una crisis y perder mucho dinero? ¿no habrá sido más bien la intervención de los gobiernos en el mercado y la alteración con ello de las leyes naturales de este? Los Bancos Centrales son monopolios que controlan el sector financiero, la política monetaria, el sistema de precios. Ellos son los que fijan los tipos de interés que, cuando suben, nos hacen exclamar: "¡estos ladrones me han subido la hipoteca!". Los Bancos Centrales no son instituciones privadas: son Organismos del Gobierno... “El sector bancario es, de lejos, el más intervenido, regulado y controlado por el poder público en las economías desarrolladas.” - algo de historia aquí - Por otro lado, los bancos no se quedan con nuestras viviendas si pagamos el préstamo que les solicitamos y que nos facilitaron para que la adquiriésemos a cambio de ciertas condiciones que aceptamos firmando libremente un contrato donde todo esto aparece clarito, clarito. Es evidente que los bancos se aprovechan, puesto que no hay posibilidad de castigarlos desde la libertad de competencia. Pero, no son ellos estrictamente responsables de tal situación. Cosa que no se puede decir de quienes firman contratos y eluden su responsabilidad cuando no pueden cumplirlos)

de que nos impongan leyes que limitan nuestra libertad en beneficio de los poderosos. (aquí me faltan datos para evaluar el texto: 1 – ¿quienes imponen: los bancos, los políticos? 2 - ¿cuáles exactamente entre las tantísimas leyes limitan cuáles libertades en beneficio de los poderosos?, 3 - ¿cuáles son los beneficios que reciben y quienes son esos poderosos?... Es tan poco clara la frase que hasta es posible que tengan razón en este punto... (vale, es broma) Poderosos pueden ser desde Botín o el Grupo Prisa hasta Greenpeace o los Sindicatos... En cualquier caso, toda ley implica limitación de libertades, beneficios para unos y perjuicios para otros... hay que especificar)

Acusamos a los poderes políticos y económicos de nuestra precaria situación y exigimos un cambio de rumbo”. (Ya, deben estar agobiadísimos ahora mismo los poderes políticos y económicos acusados de la precaria situación en que se encuentran la Puerta del Sol de Madrid y algunas otras plazas de España... Y, por último, lo de exigir un cambio de rumbo precisamente a quien te ha metido en el pantano es, francamente, para descuajeringarse de la risa...)

“Nuestra precaria situación”. Es esa estética del victimismo la que hace poco creíble el gimoteo que pretenden vendernos como “indignación”. El uso del adjetivo “precario” es una constante entre los manifestantes estos días. Es la misma quejumbrosa liturgia del chantaje emocional que interpretan el mendigo, el chabolero, el okupa, el “necesitado”.

Y la ceremonia de levantar el puño redentor apenas consigue disimular la mano pedigüeña que se extiende por debajo implorando limosna.

(continúa)

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15 comentarios:

  1. Respeto tu punto de vista pero no lo comparto. Tenemos perspectivas distintas de este acontecimiento aunque es evidente desde que ángulo o trinchera ideo-política te acercas a observarlo. No pasa nada.
    Yo también tengo una debilidad (o trinchera); suelo estar más cerca del absurdo, de lo ilógico, de lo irracional, del sinsentido. Por eso me identifico más con los aburridos, con los hastiados, los olvidados, los ignorados, con los que más sufren, los oprimidos, con los que nunca tienen una razón o un motivo para levantar sus puños y atreverse a desafiar el miedo. Además, simpatizo con la banalidad y el surrealismo cotidiano porque el mundo es una tragicomedia y mi papel es el de representar al bufón...me gusta la locura jeje. Te perdono hermano, ya sabes que amo tus canciones. No pasa nada.
    JULIO FOWLER

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  2. Amigo queridísimo, hace poco escribí en algún poema: “todo lo ajeno al reposo tiene peligro de vértigo”. En todo movimiento hay luces y sombras. Tú señalas sombras en la acampada de Sol. Las que más me convencen, entre las que tú señalas, tienen que ver con la holgazanería que puede mover a algunos de sus integrantes. Es muy difícil que al socaire de un movimiento como éste no haya algún holgazán emboscado. En casi todo lo que dices atisbo parte de razón, salvo en tu intención de exculpar a los bancos con relación a la enorme crisis financiera que ellos mismos han creado por pura y grosera avaricia, claro está, con nuestra complicidad. En esto, creo yo, la culpa es compartida. Sólo que de esa compartida culpa se desprenden muy distintas consecuencias para bancos y clientes, para bancos y contribuyentes; porque claro, si la salvación de la quiebra de los bancos sólo la pagaran sus clientes… pero visto está que la pagamos todos: sus propios y ajenos, sus afectos y desafectos, quienes firman contratos con ellos y quienes no lo hacen (si es que esto último es posible, porque ni siquiera puedes tratar con la hacienda de tu país si no media un banco, hasta el gobierno te obliga a tener cuentas bancarias abiertas para casi todo). Que nuestros gobiernos hayan tenido que detraer enormes cantidades de nuestro dinero para salvar a esos “magníficos empresarios” de su mala praxis, demuestra cuánto estamos implicados todos, queramos o no, en su quehacer. Yo veo muy normal que la gente, sobre todo la juventud, no acepte mansa y obedientemente un destino puesto en manos del dinero que, queramos o no, está controlado, sobre todo, por la banca. Dicho esto sobre la banca, pregunto: ¿conoce la historia de la humanidad algún período posterior a Egipto en que todos aceptaran fatalmente las cosas como se les presentaban sin pretender actuar en ellas? Y, sobre todo ¿se conoce algún período tal en los últimos 200 años? Ya Ortega y Gasset, en aquel excelente y controvertido ensayo: “La rebelión de las masas”, trata el asunto de la “masificación” de la vida en la sociedad actual, exponiendo cuáles, según su criterio, eran los riesgos que se corrían con ello. Pero lo cierto es que, la gente, para bien y para mal, no acepta ya que diseñen su futuro. La gente, ahora más que nunca, quiere participar, y no sólo en los ámbitos personal y familiar, sino también en el ámbito social. Unos participan tratando de conservar lo existente, otros tratando de cambiarlo. Es cierto que no todos estamos igualmente preparados para diseñar el futuro de la sociedad (madre mía, qué pensarían Platón, y hasta el mismo Ortega, si vieran cómo todos ahora reclaman ese derecho) pero tampoco se puede confiar en que lo hagan quienes parecen destinados a ello: muchas veces verdaderos gañanes, incultos potentados e indolentes trepas…

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  3. Así que a mí, aun receloso de lo que pueda haber en ese movimiento de holgazanería y búsqueda de un regalado tutelaje estatal, me alegra ver que los jóvenes no se quedan quietos, ni en el centro de su YO, ni en las afueras del mismo, viendo que ambos predios son acechados desde babeles bursátiles. Y, aun aceptando que tienes razón en parte de casi todo lo que dices, agradeciéndote mucho, además, que lo hagas, quiero señalar algunas de las luces que veo en el evento. Por ejemplo: estos chicos se han situado al margen de la politiquería más barata; han huido de las derechas e izquierdas nominales; han pedido a España que votara nulo, blanco o a partidos minoritarios para tratar de arañar poder a los dos partidos mayoritarios que trabajan, en la mayoría de los casos, de espaldas a quienes le votan. Estos chicos no han sido violentos, han expuesto sus ideas pacíficamente. Esto no está mal. La firmeza no debe confundirse con la violencia. Eso ya lo sabemos. Entonces, tengan más o menos razón en determinadas cosas, sean más o menos ingenuos en otras, ¿no deberíamos agradecer que nos muestren que estamos en una sociedad viva? ¿O es que las fórmulas sociales actuales son ya eternas e inamovibles? Gracias, amigo por tus siempre inquietantes y motivadoras ideas. Te abrazo. Jorge

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  4. Ante la ley hay un guardián. Un campesino se presenta frente a este guardián y solicita
    que le permita entrar en la ley. Pero el guardián contesta que por ahora no puede dejarlo entrar.
    El hombre reflexiona y pregunta si más tarde lo dejarán entrar.
    –Es posible –dice el portero–, pero no ahora.
    La puerta que da a la ley está abierta, como de costumbre; cuando el guardián se hace a
    un lado, el hombre se inclina para espiar. El guardián lo ve, se ríe y le dice:
    –Si tanto es tu deseo, haz la prueba de entrar a pesar de mi prohibición. Pero recuerda
    que soy poderoso. Y sólo soy el último de los guardianes. Entre salón y salón también hay
    guardianes, cada uno más poderoso que el otro. Ya el tercer guardián es tan terrible que no
    puedo soportar su aspecto.
    El campesino no había previsto estas dificultades; la ley debería ser siempre accesible
    para todos, piensa él; pero al fijarse en el guardián, con su abrigo de pieles, su nariz grande y
    aguileña, su barba larga de tártaro, rala y negra, decide que le conviene más esperar. El
    guardián le da un banquito y le permite sentarse a un costado de la puerta. Allí espera días y
    años. Intenta infinitas veces entrar y fatiga al gurdián con sus suplicas. Con frecuencia, el
    guardián mantiene con él breves conversaciones, le hace preguntas sobre su país y sobre
    muchas otras cosas; pero son preguntas indiferentes, como las de los grandes señores, y para
    terminar, siempre le repite que todavía no puede dejarlo entrar. El hombre, que se ha provisto
    de muchas cosas para el viaje, sacrifica todo, por valioso que sea, para sobornar al guardián.
    Este acepta todo, en efecto, pero le dice:
    –Lo acepto para que no creas que has omitido algún esfuerzo.
    Durante esos largos años, el hombre observa casi contínuamente al guardián: Se olvida
    de los otros y le parece que éste es el único obstáculo que lo separa de la ley. Maldice su mala
    suerte, durante los primeros años temerariamente y en voz alta; más tarde, a medida que
    envejece, sólo murmura para sí. Retorna a la infancia, y como en su larga contemplación del
    guardián ha llegado a conocer hasta las pulgas de su cuello de piel, también suplica a las pulgas
    que lo ayuden y convenzan al guardián. Finalmente su vista se debilita, y ya no sabe si
    realmente hay menos luz o si sólo lo engañan sus ojos. Pero en medio de la oscuridad distingue
    un resplandor, que surge inextinguible de la puerta de la ley. Ya le queda poco tiempo de vida.
    Antes de morir, todas las experiencias de estos largos años se confunden en su mente en una
    sola pregunta, que hasta ahora no ha formulado. Hace señas al guardián para que se acerque, ya
    que el rigor de la muerte endurece su cuerpo. El guardián se ve obligado a agacharse mucho
    para hablar con él, porque la disparidad de estaturas entre ambos ha aumentado conel tiempo,
    para desmedro del campesino.
    –¿Qué quieres saber ahora? –pregunta el guardián– Eres insaciable.
    –Todos se esfuerzan por llegar a la ley –dice el hombre–; ¿cómo es posible entonces que
    durante tantos años nadie más que yo pretendiera entrar?

    "Ante la ley"_Franz Kafka

    Abrazos (Tu hermano de Las Alturas de Simpson)

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  5. Amén.
    Varias cosas:
    1.- Gracias por tu vuelta, ya era hora...
    2.- Toda la simpatía que pudieron tener el sábado y domingo (21 y 22 de mayo) se diluyó absolutamente el 23 lunes. Tuvieron una oportunidad única si se hubieran ido y empezado a trabajar (si TRABAJAR) en sus ideales, muy loables para mejorar este mundo del que tanto hablan.
    3.- ...y como no hay mal que por bien no venga, yo personalmente he aprendido varias cosas paseando desde el lunes por la Puerta del Sol: Un curso de cocina vegetariana, que los abrazos pueden ser gratis (GRATIS! jajaja), me han leído el futuro, me han ofrecido costo del mejor (eso decían) y, un largo etc,.
    Ahora son las 8:00 h y como todos los días desde hace 25 años estoy en mi puesto de trabajo.
    Sin más. Un beso Rubén y gracias.
    Nuria.

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  6. Querido Julio. Lo primero es darte las gracias por tu sinceridad. ¡Qué suerte, para cubanos, un mundo donde podemos decir lo que pensamos sin miedo!
    Tal parece, amigo, que no leíste bien mi artículo. Te lo resumo: esos tíos están clamando porque el gobierno nos pise aun más la cabeza, porque se siga entrometiendo cada vez más en nuestra vida personal y ciudadana. Sólo exigen que ese gobierno sea “a su manera” y de “los suyos”. Pero es igual: más y más gobierno y control. Porque eso que piden se consigue sólo así y porque así lo declaran (lee sus mamotretos, “que el gobierno haga esto y lo otro y lo de más allá”)
    ¿De veras, Julio, prefieres más gobierno, más control, más leyes? Yo estoy absolutamente en contra de todo estatismo, de todo lo que facilite el aumento de poder desde el gobierno, sea de políticos o funcionarios, en contra de todo orden social que nos acerque al comunismo y al fascismo, que son una misma cosa y que comienzan ambas con “acampadas” y manifiestos y gritos de jaurías como estas.
    Un par de apuntes a lo comentado por ti:
    “es evidente desde que ángulo o trinchera ideo-política te acercas a observarlo”
    Sospecho que reduces a 2 las posiciones “ideo-políticas”, por tanto no te puedes percatar de cual es mi trinchera, pero de eso hablare más adelante. De todos modos, aunque desde las trincheras del neolenguaje moderno sea habitual “argumentar” la pertenencia a uno u otro signo político para acusar o defender las actitudes o criterios de las personas, el “ángulo o trinchera ideo-política” no es nunca un argumento.
    ”Yo también tengo una debilidad (o trinchera); suelo estar más cerca del absurdo, de lo ilógico, de lo irracional, del sinsentido”.
    Eso, amigo, será en la poesía y la música, porque en la realidad vives (vivimos TODOS, incluidos los “indignados”) como un marqués, consumiendo todos los bienes del capitalismo y disfrutando de sus conquistas como un niño de sus juguetes: el cine espectacular o íntimo pero siempre maravilloso, la música sublime o maldita pero a tu alcance toda, el arte del Hombre cuidado y compartido por el Hombre, las más originales o vulgares comidas en los más increíbles o humildes restaurantes, los espléndidos vinos, las más elegantes chaquetas y las cómodas zapatillas diseñadas por peculiares artistas para con belleza magnificar los simples actos de cubrir el frío y andar por casa, el contacto constante y sin vigilancia con todos tus amigos y, si lo quisieras, con todas las personas del mundo, vía internet, la computadora, el teléfono móvil, los viajes a cualquier lugar del mundo sin pedir permiso a nadie, en los medios de transporte mas absurdos, ilógicos, irracionales y sinsentido construidos jamás por una entidad viva: los aviones, los trenes, los autobuses, el coche, la bicicleta, hoy día disponibles para todos gracias a... ¿tengo que seguir?
    "Por eso me identifico más con los aburridos, con los hastiados...”, etc...
    ¿Qué quieres decir con “me identifico”: que te solidarizas o te dan lástima o que quieres ser como ellos? Porque lo que sí es cierto, artista, es que tú no tienes nada de aburrido, ni de hastiado, olvidado, ignorado... ¿sufrimiento, opresión, desafiar el miedo? Querido amigo, eso es vivir alejado de la realidad propia, como los enfermos mentales o los hijos malcriados. O como los Poetas, que es tu caso. Pero que la Poesía sea otra realidad no niega la real realidad que también vivimos.
    Y, Julio, la felicidad de la mayor parte de la gente depende de que la convivencia se mantenga lo más alejada posible de “la banalidad y el surrealismo”
    En el resto, si es que algo queda, coincidimos plenamente... j
    Un gran abrazo.

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  7. Jorge, amigo, tú mismo has dado con la respuesta: son los gobernantes, no los bancos los responsables. Y es, justo donde se procura cubrir el hueco, donde está esa respuesta: “Que nuestros gobiernos hayan tenido que detraer enormes cantidades de nuestro dinero para salvar a esos “magníficos empresarios” de su mala praxis”...
    Nuestros gobiernos no han “tenido que detraer” nada: les ha dado la gana tomar el dinero de las arcas públicas y tapar los agujeros que ellos mismos habían creado aprobando leyes que facilitan el monopolio de la banca. En mi post está explicado. ¿O crees que hubiéramos sido más pobres y menos los parados si no se hubiera entregado ese dinero a los bancos? El problema es el Gobierno; y eso no se arregla con más gobierno sino con menos. Y, OJO, cuando hablo de Gobierno me refiero al sistema en general, no a un gobierno ni un partido en particular.
    Dices: “estos chicos se han situado al margen de la politiquería más barata; han huido de las derechas e izquierdas nominales; han pedido a España que votara nulo, blanco o a partidos minoritarios para tratar de arañar poder a los dos partidos mayoritarios que trabajan, en la mayoría de los casos, de espaldas a quienes le votan.”
    Estos chicos tienen el discurso de la izquierda más reivindicativa; sus propuestas son un proyecto de partido político de izquierdas, http://www.democraciarealya.es/?page_id=234
    Pero, no nos engañemos, ese proyecto, enmarcado en el contexto de la Sociedad de Bienestar, no tiene grandes diferencias con el proyecto de la derecha. Así que no es eso el objeto de la plantada: es el Poder, la intención de acercarse al Poder por parte de los grupos que pueden sacar provecho a la caída del PSOE. La solicitud de votar a los minoritarios es para evitar que los votos que pierden los socialistas se vayan a la derecha. O, dime, ¿por qué no salieron a la calle hace ya tiempo, desde que tenemos 5 millones de parados? Son unos mentirosos y manipuladores estafadores y oportunistas de poca monta, perdóname.
    “Estos chicos no han sido violentos, han expuesto sus ideas pacíficamente. Esto no está mal. La firmeza no debe confundirse con la violencia. Eso ya lo sabemos”.
    ¿No es violencia ocupar las plazas que se les antoje, durante el tiempo que se les antoje y hacer en ellas lo que se les antoje? ¿De quién son esas plazas: de nadie?... ¿cómo creen que se mantienen esas plazas, de dónde sale el dinero para construirlas y conservarlas? Pues, del mismo bolsillo de donde sale el que se usa para salvar la banca. En ninguno de los dos casos es permisible. Por otro lado: ¿qué es violencia: matar gente o romper cosas? Si alguien se mete en tu casa, en tu patio y se planta ahí sin que tú lo desees, ¿lo está haciendo de modo “no violento”? Lo que convierte en “no violentas” esas acampadas es la permisividad por parte del gobierno de que se viole la ley. Y eso sospecho que no está sucediendo sin motivo, y sospecho que lo sabes.
    Por último, amigo, el día 22 de mayo pasado comprobamos todos “que estamos en una sociedad viva”: a pesar de la mala prensa que arrastra, de los miedos casi generalizados acerca de “lo horrible” que es la derecha, la gente de todos los colores políticos (me consta) se fue a las urnas y mandó al basurero de la historia a quienes han gobernado mal este país durante los últimos 7 años.
    La esperanza no está en la derecha ni en la izquierda, está en que, a la larga y en la medida de sus posibilidades, los ciudadanos no permiten que los gobernantes hagan lo que les de la gana impunemente. Lo triste es que haya que esperar a que esté casi en el suelo para que la gente se percate de que el edificio se está cayendo.
    Resumiendo: ¿a quiénes tener cuentan: a los treinta, cincuenta o cien mil que gritan en las plazas o los veintitrés millones que fuimos a las urnas el domingo? Ya sé que la cantidad no hace la calidad, pero se trata de la convivencia, de nuestros vecinos, familia, amigos, compañeros de trabajo o negocios... en fin.
    Gracias, siempre, por darme tu opinión.
    Un abrazo.

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  8. Querido “hermano de Las Alturas”, ese cuento de Kafka, que forma parte también de su novela “El Proceso”, (fue donde lo conocí hace mil años) tiene un final que al parecer no te cupo, o ¿no quisiste ponerlo?

    "El guardián comprende que el hombre está por morir, y para que sus desfallecientes sentidos perciban sus palabras, le dice junto al oído con voz atronadora:
    -Nadie podía pretenderlo porque esta entrada era solamente para ti. Ahora voy a cerrarla."

    La magia de Kafka está en la transparencia con que “oscurece” el tenebroso mundo de la burocracia.
    Tenía yo 15 años, ya era "viejo"en la Escuela de Artes, cuando lo leí por primera vez y quedé traumatizado, pensando que nunca lo comprendería. Me daba la impresión que el mismo autor intentaba hacerme difícil el acceso a su relato, a lo que intentaba contarme. Terminé culpando a la traducción y prometiéndome una relectura para cuando fuera mayor, digamos, a los 20 años. Hasta ahora no me había vuelto a encontrar con este relato y te doy gracias por traerlo aquí. Acabo de releerlo y te confieso: me ha dejado la misma impresión que la primera vez.

    Gracias, mi hermano.
    Por cierto, ¿hay algo que no hayan dicho ya los clásicos?

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  9. Gracias, Nuria, por esperar pacientemente la vuelta.
    Los que señalas de los primeros días no son estos de ahora. Estos son como los guardianes, los del trabajo sucio: han de conservar el espíritu de la revuelta hasta que “haya que volver a la carga”. Y eso será cuando se aproximen las elecciones generales, sean estas cuando sean. Entonces no serán todos los del 21 y el 22, pero serán más, los de ahora y los seguidores de los perdedores que hoy gobiernan. Esa será su manera de intentar ganar.
    Ojalá me equivoque, pero todo tiene la pinta de que lo van a intentar.
    Un beso.

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  10. Rubén, hermano, no creo que sea necesario abundar en nuestras posiciones sobre lo relativo a la banca, porque están claras; pero quiero hacerte notar una cosa, o al menos intentarlo: a la banca le hemos dado el dinero para salvarla del abismo tú, yo, todos… Los gobiernos en democracia somos nosotros mismos que nos hacemos representar por sus integrantes ante nosotros mismos. Si jugamos a la democracia (y tú lo haces, en tanto que votas y sublimas ese acto democrático por encima de otros que también lo son) debemos aceptar sus reglas; porque si tú no te sientes representado por los gobiernos que dan nuestro dinero a la banca, estás en el mismo caso que los acampados en Sol: ellos no se sienten representados por su gobierno frente a la banca, tú tampoco. Mira, ahí coinciden ellos y tú, por vías diferentes, pero coinciden. El no sentirse representado por un gobierno democrático representa una lógica respuesta a la tremenda VIOLENCIA que supone la propia democracia. Pero ahí vuelvo luego… Lo cierto es que, si eres demócrata, y sé que lo eres; sé que eres un demócrata liberal, no puedes (o no debes) descargar en tu gobierno democrático la total responsabilidad de premiar a la banca con nuestro dinero por haberlo mal administrado (te recuerdo que el dinero que administra la banca, también en gran medida es nuestro. Ellos trabajan con nuestros depósitos). Somos tú, yo, todos… quienes hemos dado ese dinero a la banca. Pensar lo contrario te pondría exactamente al lado de los acampados que criticas.
    Hablas de violencia en esa acampada. Hermano, todo acto humano es violento. Pisar una pradera es violento, respirar es violento. Todo acto humano violenta de alguna manera el reposo, el vacío, la no-acción que lo antecede. La democracia es algo muy violento. Que una mayoría imponga su criterio a una minoría es pura violencia; que lo haga por vías pacíficas, que todos lo aceptemos, no quiere decir que no haya violencia. Sin embargo, es un verdadero logro de la civilización saber y poder convenir los niveles de violencia que son aceptables en democracia. Entonces, no tenemos más que revisar los niveles de violencia que suele haber en protestas sociales como la que nos ocupa, para entender que en ésta ha habido una violencia de muy baja intensidad: no ha habido violencia por encima de esos niveles que la sociedad (la nuestra) considera aceptables. Por eso tu gobierno y el mío no han reaccionado con gran violencia. Esto creo yo que es bueno. Tú tal vez creas que es malo, pero me parece que estamos sabiendo mejor drenar la protesta que escucharla, entenderla y medirla…

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  11. El cargar la cabeza de este movimiento sobre los hombros de la izquierda, al menos de la izquierda nominal y maniquea, es una exageración. Yo creo que si algo tiene de bueno el movimiento es que se colocó a las afueras (por no decir por encima) de tales nominalismo y maniqueísmo. Los intentos de manipularlo desde los aparatos políticos fracasaron todos. Allí sobraron partidos políticos y sindicatos. Esta gente no se dejó engatusar ni por Izquierda Unida ni por ningún otro partido o estamento sociopolítico. Que sus demandas están más cerca de las que suele hacer la izquierda que de las que suele hacer la derecha, es cierto; pero que un pato se parezca más a un caballo que un mosquito no convierte al pato en caballo. En cualquier caso, amigo, tal vez puedas estar de acuerdo en que, salvo en las relativas molestias que hayan podido causar unos usuarios de la plaza a otros usuarios de la plaza, allí no se han producido situaciones execrables.
    Está bien, creo yo, que hablemos de estas cosas, pero si las exageramos y las desenfocamos, mal las comprenderemos. Todas las generaciones tienen el derecho, más aún, la obligación de preguntarse adónde van. Yo, insisto: temo aquí a la holgazanería encubierta, a los deseos de sobretutelaje estatal; pero aprecio la inquietud y el civismo. Te abrazo de nuevo. Jorge

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  12. Jorge, yo no quiero que ningún gobierno me represente. Yo quiero ser libre, quiero libertad. Y libertad implica no interferencia del gobierno en mi vida ni en la vida de quienes me rodean. Mi problema con la banca lo quiero resolver yo, no quiero que ningún gobierno “me proteja” de la banca, ni me represente ante ella ni ante nadie. Entre otras cosas porque eso es una farsa: no me protege a mí, la protege a ella.
    La banca puede que sea tu “enemigo”, el mío es el gobierno. Sin un gobierno que la proteja, la banca sería un simple negocio que, compitiendo en un mercado libre, evitaría la mala praxis o irían al paro sus gestores y a la ruina sus dueños.

    Acerca de la Democracia. Cuando voy a votar lo hago para intentar quitarme de encima al partido político que más énfasis pone en separarme de la libertad. Cuando sublimo el acto democrático lo hago porque para mí, nacido como tú en una Cuba comunista bajo una dictadura y un gobierno totalitario, la Democracia es un enorme paso adelante, un salto en el camino hacia mi libertad. La defiendo porque la Democracia es, para quienes prefieren quedarse en ese camino, la mejor forma de convivencia que, ahora mismo, puede tener el hombre.

    Otro detalle: yo no “critico” a los acampados por sus ideas (esas me limito a enfrentarlas con las mías), sino por sus acciones. Me da igual qué pidan qué reclamen y qué vida decidan darse. Pero no comparto sus modos porque violan un principio fundamental en el que creo: la libertad y los derechos propios terminan donde comienzan la libertad y los derechos de los demás.
    Yo, como ha quedado claro, estoy en contra de un Estado todopoderoso que violente al individuo y a la sociedad civil, y a favor de un gobierno de mínimos que garantice el cumplimiento de una ley igual para todos que se fundamente en la protección de mi libertad de todo tipo de coacción y en los términos en que te acabo de enunciar anteriormente. Pero, no se me ocurre intentar conseguir eso a través de la fuerza, la rebelión, el chantaje, la invasión del espacio público y la violencia, por muy “de muy baja intensidad” que esta sea.
    Y eso, Jorge, a pesar de que, perdona que insista: no es “mi gobierno”. Simplemente me gobierna.

    Dices: “salvo en las relativas molestias que hayan podido causar unos usuarios de la plaza a otros usuarios de la plaza, allí no se han producido situaciones execrables.Está bien, creo yo, que hablemos de estas cosas, pero si las exageramos y las desenfocamos, mal las comprenderemos”

    http://www.lavanguardia.com/local/madrid/20110601/54164457765/15m-comerciantes-dan-un-ultimatum-a-carrion-para-resolver-la-ocupacion-y-esta-apela-a-la.html

    No creo que pienses lo mismo después de leer esa información.

    Oye, gracias por estos debates que siempre me ayudan, confrontándolos y enriqueciéndolos, a confirmar conceptos e ideas.
    Un abrazo.

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  13. Rubén, hermano, yo, como tú, nací bajo la durísima dictadura castrista; como tú la sufrí, y como tú soñé muchos años dentro de la isla en clave democrática. Hoy ya no me identifico plenamente con ningún sistema político, pero todos los días de mi vida agradezco haber proporcionado a mis hijos una realidad que, en términos políticos, es totalmente opuesta a la que viví en Cuba. Ahora me esfuerzo por abrir ante ellos el horizonte de la memoria humana. Trato de que lean todos los días y de que no pierdan tiempo leyendo tonterías, porque el tiempo es tan escaso… Si se fueran a manifestar en Sol, les preguntaría qué quieren y por qué creen que así lo conseguirían. Seguramente me abrumaría su candidez y su falta de perspectiva, seguramente les recomendaría leer una docena de libros antes de hacerlo, pero en el fondo comprendería que tienen razones más que sobradas para buscar sus respuestas ante los problemas que marcan su tiempo, que son los mismos (o casi los mismos) de siempre, pero que ahora son (o parecen ser) los suyos. Seguramente me felicitaría porque puedan disfrutar de ese mínimo nivel de libertad que yo no tuve para contestar públicamente lo que les molesta. Sería muy largo explicarlo aquí, pero yo siento por esos jóvenes de Sol una mezcla de compasión y envidia. Compasión por lo que no saben, envidia porque no lo saben, y porque pueden actuar libremente sin tanto peso en un medio que les da ese pequeño grado de libertad para hacerlo. No pretendamos que pierdan esto, por favor, quiero decir esa potencial candidez que los activa, que nos puede activar a todos (sea en el sentido que sea) porque si lo hacen están muertos… estamos muertos. Y tú dirás: pero otros jóvenes no lo hacen y ni mueren ni nos matan… Bueno, otros hacen cosas también muy cándidas: escalar en la sociedad por las vías del poder, pertenecer a partidos políticos, ganar dinero, divertirse hasta la extenuación, buscar la fama, huir, en fin, de sí mismos, y así se activan y nos activan (sea en el sentido que sea) para mantenerse y mantenernos vivos...

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  14. A mí, amigo querido, ya no me entusiasma ni siquiera la democracia, esa vieja embaucadora. La disfruto porque tiene los senos más fértiles y el regazo más delicado, pero sé, o creo saber, que su ante y su después tienden fatalmente a ser lo mismo. Esto va por ciclos, y este momento histórico que habitamos se parece demasiado a otros (viejos conocidos) en que la democracia degeneró hasta el suicidio. Ya hemos sufrido los primeros avisos: las dos guerras mundiales, el estalinismo y el fascismo... Ahora el fanatismo religioso, especialmente el islámico, y el pragmatismo totalitario chino nos avisan de nuevo. La democracia es muy violenta. La civilización ha convenido aceptarla como la mejor forma de convivencia hasta ahora conocida, pero es algo un tanto inverosímil que vaya a ser eterna. ¿No crees? Pero hasta los escépticos como yo, los que vemos en la política un mal necesario, en la mayoría de los casos, sobre todo si hemos vivido experiencias totalitarias, preferimos la democracia a cualquier otro sistema social de los conocidos hasta ahora. Por eso acepto llamarme demócrata. Cada vez con mayor rubor, lo confieso. Cada vez me ruboriza más llamarme cualquier cosa. Ya ves, envejezco. Los libros me están carcomiendo. Están cobrándome su precio. El ser humano cuesta muy caro (perdona la digresión). Entonces dentro de ese controvertido “mare nostrum” que es la democracia, debemos aceptar las reglas del juego, el convenio que nos hace soportar su violencia. El gobierno que tú votes será tan mío como tuyo el que yo vote. Ambos nos representan ante nosotros mismos. Lo que hagan lo hacemos nosotros. Si no eres capaz de soportar algo tan violento (cosa normalísima, creo yo, pues la democracia es una especie de milagro antinatural para el hombre, un producto de la civilización) debes preguntarte si puedes llamarte demócrata; con toda sinceridad, porque no serlo, en mi opinión, no tiene nada de malo, siempre que no se trabaje por algo peor. La democracia es una prueba muy dura, amigo. Para soportarla hay que ser muy fuerte. Porque sabiendo que debes elegir entre que te gobierne un idiota u otro idiota; porque viendo que debes poner al mando de la sociedad necesariamente a alguien tan infantil como para querer ese “honor”, te preguntas: cómo vamos a salir de ésta. Pero es lo que hay, más aún, es lo mejor que hay. Esos jóvenes de Sol lo usan, sin saber tal vez, ay, qué trabajo ha dado llegar hasta aquí; ay, qué poco tiempo nos lo podemos garantizar. A mí no me molestan, incluso me alegran. Todavía queda ingenuidad, deseo, energía, rabia, alegría, vitalidad, imaginación, en fin, humanidad, al margen del “poderoso caballero”. Tu blog siempre me hace pensar. Lo agradezco muchísimo. Cuídate. Te abrazo. Jorge

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  15. Gracias, Ruben, por tantas cosas bonitas que dices de mi nina, me gusto mucho, se que es muy querida por ustedes. Es buena, verdad? Es bueno que la exhorten a escribir, se esta malogrando una buena poetiza. Un abrazo para ti y J..

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