domingo, 15 de abril de 2012

La rabia y la pereza

Un hombre tropieza con una puerta. Automáticamente la golpea con furia. 
La certidumbre de que la puerta no siente dolor y que es inútil el gesto de agresión sobre ella no le detiene ni le impide, muchas veces, continuar golpeando una y otra vez. 
Desquite, venganza, volcado de rabia sobre un objeto inanimado es una reacción no poco frecuente en los seres humanos. 
¿Cuál es el fundamento de esta actitud, cuál su causa y cuáles las consecuencias que podemos presumir?
El acto irracional en el hombre es un comportamiento derivado de su pereza ante la necesidad de reflexión. La falta de control sobre las emociones tiene el mismo origen. No es que no sea natural tal comportamiento, pero es estrictamente básico y primitivo en un ser que dispone de una herramienta como el pensamiento para conocer la verdad y actuar de manera coherente respecto a ese conocimiento. 
Actúa el hombre en esos casos como si no conociera la verdad. Peor aun: como si la verdad no le importara. 
Si en algo tan básico suele el hombre actuar de modo tan rústico e irracional ¿qué podemos esperar de ese mismo hombre enfrentado al pensamiento filosófico, abstracto, científico, complejo? 
El mas alto grado de irracionalidad ocurre cuando el hombre actúa de igual modo irreflexivo y absurdo pero en colectivo, en grupo.
El hombre en masa golpeando la idea contra la que ha tropezado.

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16 comentarios:

  1. powerful, Rube...abrazote e insistente tropezón

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  2. Rubén, amigo, tu entrada es corta pero buena; su último renglón es muy sugerente. No sé si podemos hablar de idea con la que tropezamos, porque la idea es algo que más bien construimos. No la gestamos en masa, eso está claro, pero sí la aupamos fervorosamente entre todos. Cada época tiene su Episteme, y contra ella poco se puede hacer. Vivimos desde el siglo XV en pleno auge de la episteme burguesa que ha colocado a la postre la idea de la tecnología en el centro de nuestro mundo como un Dios intocable. Superadas en occidente las épocas donde la sofía, la cultura, el impulso civilizador o la religión marcaban las pautas de la acción social, hemos instalado al crecimiento económico y a la tecnología en un podio de acero donde las cabezas tropiezan sin remedio. Entonces, como estamos inmersos (en occidente, digo) en una época con esa episteme técnico-económica, la sofía, la cultura, la civilización y la religión, han quedado relegadas a un segundo o tercer plano. Por un tiempo tratamos de aupar a la historia y a la lucha de clases a ese podio, pero ya sabemos con que terribles resultados. Así que, amigo, si hablamos del hombre-masa de Ortega, me temo que tropezará todavía por mucho tiempo con esa IDEA que ha levantado como un muro en su torno. Te abrazo. Jorge

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  3. Y qué pasa con los que TROPIEZAN y no tienen una puerta a la que golpear? (El rabioso sin puertas). O con los que no necesitan TROPEZAR para arremeter con rabia contra cualquier cosa? (El Rabioso a secas). Y qué pasa cuando el acto REFLEXIVO nos viene de maravilla para encontrar no solo el modo de derribar inexorablemente esa puerta sino todas las puertas con las que podamos tropezar en el camino? (El rabioso preventivo). Y qué pasa con el que TROPIEZA y sencillamente se levanta, sigue su camino y aprende la lección?. (El hombre sin rabia).
    El acto reflexivo no necesariamente nos hace mejores. La reflexión es muchas veces la herramienta para justificar la rabia y la violencia.
    Probablemente el período en qué un ser humano (en nuestra civilización) fue mejor, fue durante su período emocional es decir, durante su niñez, antes de aprender (aprehender), racionalizar e interiorizar (en su disco duro) toda la violencia acumulada-sedimentada en su cultura.
    En una cultura basada en la escasez, el control, la jerarquía (amo / esclavo) y el miedo (al otro, a la diferencia, etc), hay muchas probabilidades que de que el niñ@ se convierta en el Hombre con rabia de tu parabola.
    Va un fuerte abrazo hermano¡
    JULIO FOWLER

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  4. Ya caigo! Por eso en Cuba se dice... "Dale una patá a la lata, mulata. Que siga, que siga la bachata..."
    Los cubanos frente a la puerta hemos preferido unirnos a la conga (hablo en general). Visto lo visto "la conga" amansa a las fieras con más eficacia que cualquier discurso. Así que llevaros un tambor a donde se arremolinen las masas, que con un buen coro y un percusionista van a conseguir más que con el discurso de un ilustrado pacifista. Ya luego con el marketing quedaría muy bien "el poder de la conga"(The Conga Power)¡Joder, como suena! Infinitamente mejor que, "el poder de la revolución". ¿Estás con la conga o contra la conga? ¡Conga hasta la muerte! Ya me dirán ustedes, pero me están entrando ganas de arrollar. Así que cuando hablen de "el movimiento" ya no se sabría si se refieren al baile por las calles o a la somanta de palo que van repartiendo. ¡Es que todo encaja! Ahí dejo la idea a los "Hijos de la Conga" (The Conga Sons) Suena genial. Si alguien funda el movimiento que sepa que el copyright es mío.
    Abrazo conguero.
    Osmandy

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  5. Fowler, estas diciendo que los seres humanos viven mejor cuando no piensan? Cuando no usan su mente? La definición del ser humano incluye su capacidad de razonar, entonces dirías tu que, el estado mejor de un ser humano es cuando no es ser humano? cuando su estado mental equivale al de un animal?

    ¿Según qué criterio se vive mejor en un estado subhumano? (El estado humano de las epochas oscuras.)

    D.A.G

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  6. Gracias a todos. Voy a apuntar algunas ideas que me sugieren sus comentarios. Está el blog a vuestra disposición...
    Jorge. Eso que de modo poco cariñoso denominas “la idea de la tecnología en el centro de nuestro mundo como un Dios intocable”, me lleva a pensar en lo poco o nada que han contribuido los hombres dotados de mejores herramientas para el pensamiento filosófico y humanista, o sea los intelectuales, para que eso no sea así, ya que tan poco les gusta. Observo a esos entes encerrados en sus viejos escaparates, sentados en tronos hoy cubiertos de telaraña, añorando la época en la que ellos dictaban las sentencias acerca del bien y del mal, de lo justo y lo conveniente, mientras el 99% restante de homínidos se retorcían en la ignorancia, la miseria, las enfermedades, el sinsentido y el oscurantismo. Mientras aquellos doctos ejemplares nada nuevo conseguían aportar a este viaje de vida sin alternativas, estos, los otrora ignorantes, encontraron su propio camino hacía la supervivencia y la búsqueda de la felicidad. Podemos quejarnos cuanto queramos, como viene haciendo con cada vez más frecuencia nuestro bienamado Mario Vargas Llosa, pero lo cierto es que lo que tiene el hombre de hoy es monumentalmente preferible a lo que podían conseguir nuestros ancestros.
    Añorar aquel pasado es añorar la muerte. Porque "la sofía, la cultura, el impulso civilizador o la religión” las únicas reales “pautas de la acción social" que “marcaban” eran la ignorancia, la esclavitud, el hambre, la muerte por enfermedades o por guerras, la alta mortalidad, la suciedad, la falta de garantías de vida, el oscurantismo, la miseria, la invasión de las libertades ajenas...
    Pregunta a un soldador si prefiere ser un herrero medieval. Pregunta a un dueño de restaurante y a sus cocineros y camareros si prefieren el ágora griego. Pregunta a un emigrante latinoamericano que trabaja en la construcción en Valladolid si prefiere cargar piedras como esclavo para construir el Partenón. Pregunta a un editor si prefiere tener su negocio en los tiempos de la Ilustración. Pregúntate a ti mismo si prefieres escribir a mano estas reflexiones tuyas una a una y enviárnoslas a cada uno de tus contertulios y esperar durante meses nuestras respuestas y hacerlo sin que nadie más tenga acceso a este intercambio o se entere siquiera.
    Reflexionar de manera incorrecta provoca que termine uno atacando aquello que le permite reflexionar libremente. Creo que luchas contra lo que te hace libre. Y luchas más cuanto más libre te hace. La cosas, por suerte, son de otro modo.

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  7. Julio. Siempre que con sus acciones expone su vida está el hombre actuando de modo irracional. Y siempre que el hombre reflexiona mal aumenta las posibilidades de actuar en su contra.
    Dices que "El acto reflexivo no necesariamente nos hace mejores." Pero el acto irreflexivo invariablemente nos empeora.
    Dices que "La reflexión es muchas veces la herramienta para justificar la rabia y la violencia." Por tanto ¿evitémosla? Decir eso es precisamente un acto irreflexivo. Se trata estrictamente de usar bien la mente, de evaluar los datos que percibimos de manera correcta, de no aceptar la falsedad de que somos incapaces de ejercer el pensamiento de manera acertada nosotros mismos.
    D.A.G te hace unas preguntas que yo también hago mías. Durante su "período emocional" el hombre no es precisamente un ser humano. Esta categoría la alcanza cuando comienza a razonar, a reflexionar. Es una muy antigua discusión. Los mejores hombres son los que mejor uso hacen de su mente.
    Esa "violencia acumulada" en nuestra cultura, que refieres, es precisamente consecuencia del acto de evaluar los hechos de modo irracional.
    En ese sentido ¿de qué crees que es consecuencia la bondad, el bienestar, el progreso, la cada vez más crecida esperanza de vida y el alcance de esas maravillas a más y más personas cada vez? ¿de la fe, la sinrazón, la irreflexión? ¿A quién crees que debemos esos logros: a aquellos de nosotros que actúan de manera irreflexiva, emocional, evasiva? ¿O también piensas que todo eso que nos hace vivir mejor y nos ha sacado de la cueva, del hambre, de la esclavitud, del horror, todo eso que nos ha separado de los animales y nos ha facilitado monumentalmente la vida es malo para el hombre?
    En una cultura basada en la irreflexión y en un inadecuado uso de la razón todos somos candidatos a convertirnos en el hombre de mi parábola.

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  8. Rubén, hermano, al menos yo no añoro ningún pasado. Mencionar esos momentos en que la humanidad encumbró otra IDEA ante sí, al menos en mi caso, no implica para nada su añoranza. Tu discurso está en el centro de la IDEA dominante en nuestra época. El mío tal vez no, pero para nada me siento fascinado de manera general por ningún pasado... Creo que yerras una y otra vez en abstraer a los filósofos y a los intelectuales de la gestación de nuestra espiteme tecnológica. Fueron ellos precisamente quienes la incoaron. Fueron ellos precisamente quienes, desde el siglo XIII al XV prepararon el escenario para que el mundo aristocrático y feudal del medioevo, cuya IDEA estaba sometida a la religión, se pusiera de rodillas ante la nueva IDEA que portaba la burguesía. Desde Petrarca (considerado por muchos el primer humanista) a Descartes, los pensadores e intelectuales en general no hicieron otra cosa que posibilitar para occidente el mundo que tenemos hoy. En el siglo XVII el mantel ya estaba puesto para que racionalistas y empiristas (todos ellos filósofos e intelectuales) dieran el “toque final” a este pastel, en el que por cierto, la guinda la pusieron los filósofos ingleses. Creer que este edificio no tiene cimientos, que los edificios no necesitan cimientos, es precisamente un rasgo (el más claro) de que se está penetrado por el discurso del ideario dominante. Hoy ese ideario cabe en la tecnología, es la tecnología bien aderezada con la economía, y sus raíces están, por poner un simple ejemplo, en la imprenta (siglo XV), que, nacida en el ocaso de la episteme medieval (la religión) lo primero que produjo fue aquella Biblia de 42 líneas. Bien, la imprenta, que al parecer ya era utilizada en China unos 800 años antes, no hubiera podido aparecer en occidente, si los pensadores, dentro y fuera de los predios garantes de la IDEA entonces dominante, no hubieran puesto el ojo en el humanismo clásico. Hermano, todo lo bueno y lo malo que hoy tenemos está muy razonado, precisamente en las “calderas” de esos filósofos e intelectuales que ahora sacas del “juego”. Lo que sucede hoy es que la criatura se lo está comiendo todo, también a sus padres. Pero eso pasó siempre. Pasó igual con la sofía, con el impulso civilizador, con la religión… ¿Adónde vamos ahora? Ah, no lo sé, pero digo preocupado con Holan, autor que releí hace poco: “Qué silenciosamente bebe el caballo”. Y con relación al tema ya antes debatido en tu blog sobre de la razón, sigo con este autor, y con él digo: “sólo el jabalí negro tiene los ojos de oro…” Un gran abrazo. Jorge

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  9. Jorge, el problema es que estás haciendo dos aseveraciones que se niegan entre sí, de lo que parece resultar una contradicción. Y las contradicciones no existen.
    Tus afirmaciones las puedo resumir así:

    1- Nuestra civilización es así porque no seguimos los principios y códigos de nuestros pensadores, filósofos e intelectuales. (“Superadas en occidente las épocas donde la sofía, la cultura, el impulso civilizador o la religión marcaban las pautas de la acción social, hemos instalado al crecimiento económico y a la tecnología en un podio de acero donde las cabezas tropiezan sin remedio.”)
    2- Nuestra civilización es así porque hemos seguimos los principios y códigos de nuestros pensadores, filósofos e intelectuales. (“... yerras una y otra vez en abstraer a los filósofos y a los intelectuales de la gestación de nuestra espiteme tecnológica. Fueron ellos precisamente quienes la incoaron ... los pensadores e intelectuales en general no hicieron otra cosa que posibilitar para occidente el mundo que tenemos hoy ”)

    Dices una cosa y lo contrario. Resulta que te quejas de nuestra tecnologizada vida moderna porque carece precisamente de aquellos ingredientes que la convirtieron en tecnologizada. O sea, te quejas de que ha abandonado a los pensadores, intelectuales y todas aquellas “virtudes” que la llevaron a ser de la manera que es... pero que rechazas.
    Insisto: No existen las contradicciones, existe la observación errada. Cuando juntas dos verdades sólo puedes llegar a otra verdad.
    El problema no es que en un debate se nos escape una contradicción como esa. El problema es que así pensamos constantemente, así evaluamos nuestro entorno, así defendemos nuestras creencias, principios y fe. Y el problema es que así nos va.
    Nuestras opiniones a propósito de la realidad no cambian la realidad. El mundo que tenemos es consecuencia de nuestra actuación en coherencia con esas opiniones, consecuencia de haber escuchado y seguido a esos intelectuales y filósofos y “pensadores”, nunca de haberlos ignorado. Ellos son los gestores de ese “ideario dominante” que citas. Yo no intento “abstraer a los filósofos y a los intelectuales de la gestación de nuestra espiteme tecnológica.”... yo los responsabilizo, los culpo, los acuso de ello. Y de paso me felicito porque, a pesar de ellos, el hombre ha alcanzado cimas impensables apenas dos siglos atrás.
    Soy de los que piensa que la ausencia de rigor al ejercitar el pensamiento no es un propósito en el hombre, sino falta de hábito, pereza. Pero no hay que olvidar que, desde que nacemos, nos están señalando a toda hora: has lo que te digo y no preguntes, no te esfuerces en pensar, ya otros han pensado por ti, nunca vas a entender, no es posible saberlo todo, cada uno tiene su verdad, todo es relativo...
    Mi parábola es una denuncia a esa actitud del hombre que consiste en conceder, lastimosamente, que somos incapaces de conocer la verdad e interpretar la realidad correctamente a través del complejo pero exquisito acto de pensar.
    Mi parábola es de denuncia y ofrecimiento de otra idea. Y venga el hombre, en masa o individualmente, a golpear esta idea. Y a mí con ella.
    Un abrazo.

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  10. No, Rubén, no me quejo de la IDEA tecnológica porque carezca de los ingredientes que la gestaron, primero porque no es así, no carece esta época de ningún ingrediente (hay mucha filosofía delante, en y detrás de la IDEA que hoy manda). Me quejo porque deshumaniza, porque sus ingredientes deshumanizan, adocenan... Amigo, eso de que no existen las contradicciones, sólo la observación errada, y esa defensa de la realidad ajena a nuestra percepción, te colocan en el podio de Tertuliano y en el centro del viejo debate entre realistas y nominalistas. Bueno, yo ahí veo demasiado a desbrozar para este medio. Y sobre la cara capacidad de pensar que no participamos los que no pensamos de determinada manera, ¿qué decir? Eso de "si piensas como yo estás pensando, de lo contrario no piensas" me supera... Amigo, la "otra idea" que ofreces, no es otra si hablamos de aquí y ahora, es la IDEA dominante de esta época, la que asumió el hombre-masa como suya desde el siglo XIX, verdadero colofón de algo que se estuvo gestando con variable intensidad desde el siglo XIII. Sucede que ninguna IDEA permanece eternamente en su cima sin encontrar resistencia. Lo que haces es atacar la cada vez menos significativa resistenca a la IDEA que defiendes, que, insisto, es la IDEA, la Episteme de nuestro tiempo. No veo nada de malo en ello, parábola incluida, sólo me llama la atención que coloques tu discurso en la barricada cuando está en Palacio. Te abrazo de nuevo. Sabes que, aunque no piense como tú, te quiero mucho. Jorge

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  11. El hombre no se conoce a sí mismo.
    No conoce, ni sus propias limitaciones, ni sus propias posibilidades. Ni siquiera conoce lo
    mucho que no se conoce.
    El hombre ha inventado muchas máquinas, y sabe que una máquina complicada necesita algunas
    veces años de estudio cuidadoso antes de poder usarla o controlarla. Pero no aplica este
    conocimiento a sí mismo, aunque él mismo sea una máquina mucho más complicada que
    cualquier máquina que ha inventado.
    Tiene toda clase de ideas falsas acerca de sí mismo. Ante todo, no se da cuenta de que él es
    verdaderamente una máquina.
    ¿Qué quiere decir que el hombre es una máquina?
    Quiere decir que no tiene movimientos independientes, ni dentro ni fuera de él. Es una
    máquina que es puesta en movimiento por influencias externas y por impactos exteriores.
    Todos sus movimientos, acciones, palabras, ideas, emociones, humores y pensamientos son
    producidos por influencias exteriores. Por sí mismo, es tan sólo un autómata con cierta
    provisión de recuerdos de experiencias previas y cierta cantidad de energía de reserva.
    Tenemos que comprender que el hombre no puede hacer nada.
    Pero él no se da cuenta de ello y se atribuye la capacidad de hacer. Esta es la primera cosa falsa que el hombre se arroga.[...]
    El hombre no puede moverse, pensar o hablar de motu propio. Es una marioneta tirada de
    aquí y de allá por hilos invisibles. Si así lo comprende puede aprender más sobre sí mismo, y
    tal vez entonces las cosas comiencen a cambiar para él. Pero si no puede darse cuenta ni
    comprender su total mecanicidad, o si no quiere aceptarla como un hecho, no puede aprender
    nada más y las cosas no pueden cambiar para él.
    P.D. Ouspensky

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  12. Jorge,
    La tecnología no carece de características humanas. Toda tecnología fue creada por la mente del hombre, y únicamente fue creada para servir el hombre. En los casos donde una tecnología no le sirve de nada al hombre, podríamos decir que carece de humanidad. Y en los casos como la bomba atómica, que fue usada para terminar con las vidas de muchas personas, entonces podríamos decir que deshumaniza.



    P.D Ouspensky, y quien sea que lo haya citado:
    No me imagino entonces porque gemelos identicos, criados bajo la misma casa, los mismos padres, la misma escuela, etc. Llegan a ser tan diferentes. Pero seguro Ouspensky diría que los funcionamientos de esa fuerza externa son mucho mas complicados que eso. Pero entonces es como la idea de dios, tengo que aceptarla por fe, ya que prueba substancial no existe, ni podrá existir jamas, porque ese concepto en falso. Me parece una forma fácil de salir de la responsabilidad de vivir, juzgar y actuar de acuerdo, de tener responsabilidad por las acciones que uno toma y tener una buena escusa para demandar los frutos de las decisiones de los demás.

    Aceptar una idea como esa significa que el hombre carece de moralidad, ya que no tiene decisión propia, lo que significa que podemos hacer cualquier cosa que nos apetezca sin miedo a ser juzgados, que Hitler no tenia culpa cuando mato a todas esas personas.

    De forma inductiva, yo se que tomo decisiones sin influencia externa. Las tomo de acuerdo con mis valores, y muchas veces mis valores son impuestos sobre mi mientras voy creciendo, pero llega un punto donde uno puede decidir cual ha de ser sus valores, y actuar a favor o en contra de ellos.

    D.A.G

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  13. D.A.G, me agrada mucho verte por aquí. Créeme, no tengo nada contra la tecnología, ni contra la economía, ni contra la sabiduría, ni contra la razón... ¿Cómo iba a ir contra mí mismo de una forma tan estéril y pueril? El hombre es (¿cómo no?) la suma de todo eso que él creó, suplicando un resultado equilibrado a los pies de la imagen, que también el creó. Cuando la tecnología se torna peligrosa es, en mi opinión, cuando se corona fin de la obra humana. Mira, es como si el chimpancé comiera hormigas, sólo para tener fuerzas y poder manejar la ramita con que las saca del hormiguero. Si la ramita en sí misma (y no el alimento de sus crías, o el espulgo del relajado congénere colmado y agradecido por el festín de hormigas) se convierte en el sumo objetivo del chimpancé, éste tiene un problema, porque terminará viviendo para saberse rey de las ramitas, y terminará necesitando sólo ramitas. El chimpancé hasta ahora ha luchado por ser el más hábil con las ramitas porque la hormiga cazada y ofrecida al grupo lo hace estar mejor considerado en él, porque sus crías crecerán mejor alimentándose del nutritivo insecto, porque le gusta comer hormigas. Manejando ramitas se ha hecho más listo y esto también lo hace progresar en el escalafón social de su grupo. Ser un experto en ramitas (medio) le permite alcanzar vías de placer y supervivencia (fin). La ramita es un medio no un fin. ¿Te imaginas, no a un chimpancé descarriado, si no a todo un clan pendiente tan sólo de las ramitas, viviendo por y para las ramitas? Perseguirían colobos, profanarían nidos, andarían enormes distancias, fornicarían, se alimentarían sólo para perpetuar, ya no la especie, sino el arte de la ramita. Se pasarían todo el tiempo posible alienados, ejercitando su arte hasta dejar de ser lo que eran y convertirse en otra cosa… El hombre está ahora ante una nueva encrucijada. Ahí tienes al transhumanismo que ya nos vislumbra hechos ramita a nosotros mismos. El hombre ya no se interesa por el hombre, sino por la ramita antropomórfica, la ramita que drenará sus frustraciones hasta que las heridas sean del todo blancas… La tecnología es algo muy provechoso para el hombre si no acaba con el hombre. Yo quiero una ramita a la que subirme para volar a la estrella imaginada y constatar que lo que era simplemente polvo ahora es “polvo enamorado”. No para ir a la estrella mineral regresado a la categoría de polvo sin más, polvo de ramita ciega. Un cariñoso abrazo. Jorge

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  14. Uf, qué densa la reunión, y qué lista es mi Mabel. Saltó a mi vista una afirmación tuya en medio de tanta profundidad: no existe contradicción, y qué significa: certidumbre de la inutilidad del gesto e insistencia en realizarlo, y viceversa se podría decir, que en tu caso es crónica, la viceversa, claro. Somos un compendio de contradicciones, amigo, tú el primero, me explico, y ahora voy a hacer uso de la potestad que me confiere la que te atribuyes tú de regañarme constantemente, qué haces aquí discutiendo estas cosas tan sesudas cuando sabes que tu tiempo es limitado y que lo que realmente tienes que hacer es escribir canciones, dentro de nada no recordaré, a pesar de mi buena memoria y mi no peor disposición a hacerlo, tus disquisiciones en este feliz blog y por mí querido, pero ni el Alzheimer, ni el diluvio universal, ni la peste bubónica, ni la caja de Pandora abierta a cajas destempladas, podrá borrar tus canciones de mis labios y de mi corazón, deja que otros creen conceptos, discutan, verbalicen y tú haz canciones.
    Otro favor, intenta, querido, la próxima vez que tropieces, darte en la cabeza para ver si provocas una reacción en cadena de desquite, venganza, volcado de rabia sobre un objeto inanimado, léase tú, para ver si gozamos de una feliz vuelta a tu cordura creativa.
    Hecho de menos que antes cuando tropezabas escribías una canción, ahora escribes en el blog, lo haces muy bien, me encanta el hilo conductor de tu razonamiento y me divierte tu discurso irritado, pero necesito al poeta de vuelta, devuélvemelo, devuélvenoslo.

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  15. Has tropezado, Gisela
    y en lugar de maldiciones
    ta das a pedir canciones,
    no rabias: te haces novela.
    Tendrás sólo mi espinela,
    porque premiar con canción
    tu sutil provocación
    sería admitir que un tropiezo
    es algo apropiado... y eso
    es una contradicción.

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