domingo, 24 de marzo de 2013

Es la resaca



Si el hombre piensa como vive, esta pertinaz nostalgia de humedad y salitre es huella de los intensos años vividos en un valle apostado entre mar y montaña, lejos de este castellano ducado que es hoy terapia para mis agradecidos huesos.
Nací en una ciudad insertada en la naturaleza, de barrios como islas, delineados por los irregulares cauces de tres ríos que la atraviesan. Dos lomas daban cobijo a incontables manantiales que saciaban su sed de mar atravesando nuestras vidas, abonando jardines, protagonizando una leyenda de majestuosos puentes abarrotados de músicos y poetas, bailarines y pintores, actores y payasos, artistas y locos reales que bebían de sus nombres y humedades para mejor volar.
Pienso como vivo, desde la cálida paz comarcal de un árido poblado manchego con ancestrales antojos de lluvia, rodeado de gente noble que no renuncia al sueño de una pequeña tormenta cada mes.
Pero los domingos, cuando la siesta, un imposible rumor de algas y velas en el horizonte hacen lagrimear el largo bochorno de mis tardes.
Es la resaca de aquellas playas de mi niñez que me traje de polizontes el día que partí de casa para siempre.

Rubén AM
Loeches, Octubre de 2011.