martes, 22 de marzo de 2016

La interna Guerra Fría Norteamericana

Es una Guerra. Otra Guerra Fría. Una interna Guerra Fría Norteamericana. Guerra de dos partidos casi únicos y de un país dividido en dos bandos. Guerra de muchos años… intensa... sin solución... inútil. Una patética jugarreta de la historia en la que millones de hombres reponen en la vida real la rivalidad medieval de dos familias de ficción nacidas de la mente del hombre que rediseñó el idioma en que se comunican...
Es la guerra entre Republicatescos y  Democrapuletos.
Una guerra donde el único acuerdo inviolable es la prohibición de hacer uso de la razón y la objetividad a la hora de evaluar o de atacar al enemigo (valga la redundancia)

No es mi guerra esta guerra entre Republicatescos y  Democrapuletos. Pero ahora que vivo en Estados Unidos necesito dejar constancia de la anterior y presunta irracional e inobjetiva evaluación… y de la siguiente valoración…  
¿Realmente creen los Democrapuletos y sus coincidentes de tantas familias más (incluidos muchos Republicatescos) que es más irresponsable, temerario, demagogo, populista, peligroso y etcéteras el aspirante a la presidencia Mister Donald Trump, en sus diarios comportamiento, haceres y decires… que el actual Presidente Mister Barack Hussein Obama II que, en sus también diarios comportamiento, “aseres” y decires, negocia y legitima con/a dictadores, asesinos, mafiosos.. que reconoce como interlocutores y llama “presidente” y da conferencias de prensa junto/a/con/contra/tras individuos como los Castro y... etcéteraquemedafatiga...?

Un dictador es un dictador, NO es un “presidente”. En mi país no hay presidente... hay una familia de pistoleros que tomaron el poder hace 57 años y en él están, pistolas en mano… que enviaron al destierro a más del 10% de la población y se apropiaron de los derechos, las libertades, las voluntades y hasta del hambre de los que allí quedaron…
En su megalomanía, sus ansias mesiánicas y su desprecio a todo un pueblo víctima de sus co-sonrientes mafiosos, el democrapuleto señor presidente de los Estados Unidos no es menos vulnerable al rechazo ni está menos expuesto al desprecio que el republicatesco aspirante a su actual puesto de trabajo temporal.
Por cierto, a día de hoy  a D. Trump se le puede acusar tan sólo de “haber dicho”...
A  B. Obama ya quisiéramos algunos tener la oportunidad de interpelarlo por “haber hecho”...
Pregunto de nuevo: ¿quién más irresponsable, temerario, demagogo, populista, peligroso?
Algo más… ¿Piensan, los que piensan que Obama hace bien, que en su momento y lugar el señor presidente también se hubiera reunido con Hitler o con Pinochet? ¿Piensan que hubiera sido ese un acto apropiado, decente, responsable, adecuado para alentar la democracia en el mundo? ¿Piensan que con mafiosos y asesinos se negocia... que se rehabilitan, que lo merecen, que no es necesaria “la justicia”?
Está claro que no… Ni ellos lo piensan ni él lo hubiera hecho. Pero en el caso de Cuba lo ha hecho. Por tanto podemos considerar que el señor Obama no considera que las de los Castros son víctimas de una dictadura malvada e irracional, como la de aquellos… sino de una dictadura (lo de “dictadura” no lo negaría) algo más compleja… digamos “dictadura del proletariado”... Porque si no ¿qué razones humanitarias hay en darle balones de oxígeno y reconocimiento y prestigio y legalidad y categoría de interlocutor a tipos de la misma calaña que Hitler y Pinochet?

Como posible respuesta, esta sentencia de Ayn Rand que resume de manera estricta lo que opino acerca de las razones que mueven a Obama para gestionar toda esta apertura con el gobierno de los Castro:
No hay diferencia entre comunismo y socialismo, excepto en la manera de conseguir el mismo objetivo final: el comunismo propone esclavizar al hombre mediante la fuerza, el socialismo mediante el voto. Es la misma diferencia que hay entre asesinato y suicidio

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