domingo, 26 de julio de 2020

La no-vela cubana

“Para mí, lo cubano dista mucho de ser una abigarrada descripción monumental y barroca, al estilo de Alejo Carpentier. Para mí lo cubano es la intemperie, lo tenue, lo leve, lo ingrávido, lo desamparado, desgarrado, desolado y cambiante. El arbusto, no el árbol; la arboleda, no el bosque; el monte, no la selva. La sabana que se difumina y repliega sobre sus propios temblores. Lo cubano es un rumor o un grito, no un coro ni un torrente. Lo cubano es una yagua pudriéndose al sol, una piedra a la intemperie, un matiz, un aleteo al oscurecer. Nunca una inmensa catedral barroca que jamás hemos tenido. Lo cubano es lo que ondula. Más que un estilo, lo cubano es un ritmo. Nuestra constante es la brisa. Más fuerte al atardecer, casi inmóvil al mediodía, anhelosa y gimiente en la madrugada. De ahí que la novelística cubana no esté escrita en capítulos, sino en rachas; no sea algo que se extiende, sino que ondula, vuelve, se repliega, bate, ya con más furia, ya más lentamente, circular, rítmica, reiterativa, sobre un punto. Así, si de alguna ‘teluricidad’ podemos hablar es de una ‘teluricidad’ marina y aérea... Nuestra selva es el mar.” - Reinaldo Arenas, Necesidad de libertad.
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Es bello ese texto de Reinaldo Arenas. Paradójicamente carpenteriano. Tiene razón, quizás. Y da gusto leerlo por bien escrito y amable. Sin embargo, que lo cubano sea eso que él ilumina no le aporta mérito a la novela que después describe, mas bien lo contrario. Está tan diestramente escrito que consigue no parecer estar juzgando, pero el arte, si el artista no se atreve y arriesga, no alcanza su condición.
"De ahí que la novelística cubana" no sea capaz de estar "escrita en capítulos, sino en rachas, no sea algo que se extiende, sino que" se diluye... poco y nada… De ahí que en Cuba no dispongamos de un Kafka, un Mann, un Dostoievsky; o de un Unamuno, alguna Woolf, un Kundera; ni siquiera alguien menos lejano como un Sábato, un Octavio Paz, un Vargas Llosa, que encumbren lo criollo y su intemperie, su guajiro convertido en cocuyo, su túnel de aguasal, conflictos tan válidos como los usados por esos escritores citados para una novela cubana de capítulos imprescindibles y que se extienda, aunque sea a nivel de noticia literaria. Arenas, capaz de escribir un pequeño gran texto como ese, no fue capaz de entregar su talentosa alma al diablo de la novela cuando escribió novela. Quizás porque era fundamentalmente un poeta. ¿Y así los novelistas cubanos todos? No a todos he leído. Pero, hasta donde sé, la novela cubana es exposición del conflicto exterior del hombre, su vínculo con la circunstancia. Y, también en mi opinión pero esta vez a partir de lo percibido como lector, la gran novela es la expresión del conflicto interior del hombre: su vínculo con su condición. —————————————————— Incluso sin haber salido del caracol, tras cualquier aproximación a la literatura creada fuera de la isla, me ha desconcertado siempre no hallarme en la novela cubana. Y se me hace molesto esa persistente ostentación de ligereza al dibujar la cubanía y la ridícula intención de convertir esa ligereza en virtud. Y no creo se trate de falta de talento. Si desde que naces estás escuchando que no eres capaz de llegar se reducen las posibilidades de que te esfuerces para hacerte el camino. La novela es un territorio en sí mismo, separada del resto de las artes aunque también es una de ellas. La novela pertenece tanto a las artes como a la historia, la filosofía, la psicología, la política, la sociología, la ciencia. La novela es un territorio entre el arte del hombre y el hombre en sí mismo, entre el hombre creando y el hombre siendo, punto de unión entre el hombre que piensa y el que hace. O sea, el hombre pleno en su condición. Eso no lo consiguen el resto de las artes. Como tampoco son suficientes, por sí solas, la historia, la filosofía, la psicología, la política, la sociología, la ciencia para conocer, comprender y expresar al hombre. La novela es lo que nos llevaremos cuando nos larguemos de esta piedra maravillosa pero mortal. O lo que quedará si no conseguimos escapar.

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