lunes, 9 de noviembre de 2020

Cuba no es el socialismo: Cuba es el socialismo 60 años después.

 

Cuba no es el socialismo: Cuba es el socialismo 60 años después.
Las personas para quienes el dinero es lo más importante no ven venir el socialismo. No se les ocurre asociar las escaseces con otra cosa que no sea el dinero. Simplemente no se les ocurre un motivo más elevado para dar sentido al futuro que la abundancia o la escasez del dinero.

Pero el socialismo no es escasez de dinero, es escasez de libertad. El socialismo es ausencia de futuro.

Un mundo de hombres con los bolsillos y cuentas bancarias llenos de dinero no es un mundo deseable ni digno ni significa nada si esos hombres no son libres, si no pueden decir lo que piensan y hacer lo que desean sin ser controlados por el poder.
Por el poder que sea: el del gobierno o el del juicio social, el de las instituciones o el de los ciberforos de la modernidad, el de la ley o el de la aceptación y el consentimiento de los otros.

El socialismo es atadura. Es limitación y destierro de sí mismo a todo aquel que sienta y piense de manera diferente a quien impone el socialismo. Es dogmatismo, abuso de poder, imposición de ideas y de acciones. Socialismo es no permitir ser a quien no es socialista.

El socialismo no es economía destruida, que también: es violación de los derechos naturales y morales del individuo e imposición de deberes hacia el grupo.
El socialismo es altruismo obligado, asumido como noble y esencial por obra y gracia del sectarismo de quienes no se toman el trabajo de pensar en lo dañino que es, para el acto de sentir amor por el prójimo, que te obliguen a amar al prójimo.

El socialismo es el horror de la prohibición. El socialismo es la destrucción de la historia y sus símbolos. Socialismo es la declaración de la cultura occidental como el mal sobre la tierra.

Es odio. El socialismo es el odio. El odio al que piensa distinto, al que no permite que le dicten quién ser, cómo debe ser, qué debe hacer y qué decir. El odio al otro. El socialismo es el odio a mí, que no soy socialista. El socialismo es el castigo a quien no comulgue con el socialismo.

El socialismo es el odio al hombre blanco y la acusación de que este es la causa de todos los males del planeta, esta piedra que no tiene ningún significado sin el hombre que la reconoce.

Cuando se habla de socialismo en USA el error está, para quienes no entienden o están en desacuerdo con lo que se manifiesta, en creer que lo que sucede hoy es un problema de cubanos emigrados y dolidos que fueron o son víctimas del socialismo en Cuba.

Veamos. Los cubanos somos 12 o 13 millones. Juguemos a que dentro de una hora los cubanos nos extinguimos de pronto por una brujería en nuestros ADN. Ya está. A partir de mañana el mundo sigue adelante.

Para el resto del mundo el socialismo del que hoy día se habla es ese que está y que no es un criterio ni una opinión de los cubanos.
He aquí algunos tips, simples, por arribita, para no aburrir e indicar sólo un camino de referencia para poder observar el socialismo en Estados Unidos, en Europa y en el mundo occidental, mundo en el que Latinoamérica tiene un rol protagónico:

El socialismo es ¡tantas! instituciones subvertidas por un estado y un orden o sistema controlado por burócratas, políticos, profesionales del acto de decidir cómo se tiene que vivir.

Socialismo es el respaldo a ese poder por casi toda la prensa y los medios del mundo, desde una estructura no periodística ni informativa sino propagandística que, en el mejor de los casos, aparenta tener una ideología de izquierdas predeterminada, pero que todos sabemos que sólo responde a la cantidad de dinero, subvenciones, comisiones, favoritismo económico, cuotas de poder que reciben de esos profesionales del caciquismo del estado profundo que todo lo legislan y controlan.

Socialismo es la tendencia, en ambos lados del espectro político pero fundamentalmente en la izquierda demócrata, a implantar leyes de tipo socialistas que agreden la base del crecimiento económico que es la libertad de mercado.

Socialismo es Obamacare, que convirtió en delito el derecho de hacer uso de la libertad personal para elegir si quiero o no pagarme un seguro.

Socialismo es salarios mínimos cada vez más altos. Educación primaria y secundaria gratis. Subvenciones a la educación superior. Gobierno que pague los préstamos de estudio…

¡Los gobiernos no tienen dinero! ¡Se lo tienen que quitar a la fuerza a los que lo tienen para usarlo en lo que les dé la gana! Se llama ¡expropiación! ¡Esclavitud!

Socialismo es Universidades dedicadas a lavar el cerebro a los jóvenes en favor del socialismo, el marxismo y la socialización de la economía.

Derrida. Teoría Crítica. Marxismo Cultural. Postmodernismo. Escuela de Frankfurt. Socialismo es carreras universitarias llamadas "Igualdad de Género".

El socialismo es organismo mutante. Subversión.

El socialismo es hoy la mutación del obrero en grupo identitario "oprimido" y enfrentado a la dominación cultural de la burguesía. Como si la burguesía no fueran ellos mismos, los socialistas, que son hoy los dueños de todo, desde el capital hasta las universidades.

Socialismo es cultura de victimización. Socialismo es reclamo de identidades múltiples y quejas en contra de lo que ellos llaman grupos dominantes, siempre y cuando esos grupos no sean de izquierda.

El socialismo es la imposición de géneros sexuales a gusto del poder. El socialismo es privilegio de razas y la discriminación positiva.

Socialismo es ataque a las instituciones. Ataque a la cultura. Ataque al modo de vida occidental. Ataque al cristianismo. Ideología de género.

Odio de razas. Socialismo es perseguir al hombre blanco por el delito de ser blanco. Hacer con los hombres blancos lo que se hizo con los judíos: desterrarlos de sí mismos, de lo que son de manera natural.
Socialismo es la utilización del cruel e injustificable pasado de esclavitud y desprecio del hombre negro para conseguir adeptos y votos y soporte de esa minoría en la lucha por el poder.

Socialismo es odio a las tradiciones, odio a la cultura y moral occidental. Socialismo es feminismo radical y antifeminista.

Socialismo es guerra a un tipo de estatismo para instaurar otro estatismo de tipo social.

Socialismo es estatuas al suelo. Socialismo es retirar obras de arte que molestan a la calaña. Socialismo es revoluciones culturales, quemas virtuales y reales de libros, reescribir clásicos, prohibir películas.

Socialismo es Censura. Socialismo es Censura en las redes. Censura en las universidades. Censura en el lenguaje. Censura en el arte y la literatura. Palabras eliminadas del idioma o castigos si se pronuncian ciertos vocablos.

Socialismo son las cuotas de Hollywood. Las cuotas del sector público. La cuotas para instituciones.

Socialismo es Economía de Diseño para sustituir el Libre Mercado. Socialismo es incapacidad de comprender qué es el libre mercado.

Socialismo es ignorancia absoluta para comprender que lo que hundió a Cuba no fue la intención de sus autonombrados dueños sino su acción: abolir la libertad, alejarse del libre mercado, suplantar la democracia por la dictadura del proletariado, rechazar el capitalismo, disminuir cada vez más la iniciativa personal de los individuos y sus beneficios, coartar el libre pensamiento y la posibilidad de manifestación. Persecución a homosexuales y a disidentes.

Socialismo es Neolenguaje para inventar enemigos: Patriarcado. Heterosexualidad. Misoginia. Privilegio Blanco. Imposición del odio a la cultura blanca occidental y culparla del dolor y los padecimientos de las minorías que los socialistas elijan.

Qué estupidez… cuando la única cultura, el único privilegio y la única imposición real ha sido la grecolatina.

Nosotros los latinos somos los únicos que hemos impuesto todo en este mundo moderno: las artes, los idiomas, la religión, la filosofía, las leyes, la literatura, la música, la cultura, las comidas, las rabias, los amores, la poesía, la exuberancia, la envidia y hasta el odio y los cuernos.

Nuestra piel judeocristiana no la impusieron los judíos ni los arios, esos blancos que sin los latinos y los griegos quizás seguirían siendo tribus y etnias rústicas y salvajes, supersticiosas, guerreras.

El modo de vida occidental lo impusimos los latinos con mente griega y gesto romano. Los caminos, los puentes, los acueductos, los coliseos, las olimpiadas, las guerras, la navegación, la manzana, el protestantismo y también las conquistas y la sumisión, la condición de esponja para asumir lo nuevo y transformarlo, el nuevo mundo, Marco Polo, Colón, la mulata, el mulato, el chino de ojos azules, las Catedrales con la misma categoría de los ríos en el centro del pueblo, el pueblo alrededor de Dios y de la naturaleza…

Todo eso es grecolatino… qué mierda los blancos ni los bancos… ¡Nosotros los latinos hemos sido y somos los dueños de la cultura occidental, de la occidentalidad! ¡Supremacistas Latinos! ¡Tá bueno ya de complejo!

El socialismo es ese complejo o síndrome del mediocre de no ser capaz de construir un ápice de todo eso bueno y bello y necesario que la cultura occidental ha creado.

El socialismo es la maldad de asesinar y mutilar a todo el que eso ama y defiende, a todo aquel que no comparte el odio de los desagradecidos.

Aunque ninguna explicación vale si a quién va dirigida no está dispuesto a abrazar la verdad. Y la verdad es que, donde antes estaba Dios, ahora está el gobierno. Y si en el gobierno está la izquierda se va a imponer irremediablemente la esclavitud.
Un esclavo es aquel que no es dueño de todo lo que produce y obtiene honradamente con su esfuerzo personal y su trabajo. La esclavitud es que el ser individual sea sacrificable en beneficio del grupo. Y que ello ocurra por mandato de unos cuantos que se erigen en dioses moralmente superiores y destinados a hacer cumplir esas premisas.

Cien millones de muertes.

Bastaba una sola muerte para que el comunismo, el socialismo y todo el mal que la izquierda ha traído al mundo fuera considerado monstruoso.

Pero no bastan ni esos 100 millones. Porque los muertos no es lo que quiere el socialismo.
El socialismo quiere sumisión, servicio, consentimiento, sanción de su víctima, ego satisfecho. El socialismo no quiere diferencia, quiere igualdad. Y, puesto que no produce, la igualdad no puede ser en riqueza y prosperidad sino en miseria y vuelta a las cavernas.

El socialismo no sería un problema si los socialistas negociaran para dividir la tierra y quedarse para ellos un sitio en el mundo, un continente, la mitad del planeta, tres cuartas partes para ellos solitos. Y habitaran allí, en sus principios y con sus premisas. Sin obligar, a quien no quiera, a vivir el socialismo.

Pero el socialismo no puede vivir en el socialismo porque se autodestruye, destruye a sus hombres, no sobrevive. Y necesita desesperadamente del capitalismo o de cualquier otra forma de orden social que produzca bienes. El problema, ya lo he dicho, no es el dinero, es la incapacidad de producir.

Porque el socialismo impide al hombre producir libremente. El socialismo subvenciona la vagancia, subvenciona a los pobres, los multiplica y los estanca. Y el hombre está diseñado para vivir de la acción de producir.

El hombre no es una entidad que, como los animales y el resto de lo vivo, está predeterminado para sobrevivir. El hombre no tiene instinto de supervivencia. Tiene que pensar y aprender la supervivencia. Y decidir a favor de ella.

El hombre para sobrevivir tiene que actuar. La comida no es como el aire, que solo requiere el esfuerzo de respirar. Ni lo es ninguna otra cosa que el hombre necesita para sobrevivir.

Sólo con su acción, su trabajo y su producción puede el hombre cubrirse del frío, protegerse de la tempestad y del ataque de los depredadores, mantener el fuego, cuidar al débil, alimentar a los hijos, comunicarse, hallar remedios contra las enfermedades, aprender a hablar, a pensar, a preguntarse, comprender una ausencia, dejarse amar, convertir en armonía el agresivo entorno y llegar a disfrutarlo mediante eso que llamamos arte.

El socialismo es la negación a que el hombre actúe libremente para conseguir todo eso. El socialismo es un taladro que corta las alas de la iniciativa del individuo para intentar sobrevivir.

El socialismo obnubila las mentes y cultiva las bajas pasiones de los hombres. Y las hace manifestarse. Por eso se ponen violentos, golpean, matan, pegan, gritan, tiran huevos y balas, persiguen a quienes se les oponen o simplemente desean alejarse.

Aún si los socialistas no están de acuerdo con todo esto que yo declaro que es el socialismo, habrán de reconocer que no es humano, justo, noble, valiente, moral, ético y conveniente obligarme a vivir en cualquiera de las formas del socialismo si yo, simplemente, no quiero vivirlo.

Pero para los socialistas es un delito no ser socialista. Es un pecado. En el mejor de los casos, es un error. Pero nunca es una opción, una decisión y una manera de ejercer mi derecho a no ser lo que no quiero ser, de ejercer mi libertad de ser o intentar ser como yo quiero.

Miren alrededor. Miren los gobiernos, las leyes, las redes sociales y su censura, los gritos de los que odian a quienes odian o simplemente no piensan igual.

Miren las calles, el vandalismo, las amenazas, la necesidad de callar, de no manifestar desacuerdo con la mayoría de quienes se consideran de izquierda por temor a las agresiones, a perder los trabajos, a la violencia.

Miren esa intolerancia represiva que invade todos los rincones de la convivencia. La intolerancia de los abanderados de la tolerancia.

Miren el sectarismo de quienes te borran de sus perfiles de Facebook.

Miren cómo se criminaliza a todo el que no apoya a la izquierda, como se le tilda de ignorante, aberrado, sucio, facha.

Miren cuánta imposición de todo tipo en todos lados.

Miren Antifa, miren BLM… esas brigadas de acción rápida.

Miren las acusaciones indiscriminadas. Los tribunales ciberpopulares que juzgan y condenan. La casi aniquilación del debido proceso. La ciberguillotina en el patíbulo de las redes sociales.

Miren un Tribunal Supremo donde ya no sólo no se ocultan las tendencias ideológicas de sus miembros sino que se intenta manchar la imagen de los jueces que van a ocupar esa Institución, antes sagrada y ahora cuestionada y, cuando hay que renovarla, supeditada a la tendencia gobernante de turno.

Todo eso está ocurriendo. Todo eso y cientos de amenazas más está ocurriendo.

Digan, si lo desean, que eso no es socialismo. Pero saben tan bien como yo que es una descripción, un trazo, apenas un esbozo de la historia de los últimos 60 años de Cuba y de lo ocurrido en la Rusia comunista y Europa del Este y China y Corea del Norte y Venezuela cada día más... ¡Arriba España, que te queda atrás!
Así comenzaron todos.

Saben que por eso están los cubanos, estamos, aquí, acá, afuera, en Miami y Alaska y Australia y Angola y Haiti y Brasil y Chile…

Saben de ese poquito a poquito que todo lo va corrompiendo.

Y el alma que no llega… que se quedó en la Cuba posible, la que nos tocaba pero no fue.

El alma que no acaba de llegar.

No me puedo permitir no ver, por respeto y agradecimiento a la gran suerte que he tenido de nacer y estar vivo, que el socialismo ha llegado antes que el alma.

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