domingo, 1 de noviembre de 2020

Ruben Blades y su solar de lujosa hipocresía

 

Ahora se apea el señor Rubén Blades con un mamotreto que produce vergüenza ajena teniendo en cuenta la admiración que como artista y presunto hombre honesto e inteligente supo ganarse en otros tiempos. Dice este hoy afortunado músico y compositor refiriéndose a Donald Trump:

"De continuar la actividad de este mal presidente por cuatro años adicionales, creo que este país dejará de ser conocido como Estados Unidos y se convertirá en una nación dividida, con estados donde no se permitirá a negros y a latinos vivir, donde no se tolerará la existencia de la diversidad sexual o de libertad de culto, donde solo se reconocerán derechos a personas que ese estado considere como representativas de lo que es ¨ser estadounidense¨, todo en el sentido contrario a lo que la actual Constitución vigente proclama y defiende en todo el territorio nacional.
Bajo el clima racista alentado por el actual presidente, el derecho humano como lo entendemos desaparecería y se vería sustituido por otra figura adaptada a la imagen del racismo, de la exclusión, de la división. Nadie volvería a ser "igual ante la Ley." No exagero. La historia está llena de precedentes semejantes a los tiempos actuales.
Basándome en lo que este mal presidente ha expresado, callado o aplaudido, el ideal del ciudadano estadounidense, de acuerdo al partido republicano, es representado por una persona blanca, cristiana y heterosexual. Dentro de esa definición, todo lo que ese partido considere contrario a ¨su¨ modelo y creencias sería prohibido de manera tajante, sin aceptar opiniones contrarias o de disenso. Se eliminaría. el derecho a la libre expresión concedido por la Constitución y también la norma que establece igualdad para todos bajo la ley.
El afán del actual presidente estadounidense, de convertirse en rey o dictador, y su demostrada incapacidad e indiferencia ante una pandemia que al momento ha causado en este país más de 228.000 muertos y millones de infectados, debería ser suficiente para descalificarlo y para no repetirlo como primer mandatario de la Nación."
Por supuesto que no voy a linkear el panfleto con los juicios de opinión que Blades asegura "son la realidad". Pero no pude evitar comentar en su muro de Facebook lo siguiente.
"Hay quien miente porque no posee argumentos para defender una posición. Hay quien miente porque mentir forma parte de su condición. ¿A cuál de estas dos categorías pertenece usted, Rubén Blades? ¡No se miente, hombre! la mentira tiene patas muy cortas.
No se trata de Trump ni de la izquierda o la derecha, se trata de ¡no mentir! Mucho menos de intentar manipular mintiendo. Eso que usted ha declarado no es opinión, es burda mentira y manipulación. Si prefiere una presidencia norteamericana que tienda a la izquierda y un orden de tipo social menos capitalista, o lo que sea, sencillamente dígalo y arguméntelo. Eso es válido y está en su derecho, tenga o no razón.
Aunque tenga presente que quienes con su voto han puesto a Donald J. Trump al frente de este país son precisamente los trabajadores, hombres honrados, norteamericanos de a pie sin los mezquinos intereses que mueven a los intelectuales, la prensa, los artistas, los nuevos ricos de la postmodernidad, clase a la que usted pertenece, paradójicamente, pues ha llegado a ella cantándole a los pobres.
Pero no diga mentiras, que usted es Rubén Blades, artista querido, prestigioso y presuntamente honesto. Y una sola mentira puede hacer que caiga por tierra todo aquello que en su obra considerábamos verdades y que, ahora mismo, se me antojan pura hipocresía y oportunismo."
Como uno de esos personajes murmuradores y maledicentes de solar que tan bien suele describir, Ruben Blades "sabe" qué va a ocurrir en el futuro y pretende que los demás ni lo sabemos ni somos capaces de percatarnos de esos diabólicos planes de Dios o del Diablo. Así que se dedica a meter miedo mintiendo.
Desde que en 1793 Robespierre reorganizó el Tribunal Revolucionario, que decide quienes son los "traidores" y "enemigos del pueblo" a quienes hay que cortarles la cabeza, la izquierda mundial se considera autorizada, gracias a su "superioridad moral", a decidir qué es el bien y qué es el mal, quiénes son buenos y quiénes son malos, quién debe ser esclavo y morir y quién merecen vivir y controlar al resto.
El delito de Donald Trump para la izquierda no es que él sea republicano sino que no es demócrata. Si Trump se hubiera presentado por el Partido Demócrata estuviera recibiendo todo el apoyo de los medios, la intelectualidad, el artisterío, los buenísimos globalistas, el futuro y la historia de la humanidad.
A esta gentuza le importa una mierda todo lo que critican de Donald Trump ¡TODO!, basta, para confirmarlo, escuchar cómo mienten ellos y observar sus métodos, que van desde alentar el vandalismo hasta amenazar con cortar la cabeza al presidente de su nación. Y, puesto que se ve de largo que este presidente no es lo que se puede considerar un republicano de manual, todo lo que les jode de Donald Trump es que no esté de su lado.
Por eso intentan por todos los medios y con patética desesperación aclarar que los demócratas NO son socialistas. O sea, que los demócratas también son como Trump: aman a su país, aman el capitalismo, defienden a sus pobres y sus minorías, bajarán los impuestos, no harán guerras imperialistas neoconservadoras, repartirán dinero y ayudarán a los menos favorecidos, elevarán los resultados económicos para las minorías negras y latinas, acabarán con las plagas y los virus, combatirán la hipocresía política, conseguirán acuerdos de paz e implantarán justicia en las relaciones entre los países amigos y enemigos, limpiarán el planeta, crearán leyes protectoras de animales… la lista es enorme y circula por ahí.
Bueno, si es así, que no se preocupen: Trump se ocupará de hacer todo eso. ¡Ya lleva cuatro años haciéndolo!
En lo único que no parecen coincidir con Trump es en lo del racismo. Es evidente que Donald Trump no es ni ha sido jamás racista, basta mirar su historial y amistades, aburre tener que decirlo. Cosa, el racismo, que ya vemos no se puede decir de la izquierda, quien elige como candidato a la presidencia, en medio de tanta protesta "antirracista", a un senil "privilegiado hombre blanco cristiano heterosexual”.
La derecha por su parte ya votó dos veces a favor de un presidente no blanco, pues está claro que sólo con los votos demócratas y de izquierda Obama no hubiera sido presidente jamás, ni lo sería nadie pues se necesita una mayoría de votos para ganar y eso sólo se consigue si se reciben votos del "enemigo".
Lo decepcionante en el caso del gran artista Rubén Blades no es sólo que defienda posiciones sociales que tanto mal y tanta muerte han causado al mundo, que ya es bastante, sino que mienta a viva voz desde ese patético solar de lujosa hipocresía que habita... y su pretensión de negar, a quienes se niegan a compartir y acatar sus dogmas, la libertad y la oportunidad de las que él disfruto y que le permitieron ¡anda ya! hacerse millonario.
¡Cómo me hace perder tiempo tanta mierda!

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