viernes, 31 de julio de 2020

Danny Danny - pequeño balsero.



Miles de cubanos se han lanzado al mar intentando atravesar el Estrecho de la Florida en botes, lanchas, balsas y cualquier tipo de artefacto que flotara y les llevara a Estados Unidos. En 1994 mi hijo se convirtió en uno de esos "balseros". Estuvieron cinco años. Su madre partió una noche en un bote con su familia, llevándolo con ella. Mi amanecer fue la noticia de su desaparición, porque todo lo que ocultaron temiendo no poder llevar a cabo lo planeado. Durante tres días de indagación y búsqueda nada supe de su suerte. Luego su voz al teléfono: "Papá, estoy bien, en Miami". Pero ya la separación y el dolor eran irreversibles. Mi hijo y yo no volvimos a encontrarnos hasta cinco años después, en España.
Esta canción, que compuso meses de su partida, es consecuencia de esta historia. Es el tipo de historia que solo le ocurre a los demás. Hasta que te ocurre a ti.
...
DANNY, DANNY
Letra y Música: Rubén Aguiar Muñoz (Mayo 4 de l995).
Se echó a remar
una noche de luna y mar de espejo
y navegó como en esos cuentos
que entre los dos solíamos inventar
supuestamente procurando el sueño,
marinerito navegó en silencio
con rumbo norte se escapó en silencio
sin su jolongo de juguetes y sin avisar.
Se echó a la mar
bien poco de esta orilla en la memoria
de tan pequeño, de tan breve historia
sin un motivo para regresar
sin un puerto seguro en el confín
sin tierra firme para su raíz
sin una culpa ni un pasado, desterrado.
Partió de aquí
un lustro es buen espacio para partir
como en los cuentos a inventar otro verano
de mi mano.
Danny, Danny, echa al mar tu barca, boga
Danny, Danny, hay piratas en la costa
Danny, Danny, otras playas te convocan lejos, Danny
llegarán noticias con las olas de ti
no será tu risa pero boga, Danny
siempre estará algún sitio donde puedas reír
lejos, Danny.
Se hizo a la mar
mi niño atravesó el estrecho
y de repente es mi
historia de otras gentes,
de quienes quedan, de los que se van
de las frías postales cada mes
de "no te olvides nunca" y "cuídate"
y esta tristeza contenida de la vida.
Partió de aquí
un lustro es buen espacio para partir
como en los cuentos a inventar otro verano
sin mi mano.
Danny, Danny, echa al mar tu barca, boga
Danny, Danny, hay piratas en la costa
Danny, Danny, otras playas te convocan lejos, Danny
Llegarán noticias con las olas de ti
no será tu risa pero boga, Danny
yo estaré contigo cuando quieras reír
lejos Danny
Danny, Danny ...
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domingo, 26 de julio de 2020

Ultimas tardes con Marse

Como cuando llegas en la sed desaforada de andar el sol bajo la tarde y acercas a tus labios la jarra para beber despacio porque sea eterna el agua de la vida y de pronto tu ambición de sorbos tropieza con un incontrolable tragar tragar tragar sin respirar siquiera hasta que en la última gota descubres que va tu sed por la mitad si acaso fue que me bebí "Últimas tardes con Teresa" el día que cayó en mis manos esa novela de Juan Marsé resultando aquella la única vez que me ha ocurrido que comencé a leer un libro y no lo cerré hasta aquella tristeza del punto final que aun me acompaña porque la sed de Marsé no he conseguido saciarla ni leyendo tres veces su novela.
Juan Marsé ha muerto en Barcelona a los 87 años.
Si tienen sed de una novela espléndida bébanse "Ultimas tardes con Teresa".

Mis pantalones anchos

Lo que mejor recuerdo de esta foto de La Seña del Humor de Matanzas son mis pantalones. Tan anchos como pudiera conseguirlos, mi pasión de grandes pantalones y camisas enormes me llevaba a entrar siempre en una tienda de la Calle del Medio en Matanzas que vendía ropa para gente muy alta y ancha. Para gordos, sin ir más lejos. Ahí me encontré con ese pantalón que desluzco en la foto. Talla extra. Mal doblado sobre un estante de camisetas. Lo toqué. Y un rumor de hilos en mis manos me enamoró: ¡ese pantalón sonaba cuando lo tocabas!
Mi ambición de grandeza entonces era bien humilde y quedaba a salvo bajo la insolencia de mis desproporcionadas mudas de ropa.

domingo, 19 de julio de 2020

Marta Flores, la Reina de la Noche

Marta Flores, la Reina de la Noche y la Radio en Español de Miami, ha fallecido esta pasada madrugada, poco después de su programa habitual "La noche y Usted". Tenía 91 años y continuaba trabajando.
La escuché muchísimas veces. Era un crack. Matancera. Nació en Cárdenas, el 27 de diciembre de 1928. Llegó a Estados Unidos en 1959, sola, sin trabajo y sin hablar una palabra en inglés. Terminó convertida en una figura icónica de la radio, con más de 60 años al aire. Fue la primera voz femenina de la radio en español del sur de la Florida.
Los pocos minutos de esta entrevista de 2018 son suficientes para hacernos una idea de la historia de esta admirable mujer. Y, de paso, aprender y comprender un poco de la Cuba norteamericana y el esfuerzo, el emprendimiento, la perseverancia y la fuerza de una generación que convirtió un pantano en una ciudad imprescindible con una sola herramienta: el trabajo.
Esta enorme mujer, en sus inicios, para pagar un espacio de 15 minutos diarios en una radio local, trabajaba en una tienda vendiendo ropa, cantaba en un restaurante por la noche y los domingos vendía muebles en una mueblería de la calle 8.
Mucho le debe nuestra nación a personas como Marta Flores. Si Cuba y lo cubano no está completamente borrado del mapa es gracias a que ellos reprodujeron aquí en Miami una Cuba que en la isla se fue deteriorando.
Lo que admiro y agradezco por encima de todo es que hayan puesto a salvo el afán de trabajo. Lo que nosotros, los que nacimos después del 59, crecimos entendiendo como un deber, esos cubanos acá lo ejercieron como una necesidad y un derecho, desde la libertad, voluntariamente y con una voracidad que provoca mucha admiración y respeto.



EDP Marta Flores.

miércoles, 8 de julio de 2020

La llorona carta protestosa.

Realmente disfruto como un niño cuando la maldad y los malhechores se retuercen ahogados en el mismo charco de mierda que han creado.
Esta vez gozo con la llorona carta protestosa de esos compinches y/o inquisidores de la izquierda correctivera y establishmentcida, escritores, académicos e intelectuales que ahora se sienten víctimas ¡coyunturales! del monstruo que ellos mismos han ayudado a crear y alentado a lo largo de los años en su intento de volcar, sobre aquellos a quienes odian, sus propias miserias y sus carencias.
Vomitiva, la quejosa cartita, redactada desde la soberbia de su izquierdosa pretendida superioridad moral (ni siquiera en esta situación intentan evitarla o disimularla), acude al quevienelcoco de alegar: "Las fuerzas del iliberalismo están ganando fuerza en todo el mundo", para ventilar un tanto el mendicigüeño: "que temen por su sustento", que no les avergüenza confesar. Encima picúos y ridículos... ese toque de amenaza en tono suplicoso...
No la voy a compartir aquí, por supuesto.
Que preparen sus pescuezos que la guillotina que ellos decoraron tiene vida propia y un muy personal sentido de la justicia.
Muchos la conocemos bien.
Sarnosos.