domingo, 23 de agosto de 2020

Es la resaca



Si el hombre piensa como vive, esta pertinaz nostalgia de humedad y salitre es huella de los intensos años vividos en un valle apostado entre mar y montaña, lejos de este castellano ducado que es hoy terapia para mis agradecidos huesos. 
Nací en una ciudad insertada en la naturaleza, de barrios como islas, delineados por los irregulares cauces de tres ríos que la atraviesan. Dos lomas daban cobijo a incontables manantiales que saciaban su sed de mar atravesando nuestras vidas, abonando jardines, protagonizando una leyenda de majestuosos puentes abarrotados de músicos y poetas, bailarines y pintores, actores y payasos, artistas y locos reales que bebían de sus nombres y humedades para mejor volar.
Pienso como vivo, desde la cálida paz comarcal de un árido poblado manchego con ancestrales antojos de lluvia, rodeado de gente noble que no renuncia al sueño de una pequeña tormenta cada mes.
Pero los domingos, cuando la siesta, un imposible rumor de algas y velas en el horizonte hacen lagrimear el largo bochorno de mis tardes.
Es la resaca de aquellas playas de mi niñez que me traje de polizontes el día que partí de casa para siempre.

Rubén AM
Loeches, Octubre de 2011.

jueves, 20 de agosto de 2020

La circunstancia.

Se equivocaba Ortega: el hombre es solo circunstancia. Sin el Yo. Yo soy este que nació en aquella capital de provincias. Hijo de padres cantores al que le crecieron pronto dos hermanos. Mar y campo. Humedad y sol. Herencia española. Mis gestos, mi idioma, mi modo de ver, pensar y decir son todos consecuencia de la provinciana ceremonia en que crecí. Si me hubieran secuestrado el día de mi nacimiento y llevado a Ulán Bator yo sería nómada. Si a Estocolmo, un sueco sin fisuras. Esta mirada siempre perdida luciría mirada siempre distante. Frío mi silencio. Alienación mi fobia a los teléfonos. Odiaría la síncopa. Por fin! Aunque quizás mi síndrome sería de habanacolmo. Lo que, sueco al fin, podía ser cualquier cosa menos raro. La vida, tal como la conocemos, es la circunstancia de la vida que conocemos. Donde quiera que se manifieste, la vida tendrá la forma de la circunstancia que le toque. Será solo una circunstancia de la Vida. Por eso no hay destino ni trascendencia para esto que somos. El hombre es hijo del planeta Tierra. Su hijo más aventajado, sí. El rebelde. El hijo pródigo que todo lo pone patas arriba. El que todo lo acomoda en su beneficio. El que terminará marchándose de casa. Pero la vida en el planeta Tierra es la circunstancia de la Vida en el planeta Tierra. No hay Yo. Somos solo adaptación. Circunstancia. Atrapados.

sábado, 15 de agosto de 2020

La no-vela cubana

“Para mí, lo cubano dista mucho de ser una abigarrada descripción monumental y barroca, al estilo de Alejo Carpentier. Para mí lo cubano es la intemperie, lo tenue, lo leve, lo ingrávido, lo desamparado, desgarrado, desolado y cambiante. El arbusto, no el árbol; la arboleda, no el bosque; el monte, no la selva. La sabana que se difumina y repliega sobre sus propios temblores. Lo cubano es un rumor o un grito, no un coro ni un torrente. Lo cubano es una yagua pudriéndose al sol, una piedra a la intemperie, un matiz, un aleteo al oscurecer. Nunca una inmensa catedral barroca que jamás hemos tenido. Lo cubano es lo que ondula. Más que un estilo, lo cubano es un ritmo. Nuestra constante es la brisa. Más fuerte al atardecer, casi inmóvil al mediodía, anhelosa y gimiente en la madrugada. De ahí que la novelística cubana no esté escrita en capítulos, sino en rachas; no sea algo que se extiende, sino que ondula, vuelve, se repliega, bate, ya con más furia, ya más lentamente, circular, rítmica, reiterativa, sobre un punto. Así, si de alguna ‘teluricidad’ podemos hablar es de una ‘teluricidad’ marina y aérea... Nuestra selva es el mar.” - Reinaldo Arenas, Necesidad de libertad.
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Es bello ese texto de Reinaldo Arenas. Paradójicamente carpenteriano. Tiene razón, quizás. Y da gusto leerlo por bien escrito y amable. Sin embargo, que lo cubano sea eso que él ilumina no le aporta mérito a la novela que después describe, mas bien lo contrario. Está tan diestramente escrito que consigue no parecer estar juzgando, pero el arte, si el artista no se atreve y arriesga, no alcanza su condición.
"De ahí que la novelística cubana" no sea capaz de estar "escrita en capítulos, sino en rachas, no sea algo que se extiende, sino que" se diluye... poco y nada… De ahí que en Cuba no dispongamos de un Kafka, un Mann, un Dostoievsky; o de un Unamuno, alguna Woolf, un Kundera; ni siquiera alguien menos lejano como un Sábato, un Octavio Paz, un Vargas Llosa, que encumbren lo criollo y su intemperie, su guajiro convertido en cocuyo, su túnel de aguasal, conflictos tan válidos como los usados por esos escritores citados para una novela cubana de capítulos imprescindibles y que se extienda, aunque sea a nivel de noticia literaria. Arenas, capaz de escribir un pequeño gran texto como ese, no fue capaz de entregar su talentosa alma al diablo de la novela cuando escribió novela. Quizás porque era fundamentalmente un poeta. ¿Y así los novelistas cubanos todos? No a todos he leído. Pero, hasta donde sé, la novela cubana es exposición del conflicto exterior del hombre, su vínculo con la circunstancia. Y, también en mi opinión pero esta vez a partir de lo percibido como lector, la gran novela es la expresión del conflicto interior del hombre: su vínculo con su condición. —————————————————— Incluso sin haber salido del caracol, tras cualquier aproximación a la literatura creada fuera de la isla, me ha desconcertado siempre no hallarme en la novela cubana. Y se me hace molesto esa persistente ostentación de ligereza al dibujar la cubanía y la ridícula intención de convertir esa ligereza en virtud. Y no creo se trate de falta de talento. Si desde que naces estás escuchando que no eres capaz de llegar se reducen las posibilidades de que te esfuerces para hacerte el camino. La novela es un territorio en sí mismo, separada del resto de las artes aunque también es una de ellas. La novela pertenece tanto a las artes como a la historia, la filosofía, la psicología, la política, la sociología, la ciencia. La novela es un territorio entre el arte del hombre y el hombre en sí mismo, entre el hombre creando y el hombre siendo, punto de unión entre el hombre que piensa y el que hace. O sea, el hombre pleno en su condición. Eso no lo consiguen el resto de las artes. Como tampoco son suficientes, por sí solas, la historia, la filosofía, la psicología, la política, la sociología, la ciencia para conocer, comprender y expresar al hombre. La novela es lo que nos llevaremos cuando nos larguemos de esta piedra maravillosa pero mortal. O lo que quedará si no conseguimos escapar.

miércoles, 12 de agosto de 2020

Resulta que es un desconcierto la vida

Resulta

Resulta que es un desconcierto la vida
Que es cierto que al fin de los años
no hay más que preguntas
Que ver o no ver es igual
Que cotizan parejo callar y decir
Que obtiene lo mismo
quien se echa a volar
que quien cae al abismo
Resulta que es vano el intento
si al fin de los tiempos
resulta que no eres feliz.
Contemplas temprano dejar a tu hermano
plantar tu semilla en orillas
de ríos lejanos.
Tu aldea está muerta
y agazapada detrás de su puerta
la anciana serpiente tira de ti
Seduce y apura
cualquier aventura
Tan solo la duda será tu castigo
Partir es la justa salida
Y acaso vivir una vida de otros
te va a redimir.
Tu hermano te hará alguna apuesta
dirá que no está prohibida la fiesta
para quien se queda
Pero ya es muy tarde. Valiente y cobarde
te cruzas la verja que puede cuidarte
te atreves y partes
Te arriesgas, te asombras
E igual que a las cercas te saltas las normas
Te juntas, te acercas a otros caminantes
Y siempre preguntas. Preguntas bastante
Buscando salidas vives otras vidas
Disfrutas su vino. Recibes mordidas
Con yerro o con tino labras tu destino
mientras te abalanzas.
Y un día trapero y mezquino descubres,
oh, dios, que el camino es tan solo camino
y no hay nada delante.
Tu paso no es cierto.
Tu viaje es por dentro.
Tu andar es huida.
Tu meta, partida.
Tu ida, regreso.
La espada depuesta
y atado a tu nada de puertas abiertas
tan solo el enfado te guarda del trago
vulgar de buscar un refugio, como tu pasado.
Salvar del naufragio solo el amor
Y restos maltrechos de versos de una canción
de esperanza.
Tu hermano se acuesta. Final de la fiesta.
Cerrando los ojos suplica
por una respuesta.
Lo besas en largo silencio
Total, si ahora sabes, resulta lo mismo
callar que decir.
Sorteado el legado
del árbol plantado
del hijo y el libro,
sorteado el olvido,
resulta que es vano el intento
si al fin de los tiempos
resulta que no eres feliz.
Rubén Aguiar
Junio - 2019 - Miami

(Ennio Morricone acaba de partir. En esta canción que acabo de publicar hace unos pocos días incluyo un homenaje definitivo de mi vida a ese grande de la música del hombre, continuador de los maestros de la historia del arte.
La armónica que se escucha en varios momentos del video de mi tema “Resulta” es la original que, escrita por Morricone, se escucha a lo largo de la película de 1968 de Sergio Leone “Once upon a time in the west” (Érase una vez en el oeste), que extraje exactamente de la soberbia escena final.
Aquel adolescente al que obligan a soportar sobre hombros la vida de su hermano que cuelga de una horca, vista siendo yo un adolescente, es la imagen más estremecedora e inquietante que he cargado a lo largo de mis años. Y sin esa armónica no habría sido la misma. Tampoco mi vida.
No esperaba que partiera aún a otras lides Ennio Morricone, mi favorito compositor entre los vivos.
¡Buen viaje, maestro!)
Letra y Música, Intérprete y Arreglos Musicales, Realización del Video por Ruben Aguiar. En Miami. 2020.

domingo, 9 de agosto de 2020

La Nada Sudamericana


“Es la nada sudamericana lo que hace a los escritores de aquel continente más abiertos, más vivos y más diversos que los europeos del Oeste, paralizados por sus tradiciones e incapaces de salir de su prestigiosa esclerosis.”

La frase es de Emil Cioran, en carta a propósito de Jorge Luis Borges que reproduzco más adelante. Pero antes, con permiso, me permito una consideración.  
En caso que admitamos como acertada o muy probable esta apreciación de Cioran, expuesta en 1976, mucho me temo que caducó poco tiempo después. Desde hace más de cuarenta años esa cualidad de “más abiertos, más vivos y más diversos” atribuida por el maestro rumano a los escritores latinoamericanos no consigue hacerse notar por ningún lado. Al menos no en sus obras, si es que hay en los escritores latinoamericanos de las últimas décadas algo que pueda, en su conjunto, considerarse obra.
Pero es otro asunto el que mejor llama mi atención en esa carta. 
Siempre he sentido que, para el indagador y el soñador moderno no europeo, lo verdaderamente exótico es lo occidental y su cultura, Europa y su protagonismo en la configuración del hombre tal y como lo conocemos actualmente. Y la causa sería esa “nada” que acertadamente denuncia Cioran, que es real y aplica en mucho más territorio que el sudamericano. “Nada”, en dimensión tal, que al hombre que la frecuenta y padece solo le queda, como destino para sus sueños y haceres, la exuberancia de la tierra y la cultura que abandonaron sus antepasados, ese exótico mundo de los ancestros que constituye Europa, la raíz, el origen, la sangre.

No es de extrañar entonces que la curiosidad sea el rasgo más notable en cuanto escritor y artista de Latinoamérica llega a esa “casa de los abuelos” que es la vieja Europa, la de la historia común, original y definitiva, la que diseñó el abrigo y los zapatos que calza en su aldea americana, la de los cubiertos y las maneras ante la barroca mesa y las tonadas con cierto deje español o italiano o francés en la voz de la madre. 
El efecto es testimonio: todos o casi todos se mudan a Europa aunque sea un tiempito nomás.
Describe Cioran a los artistas del este de Europa como “irremediablemente provincianos.” Se salta Cioran que ser un “provinciano europeo” significa haber sido amamantado con versos Goethe y acunado con melodías de Bach, llenos los ojos cada mañana de los parajes que tentaron a Velazquez en sus colores originales. Significa corretear la infancia entre castillos y catedrales y bosques y brujas. Ser provinciano europeo significa convivir con los mismos reyes, lloros, tragedias, aventuras, amores y traiciones con que corretean y conviven los latinoamericanos pero como irremediables extranjeros cuya decadente cultura europea, su cultura real, les fue contada desde viejos libros, recuerdos de nostálgicos ancianos y perezosos rituales y creencias conservadas con tibia fe y frágil esperanza.

Los artistas europeos no necesitan “curiosear” para contar: cuentan lo que viven, lo que son, su arte es autobiográfico. Otra cosa es que se hayan estancado en su ruedo. O que otros europeos menos arriesgados, los del este, digamos, les exijan riesgos mayores. O que la resaca de las guerras y el advenimiento del imperio de las ideologías haya ralentizado parte de la creatividad en sus artistas, con imposiciones, censuras, dictados, leyes.
Desde la lejanía latinoamericana, eso que llama Cioran “tradiciones” son nuestra ilusión, nuestra utopía, nuestro retorno al hogar.

Cuando llegué a Europa por primera y definitiva vez, a España hace más de veinte años, sentí como que estaba de vuelta. Fue una sorpresa ese sentimiento. La carga enorme del dolor por el desprendimiento de la matriz que eran mi familia, mi barrio y mis manías no consiguió nublar la agradable sensación de estar regresando a un sitio al que pertenezco.
El destierro para mí fue un regreso a casa.   
———————
He aquí la carta de Ciorán. 
Emil Cioran y Jorge Luis Borges. 1976
París, 10 de diciembre de 1976
Querido amigo:
El mes pasado, durante su visita a París, me pidió usted que colaborara en un libro de homenaje a Borges. Mi primera reacción fue negativa; la segunda también. ¿Para qué celebrarlo cuando hasta las universidades lo hacen? La desgracia de ser conocido se ha abatido sobre él. Merecía algo mejor, merecía haber permanecido en la sombra, en lo imperceptible, haber continuado siendo tan inasequible e impopular como lo es el matiz. Ese era su terreno. La consagración es el peor de los castigos -para el escritor en general y muy especialmente para un escritor de su género. A partir del momento en que todo el mundo lo cita, ya no podemos citarle o, si lo hacemos, tenemos la impresión de aumentar la masa de sus “admiradores”, de sus enemigos. Quienes desean hacerle justicia a toda costa no hacen en realidad más que precipitar su caída. Pero no sigo, porque si continuase en este tono acabaría apiadándome de su destino. Y tenemos sobrados motivos para pensar que él mismo se ocupa ya de ello.

viernes, 31 de julio de 2020

Danny Danny - pequeño balsero.



Miles de cubanos se han lanzado al mar intentando atravesar el Estrecho de la Florida en botes, lanchas, balsas y cualquier tipo de artefacto que flotara y les llevara a Estados Unidos. En 1994 mi hijo se convirtió en uno de esos "balseros". Estuvieron cinco años. Su madre partió una noche en un bote con su familia, llevándolo con ella. Mi amanecer fue la noticia de su desaparición, porque todo lo que ocultaron temiendo no poder llevar a cabo lo planeado. Durante tres días de indagación y búsqueda nada supe de su suerte. Luego su voz al teléfono: "Papá, estoy bien, en Miami". Pero ya la separación y el dolor eran irreversibles. Mi hijo y yo no volvimos a encontrarnos hasta cinco años después, en España.
Esta canción, que compuso meses de su partida, es consecuencia de esta historia. Es el tipo de historia que solo le ocurre a los demás. Hasta que te ocurre a ti.
...
DANNY, DANNY
Letra y Música: Rubén Aguiar Muñoz (Mayo 4 de l995).
Se echó a remar
una noche de luna y mar de espejo
y navegó como en esos cuentos
que entre los dos solíamos inventar
supuestamente procurando el sueño,
marinerito navegó en silencio
con rumbo norte se escapó en silencio
sin su jolongo de juguetes y sin avisar.
Se echó a la mar
bien poco de esta orilla en la memoria
de tan pequeño, de tan breve historia
sin un motivo para regresar
sin un puerto seguro en el confín
sin tierra firme para su raíz
sin una culpa ni un pasado, desterrado.
Partió de aquí
un lustro es buen espacio para partir
como en los cuentos a inventar otro verano
de mi mano.
Danny, Danny, echa al mar tu barca, boga
Danny, Danny, hay piratas en la costa
Danny, Danny, otras playas te convocan lejos, Danny
llegarán noticias con las olas de ti
no será tu risa pero boga, Danny
siempre estará algún sitio donde puedas reír
lejos, Danny.
Se hizo a la mar
mi niño atravesó el estrecho
y de repente es mi
historia de otras gentes,
de quienes quedan, de los que se van
de las frías postales cada mes
de "no te olvides nunca" y "cuídate"
y esta tristeza contenida de la vida.
Partió de aquí
un lustro es buen espacio para partir
como en los cuentos a inventar otro verano
sin mi mano.
Danny, Danny, echa al mar tu barca, boga
Danny, Danny, hay piratas en la costa
Danny, Danny, otras playas te convocan lejos, Danny
Llegarán noticias con las olas de ti
no será tu risa pero boga, Danny
yo estaré contigo cuando quieras reír
lejos Danny
Danny, Danny ...
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domingo, 26 de julio de 2020

Ultimas tardes con Marse

Como cuando llegas en la sed desaforada de andar el sol bajo la tarde y acercas a tus labios la jarra para beber despacio porque sea eterna el agua de la vida y de pronto tu ambición de sorbos tropieza con un incontrolable tragar tragar tragar sin respirar siquiera hasta que en la última gota descubres que va tu sed por la mitad si acaso fue que me bebí "Últimas tardes con Teresa" el día que cayó en mis manos esa novela de Juan Marsé resultando aquella la única vez que me ha ocurrido que comencé a leer un libro y no lo cerré hasta aquella tristeza del punto final que aun me acompaña porque la sed de Marsé no he conseguido saciarla ni leyendo tres veces su novela.
Juan Marsé ha muerto en Barcelona a los 87 años.
Si tienen sed de una novela espléndida bébanse "Ultimas tardes con Teresa".