lunes, 14 de septiembre de 2020

Dos riberas. Historia de amor y dolor, como todo buen amor.

"Dos riberas" es canción de una historia real. Historia hermosa y triste. De otros y mía. De amor y dolor, como todo buen amor.  

Muy pocas veces he podido cantarla completa pues no tengo defensa ante esta canción. Se me encima, cada vez que recurro a ella, con todo el derrumbe de mi mundo, esa caída hacia otro Rubén que fue la década del 90' del Siglo XX, que comenzó quitándome a mi madre y, sin detener, separándome de mi hijo, de mi padre, de mis hermanos, de mis amigos, de mi tierra, de mi comida, de mis sueños y mis rabias, de mi futuro de cantor y una probable adultez y del cabal cumplimiento de aquella reposada vejez junto al río, frente al mar…

Nada de lo tanto hermoso vivido después de esa década ha conseguido reconciliarme con Dos riberas, reconocerla como una canción de circunstancia, útil, como toda canción, únicamente para exorcizar lo peor del pasado. Sigue siendo un golpe en mi pecho. 

Hay cosas a las que no se le debe cantar. Las canciones son la fotografía de las emociones, un retrato no de la imagen sino de lo que estás sintiendo cuando aprietas el obturador de la melodía y el verso.   

Los protagonistas de Dos riberas no sólo tienen una historia de amor increíble. De esas de también dolor. Él, además, ha compuesto algunos de los más bellos cantos que se han escrito en Matanzas. Ella no se ha conformado con provocar muchas de sus canciones y también las ha cantado.


"Dos riberas" 


Con un bolso, un abrigo, un pasaje real

un manojo de sueños y un trozo de mar

partió el amigo rumbo a Nueva York

a fundar quizás.

Dejaba atrás canciones, promesas de amor

y un "paraíso ajeno" que no lo acogió

el paraíso del olvido

el reino de lo prohibido y la falsedad.


Su guitarra callada triste en un rincón

nos guarda de escuchar los ecos y el temblor

en la promesa de su regresar en otra canción.

Pero cuesta no ver su risa en el San Juan

posponer cada vez “La descarga de Fran”

y la sospecha del olvido

y el paraíso prometido sin recobrar.


El amigo dejó detrás de sí su viejo nido

y sus alas lloraron al partir.


En su traje de ausencia y su triste mirar

merodeaba la amiga por la soledad

Hay tantos meses hasta Nueva York 

o hasta regresar

Y llamadas nocturnas y cartas de amor

Y un secreto reclamo a la buena de Dios

Y la sorpresa del hechizo

tiene una puerta al paraíso para escapar.


Y la amiga que escapa sin decir adiós

¡Vaya, amigo, qué lindo regalo de amor!

Con el coraje del que sabe amar

¡Cuida su calor!

Porque cuesta perder la risa del San Juan

aunque se ha de tener "La descarga de Fran"

y algo del sueño prohibido

y amar desnuda y sin permiso

y sin avisar.


Cuando Miriam partió a defender su viejo nido

sus dos alas lloraron de partir.


Algo se deshace en la ciudad

Crece en su interior la soledad

Miriam y Fran

Y la sorpresa del adiós

Y lloran las aguas del San Juan

¡Y mis dos orillas dónde están!

Miriam y Fran

Mis dos riberas del amor.


Con mi calle, mi niño, mi poco de pan,

mi canción encadenada a los demás

y la paciencia como vocación

me harto de callar

Porque cuesta no dar

rienda suelta a un dolor

y hay amigos que parten sin decir adiós

porque partir está prohibido

porque llorar no es permitido

no es natural.


Pero nadie puede encarcelar un corazón

las murallas son ajenas a la voz

que busca un sitio para su verdad

para su canción.

Los amigos necesitaban anidar 

aunque el árbol es frío lejos del San Juan

donde el amor está prohibido

donde volar no es permitido

no es natural.


Cuando Miriam y Fran

fueron en busca de otro nido

mis dos alas volaron tras de sí.

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Letra y música: Rubén Aguiar Muñoz (Noviembre 13 de 1992)

 

sábado, 8 de agosto de 2020

Magistral, exquisita, delicada... Promocionada en género equivocado.

Decir que me ha encantado deja en puro esqueleto el regalo que ha sido para mí el film "The Warden", escrita y dirigida por Nima Javidi, director iraní nacido en 1980.No supe que "The Warden" era iraní hasta que la terminé de ver y me lancé al ciberespacio a indagar sobre ella. El idioma que escuchaba sólo sonaba a música, que es como me suenan en el cine todos los idiomas que no son el español.

En realidad nada supe de la película antes de verla. Sencillamente no podía dormir y me enfrenté a la red a ver qué aparecía.

Como es frecuente en internet y en la prensa en estos tiempos meticulosamente desenfocados de la realidad, los géneros con que se promociona "The Warden" no tienen nada que ver con la película. Y otro tanto la solitaria crítica que he encontrado en otro idioma que no sea persa. Se lee… "Género: Misterio, Romance, Drama"… Increíble.

Claro que cada uno ve la película que lleva dentro. Pero hay un cine histórico que no se puede ignorar cuando te sientas ante un film poco común, realizado con mucho talento y maestría, como en este caso.


The Warden - 2018

"The Warden" es una comedia. Una comedia que, a pesar de estar realizada en Iran por un iraní, se puede insertar, sin comillas, dentro de la Comedia a la Italiana de los años 60-70 del pasado siglo. Una comedia magistralmente concebida y conseguida. Un tipo de humor muy particular, apenas expuesto, insinuado. Un humor de situación recreado con levedad tal que hace desaparecer cualquier sentimiento de burla hacia lo ridículo de la situación. Un humor que es el verdadero protagonista de dicha situación.

No queda otra que reconocer lo lejanos que van quedando los años del cine anteriores a la era internet. Lamentablemente, también del tan buen cine, como la Comedia a la Italiana.

Lejanos ya sus directores, Dino Risi, Mario Monicelli, Vittorio de Sica, Ettore Scola, Luigi Comenzini, Nanny Loy, Pietro Germi.

Lejanos sus actores, Alberto Sordi, Marcello Mastroianni, Vitorio Gassman, Ugo Tognazzi, Totó, Nino Manfredi, Walter Chiari, Giancarlo Giannini, Monica Vitti, Claudia Cardinale, Sofia Loren, Ornella Muti, Stefania Sandrelli, Gina Lollobrigid

"The Warden" es como un trabajo de tesis a propósito de esos directores, actores y sus películas. Una tesis que los recrea al tiempo que les rinde homenaje. Tesis y homenaje también a aquel tipo de humor que consiste en recrear la solemnidad con que reaccionan los protagonistas ante situaciones poco solemnes.

Me gustaría encontrar una entrevista a su director y guionista Nima Javidi, para confirmar que fue su intención homenajear a esos grandes films, actores y directores del cine italiano. Preguntarle yo mismo un tanto más a propósito.

El parecido físico y la caracterización del protagonista, interpretado por el actor iraní Navid Mohammadzadeh, con el genial actor italiano Nino Manfredi no puede ser una coincidencia. Navid Mohammadzadeh, de 34 años, consigue una magistral representación que hace pensar todo el tiempo que estamos ante un maduro Manfredi, el siempre brillante actor italiano, contenido, dueño y señor del mejor humor de la gran pantalla.

"The Warden" está ambientada en los '60. Y, aunque sigue una clásica estructura de thriller y como tal canaliza la tensión de manera gradual hasta el final, las herramientas que la convierten en una obra cinematográfica de primera son otras.

El delicadísimo humor. El ritmo impecable. El manejo del tiempo que, una vez planteada la trama, agrega a la anécdota la tensión que hace al espectador preguntarse cómo va resolver el realizador llenar la hora y media restante sin malograr esa misma tensión ya creada, la finísima linea de humor y la magia toda de la puesta. La fotografía y la música a nivel.

Y sobre todo la insinuación, el coqueteo y la recreación de aquel gran cine que los italianos nos regalaron durante alrededor de 20 años.

"The Warden", con su combinación de película iraní y Comedia a la Italiana me ha regalado uno de los mejores momentos de este intenso Festival de Cine en Cuarentena que todos hemos estado disfrutando o padeciendo estos meses.

Está tan lograda que, incluso quien no consiga entrar en frecuencia con el tipo de humor planteado, va a disfrutar de una magnífica película.

Habrá que seguir a Nima Javidi.





jueves, 30 de julio de 2020

No había foto que se nos resistiera


Cienfuegos, Cuba, finales de los 80. Recorríamos Pedro Alfonso y yo todo lo recorrible, como hacíamos en cada pueblo, ciudad, batey o finca de la isla donde actuábamos. Nos inventábamos sobre la marcha los motivos menos ortodoxos para divertirnos. Y procurábamos conseguir fotos de las situaciones más inverosímiles, cada uno desde su cámara. Yo le fotografiaba a él y viceversa. Luego intercambiábamos los negativos. Razón por la cual conservo casi exclusivamente aquellas en las que aparezco yo. A él le ocurre lo mismo y lo contrario. Estas son, probablemente, de nuestra primera gira con La Seña del Humor de Matanzas a Cienfuegos.
...

Primera foto. Haciéndome pasar por liliputiense ante la bodeguera para conseguir una lata de galletas. Pedrito hizo esta foto a escondidas.
La conseguí. La lata de galletas. Aunque tuvimos que salir disparados cuando me erguí para agarrarla.
En la cola no entendían mucho. Era apenas un tipo agachado, de voz muy ronca, parloteando a grito pelao' con uno muy serio que asentía.
Para la vendedora… momento de la foto:
- ¡¡Señora deme una lata completa!!… - gritaba desde abajo mientras agitaba la mano - A mí una entera… ¡¡Una entera, SEÑORA!!
Creo que aquel "señora", en lugar del habitual y correcto "compañera", gritado por aquel mediohombrecito fue lo que impresionó a la desconcertada mujer. Por supuesto, ella no iba a negarle lo que pidiera aquel personaje desde allá abajo. El mostrador le impedía ver más allá de mi cabeza y mi mano.
Ni siquiera lo hicimos por las galletas: era por conseguir la foto.
...

Segunda foto. El mismo truco para obtener una revista con la que forrar ese libro que no se soltaba de mi mano y que se descascarañaba por minutos entre mis dedos sudados. La Odisea.
Yo era Nadie participante de aquella "Semana de la Cultura Cienfueguera del 18 al 24 de Abril". El calor era mi Polifemo. Pedrito, que tomaba apuntes en la Zenit soviética, Homero.




...
Los capítulos en los que aquellos curtidos guerreros griegos, protagonistas de la historia que contaba el ciego juglar, navegaban de regreso a Ítaca eran lo único refrescante aquel día bajo el sol de La Perla del Sur. Registrado en la tercera foto.






...

La última es una foto sin/con mucho engaño y justo premio: ¡¡Conseguimos Nafasolina!!
Éramos nafasolindependientes. No sabemos por qué, pero en lo que coincidíamos sin remedio aquellos humildes artistas matanceros era en nuestra nariz eternamente congestionada y moqueando y en la necesidad de esnifar nafasolina o, en su defecto, agua con sal de manera constante.
Quizás fueran las cercanas fábricas del puerto que sobre nuestras calles y puentes vertían aquel humo que los poetas confundían con romántica niebla. Quizás simple alergia al clima político universal, a las aglomeraciones o a la polvareda desplegada tras el derrumbe del muro, del campo y del espíritu de entusiasmo. El caso es que vivíamos prendidos a ese medicamento.
Justo en aquellos tiempos comenzó a escasear y había que conseguirlo por receta o resolver dando coba y chantajeando a las amistades. Pero Cienfuegos era, para nosotros, la perla virgen. Y, tras una muela de media hora, aquella buena mujer, la de la foto, me vendió un pomito de Nafasolina.
La foto es testimonio de la solemne entrega oficial. Ella obtuvo una entrada gratis para la función de esa noche, función que, sin su comprensión y noble gesto subvertidor de la ley, no se hubiera podido realizar porque, literalmente, nos estábamos ahogando.
Homero, sobre el mostrador, al confirmar nuestra conquista, exclamaba a dúo con Odiseo: "¡No me lo puedo creer!"
Conseguimos la foto.
En esa época no había foto que se nos resistiera.

Corrían lentos los ochenta

Sucedió el siglo pasado. Como todo. Corrían los ochenta, los años más lentos de la historia del hombre. Una década tan cargada de sucesos que parecía no acabaría nunca. Y de la que es imposible recordar lo tanto vivido.
Aunque, para compensar los agujeros de la memoria, andan, habitando cajones o como marcadores de polvorientos libros, algunas pocas fotos en las que aún somos jóvenes y sabios, atrevidos y convencidos de que el futuro existe. Sólo hay que remover un poco el trastero o releer a Homero, quizás.
En estas fotos, que hasta hace unos minutos no recordaba, están atrapados algunos de los más conmovedores momentos de mis ochenta. Y sospecho que también el de los co-protagonistas del suceso.
Los Novo Trovadores
, los hermanos
Pedro
y Roberto
Novo
, artistas cubanos de sello propio y personas de alto calibre, y aquel humano poeta cantor crédulo y noble repleto de rimas y sueños llamado Lázaro García, sobre quien desde la distancia es tan difícil tener noticias, nos acogieron en su huerta, Cienfuegos, donde nos engordaron con su abrazo y el aplauso de sus conciudadanos.
Fueron varios encuentros. Nosotros hicimos lo mismo. Los llevamos a Matanzas para que mostraran a los nuestros esa parte que eran ellos de la ciudad que más le gustaba al Benny.
Lazaro Horta
,
Pedro Alfonso
,
Pepe Pelayo
y Rubén Aguiar les llevamos el nuestro poquito de la ciudad que le faltaba al mundo, Matanzas, la que en 1860 había sido declarada La Atenas de Cuba.
Compartimos no sólo música y humor. Fueron también el hogar, la cocina, los parques, las familias y esas miradas y confidencias que son patrimonio de los grandes amigos y las personas que sólo necesitan estar cerca para aliviar el mundo.
Sí, corrían lentos los ochenta. Pero nada hacía presagiar que era porque no repetiríamos aquella intensidad viviendo.
Confieso que las imágenes me dejan también cierta melancolía, casi tristeza. Claro que más triste es la muerte. Pero esta obligada distancia de personas y sitios que alguna vez fueron alimento para tu espíritu, impulso, abrazo y canción de vida, no me permite acceder a la plenitud detrás de los recuerdos.
 


domingo, 26 de julio de 2020

La no-vela cubana

“Para mí, lo cubano dista mucho de ser una abigarrada descripción monumental y barroca, al estilo de Alejo Carpentier. Para mí lo cubano es la intemperie, lo tenue, lo leve, lo ingrávido, lo desamparado, desgarrado, desolado y cambiante. El arbusto, no el árbol; la arboleda, no el bosque; el monte, no la selva. La sabana que se difumina y repliega sobre sus propios temblores. Lo cubano es un rumor o un grito, no un coro ni un torrente. Lo cubano es una yagua pudriéndose al sol, una piedra a la intemperie, un matiz, un aleteo al oscurecer. Nunca una inmensa catedral barroca que jamás hemos tenido. Lo cubano es lo que ondula. Más que un estilo, lo cubano es un ritmo. Nuestra constante es la brisa. Más fuerte al atardecer, casi inmóvil al mediodía, anhelosa y gimiente en la madrugada. De ahí que la novelística cubana no esté escrita en capítulos, sino en rachas; no sea algo que se extiende, sino que ondula, vuelve, se repliega, bate, ya con más furia, ya más lentamente, circular, rítmica, reiterativa, sobre un punto. Así, si de alguna ‘teluricidad’ podemos hablar es de una ‘teluricidad’ marina y aérea... Nuestra selva es el mar.” - Reinaldo Arenas, Necesidad de libertad.
—————————————————— 
Es bello ese texto de Reinaldo Arenas. Paradójicamente carpenteriano. Tiene razón, quizás. Y da gusto leerlo por bien escrito y amable. Sin embargo, que lo cubano sea eso que él ilumina no le aporta mérito a la novela que después describe, mas bien lo contrario. Está tan diestramente escrito que consigue no parecer estar juzgando, pero el arte, si el artista no se atreve y arriesga, no alcanza su condición.
"De ahí que la novelística cubana" no sea capaz de estar "escrita en capítulos, sino en rachas, no sea algo que se extiende, sino que" se diluye... poco y nada… De ahí que en Cuba no dispongamos de un Kafka, un Mann, un Dostoievsky; o de un Unamuno, alguna Woolf, un Kundera; ni siquiera alguien menos lejano como un Sábato, un Octavio Paz, un Vargas Llosa, que encumbren lo criollo y su intemperie, su guajiro convertido en cocuyo, su túnel de aguasal, conflictos tan válidos como los usados por esos escritores citados para una novela cubana de capítulos imprescindibles y que se extienda, aunque sea a nivel de noticia literaria. Arenas, capaz de escribir un pequeño gran texto como ese, no fue capaz de entregar su talentosa alma al diablo de la novela cuando escribió novela. Quizás porque era fundamentalmente un poeta. ¿Y así los novelistas cubanos todos? No a todos he leído. Pero, hasta donde sé, la novela cubana es exposición del conflicto exterior del hombre, su vínculo con la circunstancia. Y, también en mi opinión pero esta vez a partir de lo percibido como lector, la gran novela es la expresión del conflicto interior del hombre: su vínculo con su condición. —————————————————— Incluso sin haber salido del caracol, tras cualquier aproximación a la literatura creada fuera de la isla, me ha desconcertado siempre no hallarme en la novela cubana. Y se me hace molesto esa persistente ostentación de ligereza al dibujar la cubanía y la ridícula intención de convertir esa ligereza en virtud. Y no creo se trate de falta de talento. Si desde que naces estás escuchando que no eres capaz de llegar se reducen las posibilidades de que te esfuerces para hacerte el camino. La novela es un territorio en sí mismo, separada del resto de las artes aunque también es una de ellas. La novela pertenece tanto a las artes como a la historia, la filosofía, la psicología, la política, la sociología, la ciencia. La novela es un territorio entre el arte del hombre y el hombre en sí mismo, entre el hombre creando y el hombre siendo, punto de unión entre el hombre que piensa y el que hace. O sea, el hombre pleno en su condición. Eso no lo consiguen el resto de las artes. Como tampoco son suficientes, por sí solas, la historia, la filosofía, la psicología, la política, la sociología, la ciencia para conocer, comprender y expresar al hombre. La novela es lo que nos llevaremos cuando nos larguemos de esta piedra maravillosa pero mortal. O lo que quedará si no conseguimos escapar.

La circunstancia.

Se equivocaba Ortega: el hombre es solo circunstancia. Sin el Yo. Yo soy este que nació en aquella capital de provincias. Hijo de padres cantores al que le crecieron pronto dos hermanos. Mar y campo. Humedad y sol. Herencia española. Mis gestos, mi idioma, mi modo de ver, pensar y decir son todos consecuencia de la provinciana ceremonia en que crecí. Si me hubieran secuestrado el día de mi nacimiento y llevado a Ulán Bator yo sería nómada. Si a Estocolmo, un sueco sin fisuras. Esta mirada siempre perdida luciría mirada siempre distante. Frío mi silencio. Alienación mi fobia a los teléfonos. Odiaría la síncopa. Por fin! Aunque quizás mi síndrome sería de habanacolmo. Lo que, sueco al fin, podía ser cualquier cosa menos raro. La vida, tal como la conocemos, es la circunstancia de la vida que conocemos. Donde quiera que se manifieste, la vida tendrá la forma de la circunstancia que le toque. Será solo una circunstancia de la Vida. Por eso no hay destino ni trascendencia para esto que somos. El hombre es hijo del planeta Tierra. Su hijo más aventajado, sí. El rebelde. El hijo pródigo que todo lo pone patas arriba. El que todo lo acomoda en su beneficio. El que terminará marchándose de casa. Pero la vida en el planeta Tierra es la circunstancia de la Vida en el planeta Tierra. No hay Yo. Somos solo adaptación. Circunstancia. Atrapados.

Ultimas tardes con Marse

Como cuando llegas en la sed desaforada de andar el sol bajo la tarde y acercas a tus labios la jarra para beber despacio porque sea eterna el agua de la vida y de pronto tu ambición de sorbos tropieza con un incontrolable tragar tragar tragar sin respirar siquiera hasta que en la última gota descubres que va tu sed por la mitad si acaso fue que me bebí "Últimas tardes con Teresa" el día que cayó en mis manos esa novela de Juan Marsé resultando aquella la única vez que me ha ocurrido que comencé a leer un libro y no lo cerré hasta aquella tristeza del punto final que aun me acompaña porque la sed de Marsé no he conseguido saciarla ni leyendo tres veces su novela.
Juan Marsé ha muerto en Barcelona a los 87 años.
Si tienen sed de una novela espléndida bébanse "Ultimas tardes con Teresa".

Mis pantalones anchos

Lo que mejor recuerdo de esta foto son mis pantalones. Tan anchos como pudiera conseguirlos, mi pasión de grandes pantalones y camisas enormes me llevaba a entrar siempre en una tienda de la Calle del Medio en Matanzas que vendía ropa para gente muy alta y ancha. Para gordos, sin ir más lejos. Ahí me encontré con ese pantalón que desluzco en la foto. Talla extra. Mal doblado sobre un estante de camisetas. Lo toqué. Y un rumor de hilos en mis manos me enamoró: ¡ese pantalón sonaba cuando lo tocabas!
Mi ambición de grandeza entonces era bien humilde y quedaba a salvo bajo la insolencia de mis desproporcionadas mudas de ropa.

domingo, 19 de julio de 2020

Marta Flores, la Reina de la Noche

Marta Flores, la Reina de la Noche y la Radio en Español de Miami, ha fallecido esta pasada madrugada, poco después de su programa habitual "La noche y Usted". Tenía 91 años y continuaba trabajando.
La escuché muchísimas veces. Era un crack. Matancera. Nació en Cárdenas, el 27 de diciembre de 1928. Llegó a Estados Unidos en 1959, sola, sin trabajo y sin hablar una palabra en inglés. Terminó convertida en una figura icónica de la radio, con más de 60 años al aire. Fue la primera voz femenina de la radio en español del sur de la Florida.
Los pocos minutos de esta entrevista de 2018 son suficientes para hacernos una idea de la historia de esta admirable mujer. Y, de paso, aprender y comprender un poco de la Cuba norteamericana y el esfuerzo, el emprendimiento, la perseverancia y la fuerza de una generación que convirtió un pantano en una ciudad imprescindible con una sola herramienta: el trabajo.
Esta enorme mujer, en sus inicios, para pagar un espacio de 15 minutos diarios en una radio local, trabajaba en una tienda vendiendo ropa, cantaba en un restaurante por la noche y los domingos vendía muebles en una mueblería de la calle 8.
Mucho le debe nuestra nación a personas como Marta Flores. Si Cuba y lo cubano no está completamente borrado del mapa es gracias a que ellos reprodujeron aquí en Miami una Cuba que en la isla se fue deteriorando.
Lo que admiro y agradezco por encima de todo es que hayan puesto a salvo el afán de trabajo. Lo que nosotros, los que nacimos después del 59, crecimos entendiendo como un deber, esos cubanos acá lo ejercieron como una necesidad y un derecho, desde la libertad, voluntariamente y con una voracidad que provoca mucha admiración y respeto.



EDP Marta Flores.

miércoles, 8 de julio de 2020

La llorona carta protestosa.

Realmente disfruto como un niño cuando la maldad y los malhechores se retuercen ahogados en el mismo charco de mierda que han creado.
Esta vez gozo con la llorona carta protestosa de esos compinches y/o inquisidores de la izquierda correctivera y establishmentcida, escritores, académicos e intelectuales que ahora se sienten víctimas ¡coyunturales! del monstruo que ellos mismos han ayudado a crear y alentado a lo largo de los años en su intento de volcar, sobre aquellos a quienes odian, sus propias miserias y sus carencias.
Vomitiva, la quejosa cartita, redactada desde la soberbia de su izquierdosa pretendida superioridad moral (ni siquiera en esta situación intentan evitarla o disimularla), acude al quevienelcoco de alegar: "Las fuerzas del iliberalismo están ganando fuerza en todo el mundo", para ventilar un tanto el mendicigüeño: "que temen por su sustento", que no les avergüenza confesar. Encima picúos y ridículos... ese toque de amenaza en tono suplicoso...
No la voy a compartir aquí, por supuesto.
Que preparen sus pescuezos que la guillotina que ellos decoraron tiene vida propia y un muy personal sentido de la justicia.
Muchos la conocemos bien.
Sarnosos.

Resulta que es un desconcierto la vida

Resulta
Letra y Música, Intérprete y Arreglos Musicales, Realización del Video por Ruben Aguiar. En Miami. 2020.
(Ennio Morricone acaba de partir. En esta canción que acabo de publicar hace unos pocos días incluyo un homenaje definitivo de mi vida a ese grande de la música del hombre, continuador de los maestros de la historia del arte.
La armónica que se escucha en varios momentos del video de mi tema “Resulta” es la original que, escrita por Morricone, se escucha a lo largo de la película de 1968 de Sergio Leone “Once upon a time in the west” (Érase una vez en el oeste), que extraje exactamente de la soberbia escena final.
Aquel adolescente al que obligan a soportar sobre hombros la vida de su hermano que cuelga de una horca, vista siendo yo un adolescente, es la imagen más estremecedora e inquietante que he cargado a lo largo de mis años. Y sin esa armónica no habría sido la misma. Tampoco mi vida.
No esperaba que partiera aún a otras lides Ennio Morricone, mi favorito compositor entre los vivos.
¡Buen viaje, maestro!)
"Resulta"
Resulta que es un desconcierto la vida
Que es cierto que al fin de los años
no hay más que preguntas
Que ver o no ver es igual
Que cotizan parejo callar y decir
Que obtiene lo mismo
quien se echa a volar
que quien cae al abismo
Resulta que es vano el intento
si al fin de los tiempos
resulta que no eres feliz.
Contemplas temprano dejar a tu hermano
plantar tu semilla en orillas
de ríos lejanos.
Tu aldea está muerta
y agazapada detrás de su puerta
la anciana serpiente tira de ti
Seduce y apura
cualquier aventura
Tan solo la duda será tu castigo
Partir es la justa salida
Y acaso vivir una vida de otros
te va a redimir.
Tu hermano te hará alguna apuesta
dirá que no está prohibida la fiesta
para quien se queda
Pero ya es muy tarde. Valiente y cobarde
te cruzas la verja que puede cuidarte
te atreves y partes
Te arriesgas, te asombras
E igual que a las cercas te saltas las normas
Te juntas, te acercas a otros caminantes
Y siempre preguntas. Preguntas bastante
Buscando salidas vives otras vidas
Disfrutas su vino. Recibes mordidas
Con yerro o con tino labras tu destino
mientras te abalanzas.
Y un día trapero y mezquino descubres,
oh, dios, que el camino es tan solo camino
y no hay nada delante.
Tu paso no es cierto.
Tu viaje es por dentro.
Tu andar es huida.
Tu meta, partida.
Tu ida, regreso.
La espada depuesta
y atado a tu nada de puertas abiertas
tan solo el enfado te guarda del trago
vulgar de buscar un refugio, como tu pasado.
Salvar del naufragio solo el amor
Y restos maltrechos de versos de una canción
de esperanza.
Tu hermano se acuesta. Final de la fiesta.
Cerrando los ojos suplica
por una respuesta.
Lo besas en largo silencio
Total, si ahora sabes, resulta lo mismo
callar que decir.
Sorteado el legado
del árbol plantado
del hijo y el libro,
sorteado el olvido,
resulta que es vano el intento
si al fin de los tiempos
resulta que no eres feliz.
Rubén Aguiar
Junio - 2019 - Miami

viernes, 12 de junio de 2020

La casa bajo el lago.

Ayer, por andar de aniversario, quise aproximarme a los años de mi niñez y su resaca con la canción Entre El Palenque y El Pan. Justo entre esas dos lomas nació mi padre. Un lugar hermoso y perfecto donde los Aguiar tenían su pequeño feudo de sudor y sueños. Y donde mi infancia retoza hermanos primos risas juegos jardines guarapo amor mucho amor amor.
La mayor parte de aquel sitio ya no existe. O mejor: existe bajo las aguas de un inmenso lago, una presa, que alguien construyó allí hace más de 40 años.
Esa casa de la foto yace bajo ese lago. Intacta de cemento e historias de mis abuelos, que la construyeron, de mi padre y sus hermanos y mis primos. En ella velamos a mi abuela cuando se marchó. Igual de intactos y eternamente borrosos bregamos nosotros, los de la foto ante la casa, eternos de agua y aquel amor. Mi madre al centro, mi abuelo Niní a la izquierda, mi abuela Rosa a la (ala) derecha. Los primos todos. Y al fondo, asomado, El Pan de Matanzas. El Palenque y sus cuevas enormes quedaba al frente.
Ese sitio de la foto era la cuna, génesis, el paraíso en el que abuelo, entre el portal trasero de la casa y la loma había construido un terreno de pelota para esa creche de la foto que existía tan solo los sábados y domingos. Allí, las mañanas antes del juego ordeñaba su vaca y nos lanzaba burlón desde la tetilla la primera leche de aquella que luego ahumaba abuelarosa en sus enormes calderos de lata.
Es una historia infinita que acabó cuando sacaron de allí a todos los habitantes de la zona y poco después construyeron la laguna que nos sumergió a toda la familia en la única tristeza que probablemente nos sobreviva.
Todavía, de vez en vez, se me aparece ese niño de la foto que fui, preguntando cómo pudo suceder aquello, por qué, quién lo hizo y de qué manera. También mi padre se lo pregunta tantas veces, entre ellas en esas décimas que comparto al final.
Traigo desde la foto esta historia porque hace apenas un rato he leído el comentario de un amigo, Julio Vicente, que me ha cortado la respiración.
Julio es amigo de Facebook, de relativamente poco tiempo. Nació en Holguín, Cuba, pero tiene mucho camino andado que incluye Rusia, España, Paraguay, Estados Unidos. Es músico, poeta y aquello otro, agudo, apasionado, conoce un montón de cosas que me sorprenden cada vez que las nombra. Pero lo más notable en él es que parece haber estado en cuanto evento ha ocurrido en este universo. Al escuchar mi canción Entre El Palenque y Pan ayer, me comentó:
———
"Julio Vicente Eso está lindo! O en términos técnicos: Eso está bueno tuuuu!"
"�Julio Vicente No, y ahora me doy cuenta que he estado ahí. Dragando una presa. 40 o 45 años a. Oye, entre el palenque y el pan lo que hay es agua. Ahora me doy cuenta. Digo, si no se ha secao. Lindos parajes, pero te queremos por aca, Master!"
"Rubén Aguiar Muñoz Julio Vicente No sé si he entendido mal... Explícame eso de que has "estado ahí dragando una presa 40 o 45 años a", por favor."
"Julio Vicente Rubén Aguiar Muñoz , estuve en La Coca, Campo Florido, en una escuela de operadores de Grúas (retro excavadoras, Dragalinas, Izaje, Frente Pala y Jaiba) 1973-1975 y haciendo prácticas íbamos a empresas a hacer prácticas y yo estuve en Ceiba Mocha y todos esos parajes preparando ‘las cañadas que van al San Juan’ jajaja para hacer represas bueno, era cerca de la loma El Palenque, y del pan de Matanza. Lejos Del Río San Juan, si a eso te refieres en tu canción. Pero me acordé de esa parte de mis historias. Eso lo dejé para ir para la escuela de instructores de Arte. Chau grúas."
———
No tengo cómo describir lo que siento. No sé lo que siento!! ¡Fue Julio Vicente quien…!!!!!!
Increíble. La vida es asombrosa. Y hermosa de veras. Tanta tristeza y de pronto esta curiosa alegría de lo pequeño que es el universo y lo cerquita que estamos unos de otros, en el espacio y el tiempo, en el misterio y la magia!
En venganza dejo aquí estas décimas de mi padre donde acusa a ese lago. A Julio le encantan las décimas así que no encuentro mejor castigo para quien creyó alguna vez que el talento se puede desperdiciar manejando grúas. Un artista en otro oficio puede ser un grave peligro.
———————
"Presa de valle Elena""
Autor: Rubén Aguiar Dávila
"La finca donde nací, situada en Valle Elena, y las praderas que la bordean y me vieron crecer entre las lomas El Pan y El Palenque de Matanzas, Cuba, se encuentran hoy sumergidas bajo las aguas de una inmensa presa o pantano construida por el hombre..."
Rubén Aguiar Dávila.
Inmenso lago, tú ignoras
Que el asiento de tus aguas
Nutrió en mis tiempos sin maguas
Mis virtudes creadoras.
Tú no sabes las auroras
De vivencias que aniquilas,
Ni sabes que mis pupilas
Cansadas de ver estrellas
Buscan sepultas mis huellas
Bajo tus aguas tranquilas.
Tú no sabes que la luz
Me llega de donde posas
Que el silencio que reposas
Para mi es látigo y cruz.
Que un inefable capuz
Invade mis reflexiones
Que donde tus proporciones
Se hacen líquida sustancia
Treinta años de fragancia
Besaron mis ilusiones.
Con qué intimidad te acuestas
Gigante desentendido,
Sobre mi espacio vivido
Y el espejo de mis fiestas.
Con qué arrogancia recuestas
Tu transparencia a mis lomas
Con qué cuerpo sin aromas
Ni savia para las flores
Tomas todos mis amores
Y no sabes que los tomas
Te acuso por tu indolencia
De anegar el caserío
Dejar el valle sin río
Y las flores sin esencia.
Te acuso por tu presencia
De incolora longitud
Y porque mi juventud
Y mis sueños de regazo
Son víctimas del abrazo
Eterno de tu ataúd.
Te acuso porque el sinsonte
Plegó sus alas de seda
Al quedar sin arboleda,
Frutos, palmares ni monte.
Por hacer del horizonte
Un espejismo difuso
Y por el flagrante abuso
De exterminar el batey
Patrimonio de la grey
Que me antecede, te acuso...
Tu delito es no saber
Que eres bóveda de todo,
Barro, lino, frondas, lodo,
Borrando mi amanecer.
Tu delito es converger
Lo siniestro con lo humano
Y tus náufragos, el llano,
El valle, el Palenque, el Pan,
Fiscales que juzgarán
Tu demencia de océano.
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Aquí un link a un video de mi padre diciendo esas décima suyas dedicadas a la presa bajo la cual vive humedecido todo su pasado. Y buena parte del mío!
https://youtu.be/dK4beuAI-Z8

lunes, 8 de junio de 2020

Mi descolorida y enorme camisa matancera

Mi descolorida y enorme camisa matancera tenía un agujero de quemadura de cigarro que yo jamas recordaba al salir de casa. Salvo que pasara ese día frente a la casa de Esperancita Chapela. Había allí un pequeño agujero, que brotaba de la acera justo en el momento en que se escuchaba su voz: "Rubencito, avísame cuando tengan algo!". "Algo" era alguna actuación o encantadera en aquellos días en los que "algo" era todos los días. Yo miraba el bache. "¡Carajo, me puse la camisa del hueco!" Ella era la compositora de mi ciudad. Y yo, que comenzaba a hacer canciones... un hueco en aquella camisa que no era mi talla. No se me quita el trauma.
Pedro Alfonso era la voz de Matanzas. Lo que quiere decir una de las mejores voces de Cuba. Y un encantador de almas. Lo quise mucho y lo extraño enormemente.
Y para que en el pueblo no necesitáramos ni televisión teníamos al pianista: Gilberto Perez Lavastida. Que desapareció temprano: "!se fue pafuera!"... dicho en voz baja, por supuesto. Lo recuperé en 2007 en New Jercy.
Este tema acaba de compartirlo Gilberto. Y me ha transportado a ese trocito mío... y de mis hermanos Angel y Danny y Pedro Alfonso y Lazaro Horta y Alfredo Zaldivar y más... los del "algo".
¿La Habana, Madrid, Miami? Nunca dejaré de ser de provincias.
Así presenta Gilberto Perez Lavastida el video.
Gilberto Perez Lavastida
YouTube
Este audio de los años 70s, con Pedrito Alfonso y yo al piano. Es una de las grabaciones que hicimos para la radio en Matanzas, para el programa Ondas de Matanzas.
Les recomiendo que vean otros videos de composiciones de Esperancita Chapela, y otros mas del cabaret Continental de Varadero. Si pueden suscribanse a dicha pagina y denle LIKE a los videos que puedan ver. Mil gracias.