martes, 26 de junio de 2012

Michael Jackson

Hace tres años que murió Michael Jackson. Cuando su muerte se hizo oficial ya era 26 de junio en España: lo tuvimos un día más entre nosotros. Hoy en Facebook, Alexis Díaz Pimienta recordó un email que envié comentando aquel suceso que tanto me conmovió. A propósito de la muerte del artista y tomando de referencia mi email, Alexis publicó en un artículo su particular visión del personaje y el suceso, artículo del que suelo resaltar el modo en que desnuda las actitudes y poses de “nuestros intelectuales (en La Habana)” en aquella época (actitudes y poses a las que practicamente ninguno escapábamos)
Dejo aquí ambos textos a modo de homenaje a MJ, quien cada día me sorprende más con su talento.
Y, de paso, una confesión: fue la prematura muerte de Jackson lo que dio el puntillazo definitivo a mi intención de publicar este blog, hecho que ocurrió dos semanas después de aquel suceso.

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MURIÓ EL REY, VIVA EL REY‏

Por Rubén Aguiar Muñoz

Todo el respeto del mundo para este monstruo de la música y del espectáculo.
Lo cambió todo con sus modos de hacer y rodeado de muchos de los más grandes maestros de la música, el baile, el teatro, el diseño, el cine y el vídeo actual.
Me perdí verlo en directo.
Sus temas, la mayoría escritos por él, y sus performans marcaron al Siglo XX.
Y, estruendoso efecto mariposa, ya es para siempre referencia obligada porque, como todo gran mito, se va temprano... dejándonos con los ojos abiertos y sin espacio apenas para creernos que
- MICHAEL JACKSON  se murió!!!
- coño, que no ha dejado de ser un niño!!!
- que tiene un futuro, nuestro futuro, enorme por delante!!!

Ahora si sé que hemos llegado a viejos.
Bueno, también sé que volvemos a ser testigos de esa suerte de exorcismo que es morir joven y evitarnos echar a perder con una apacible (o quién sabe) vejez todo lo realizado.
Por otro lado, estaba claro también que jamás veríamos a MICHAEL JACKSON viejo. No habría perdón: ni él ni nosotros nos perdonaríamos eso. Es agotador el ejercicio de imaginar a alguien en sus mejores momentos, joven y fácil de perdonar.
Por supuesto, que entre sus tantas excentricidades cabría perfectamente la de morir en falso, desaparecer para siempre y garantizar así la eternidad al personaje que le tocó interpretar en este escenario común que es la postmodernidad y en la que le tocó un protagónico de lujo.
Quizás dentro de unos días, cuando pase la resaca y el mareo, decida quedarme con esta última variante que aventuro. Así que no les extrañe que empiece a defender y a inventar los argumentos más tremendos para validarla.

Les pongo aquí dos enlaces, mis preferidos. (Ambos a continuación del texto de Alexis... impresionantes!)
El primero es un directo, "Billie Jean" (Live in New York 2001)... CON 43 AÑOS!!!

El segundo: "Bad", dirigido por MARTIN SCORSESE, producido por QUINCY JONES, escrito por RICHARD PRICE y que co-protagoniza WESLEY SNIPES. 

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Murió Michael Jackson: ahora sí que hemos llegado a viejos.

Por Alexis Díaz Pimienta

Hoy, 26 de junio de 2009, me he levantado a las 6 de la mañana, he encendido el ordenador (como siempre), he abierto una de mis cuentas de correo electrónico (como siempre) y he recibido, como una pedrada contra el pecho, un email de Rúben Aguiar, un gran músico cubano, un gran amigo. Ya desde el "asunto" del mensaje, rotundo y claro, tristemente poético ("Ha muerto Michel Jackson: ahora sí que hemos llegado a viejos"), comencé a sentirme literalmente desolado, triste, y lo más raro, lo peor: comencé a envejecer rápidamente. Y así estoy todavía, varias horas después: desolado, triste, viejo. Una grieta profunda atraviese mi adolescencia habanera, mi Alexis del Diezmero y se asoman por esa grieta novias y amigos, Tinito sobre todo, aquel morito sanmiguelino que era quien más se parecía a Michael, para envidia de todos: su misma piel (de entonces), su mismo pelo, su belleza y su físico.
Y aquellos pantalones pescadores. Y aquellas medias blancas. Y aquella delgadez exacta para retar a la fuerza de gravedad en los bailes. Michael Jackson marcó época. Su música, su baile, sus excentricidades. En realidad, la conocida como "era Obama" comenzó en Michael Jackson, pero nadie lo dice. O nadie lo sabe. Comenzó en Jackson mucho más que en Luther King o en Malcon X. Michael Jackson ilusionó desde el éxito descontaminado de política a millones de negros, demostró que se podía ser un genio y triunfar desde la nocturnidad cutánea, esa que terminó por asustarlo y convertirlo un un licántropo, pero también en un nictálope, dos esdrújulos musicalísimos y fuertes. El "yes, we can" de Obama bien pudo ser un estribillo de una canción de Jackson en los años 80. Un estribillo coreado por Quincy Jones, filmado por Scorsese, aplaudido por Liz Taylor. "Yes, we can", pudo cantar Michael Jackson en los años 80, volviendo de entre los muertos, y muchos años después Barak Obama hizo suyo ese verso y puso a bailar al son de la esperanza a todo el mundo.
Hace pocos días un amigo hizo un chiste macabro, de humor negro, diciendo que Michel Jackson se había quedado solo porque se había metido a blanco, ahora que estaban de moda los Tiger Wood o los Obama. Un chiste de humor blanco, me dije yo. Un chiste andrógino. Y luego continuamos (en serio) analizando de qué raza era Obama, de qué raza éramos todos. Entonces no sospechábamos que Michael moriría, que nos envejecería con un golpe de magia, con un giro inesperado en su coreografía del asombro, pero sobre todo que nos dejaría sin color de piel, o sí, con el color de los incrédulos. Y así ha sido.
A mis 42 años me he quedado incrédulo clarito, y tú incrédulo oscuro, y aquel incrédulo retinto, y aquella incredulísima. Es el color, la raza, que marcará esta época. Color Obama, para los que gustan de un nombre más cosmético. O color Jacko, para que quienes amamos los nombres más sonoro. Porque en Michael todo era colorido, y cosmético, y cromático, pero sobre todo sonoro. Ha nacido, gracias a él, una nueva raza: la incrédulo-sonora. Un negro, genio precoz, que muere blanco y prematuramente, es un prototipo incrédulo-sonoro. Marca tendencia, dirían los expertos en frivolidades. Marca época, diremos el resto de mortales. Ahora recuerdo que en mi "segunda adolescencia" (a los veintitantos años) en ciertos círculos intelectuales de La Habana me avergonzaba reconocer mi admiración por Michael Jackson y guardaba para mí (bien dentro), las emociones tan profundas asociadas a su música. Ahora siento vergüenza de aquella vergüenza.
Nuestros intelectuales (en La Habana) eran demasiado "serios", demasiado lezamianos para tomar en serio una charla sobre Billy Jean o sobre Thriller. Había que hablar de la posmodernidad y otras aristas perfiladas por la "metatranca" (un sublime neologismo auctóctono), y en ese ámbito no cabían el pop, la androginia, la personalidad indefinida del héroe de los negros del barrio. Ni siquiera entre nuestros intelectuales negros, que preferían disertar sobre Bob Marley o Stevie Wonder, que era un genio más serio. En fin, que a los intelectuales de mi generación "se nos fue la guagua" muchas veces. Bailábamos casino como trompos, pero éramos incapaces de resbalar sonbre las suelas, marcha atrás, ingrávidos. Y nos quedamos en la fachada de Neverland, en el chisme macabro, el chiste facilón, o el velado comentario racista y homófobo. ¡Oh, los intelectuales¡... He aquí una raza sin color y crédula.
Pero bueno, que me estoy yendo por los cerros de Úbeda. Cosas de la vejez, supongo. De la vejez repentina, que es la peor de todas. "Ahora sí que hemos llegado a viejos", dice mi hermano Rúben Aguiar, un musicazo "rubio como el pubis de las mariposas", un intelectual sobreviviente de la metatranca cultural de la isla. Y lo dice dolido, partido a la mitad como esas fotos que hay en las casas de los divorciados. Porque eso somos, Rúben (con tilde, para que no creas que es error ortógráfico, porque no suena igual Rubén en esta frase: repito): porque eso somos, Rúben: fotos partidas a la mitad con la muerte del mito, del genio, del primer obamista de la historia reciente. Fotos partidas a la mitad en las que estamos todos, cada uno de nosotros, en la parte que conservamos bajo el cristal de la cómoda, o en el fondo de una vieja gaveta, mientras en la otra parte falta él, moviendo el cuerpo como nadie, cayendo sin caer, caminando hacia atrás, dando golpes de pelvis sin parecer osbceno. Jackson, el mito. Michael, el eterno joven incrédulo-sonoro "Por otro lado, estaba claro también que jamás veríamos a MICHAEL JACKSON viejo. No habría perdón: ni él ni nosotros nos perdonaríamos eso", insiste Rubén, no Rúben, discutiéndolo con el viejo Rubencito.
Y desde lejos todos sus amigos, colegas, compañeros de música (viejos también de golpe) le damos la razón, qué remedio. Todos estamos envejecidos, encanecidos, ennietecidos, evocando desde un lejanísimo ¿recuerdas? al más pequeño de los Jackson. Por allá viene el anciano Tinito, pantalones pesqueros, medias blancas, sombrerito ladeado, defendiendo la última tesis de Rubén, aplaudida por Rúben, y enviada en un email por Rubencito: "Por supuesto, que entre sus tantas excentricidades cabría perfectamente la de morir en falso, desaparecer para siempre y garantizar así la eternidad al personaje que le tocó interpretar en este escenario común que es la postmodernidad y en la que le tocó un protagónico de lujo".
Por supuesto, fue un lujo. Nosotros que no vimos actuar a Sarah Bernhardt , ni bailar a la Isadora Duncan, ni escribir a Quevedo, podemos alardear de haber sido, al menos, contemporáneos de otro mito: Jakcson. Porque los mitos reales escasean, no abundan, duran poco. Y es un absoluto lujo haberlo visto, haberlo oído, haber tenido su música como banda sonora de nuestra adolescencia.

  
"Billie Jean" (Live in New York 2001)... CON 43 AÑOS!!!

"Bad", dirigido por MARTIN SCORSESE, producido por QUINCY JONES, escrito por RICHARD PRICE y que co-protagoniza WESLEY SNIPES. 


6 comentarios:

  1. Hermano Rubén, me parecen muy buenos los dos escritos. MJ es irrepetible y personalmente considero que con él pasa algo realmente único. Me explico. Usualmente decimos ¡qué grandes eran los “X”! o “fulanito”, pero con el tiempo nos damos cuenta que hay mucho de mito, pues hay otros grupos “Y” que suenan y hacen mejor música que los míticos “X” o surge otro “menganito” que es claramente mejor que el cacareado “fulanito”, en fin, lo que todos ya sabemos. Pero te puedes tirar un año buscando en youtube un artista que iguale (ya no supere) a MJ en el escenario, como lo que era él, una estrella del pop, y eso es absolutamente, objetivamente y científicamente IMPOSIBLE. No hay cantante (que también era compositor de sus canciones, no lo olvidemos) en el mundo del espectáculo que cante (ojo, digo “cante” no baile, que es más fácil) con todos los miembros de su cuerpo la música que está sonando como él. Por eso creo que es irrepetible. Me atrevo a decir que podrías saber qué está sonando cuando él se mueve sin escuchar el audio. Yo siempre le he admirado y afortunadamente no me cuento entre esos intelectuales que lo despreciaban, ya fuera con sinceridad o no. Tal vez ha sido la suerte que he tenido de navegar en todas las aguas, pues mientras aprendía con Juan Blanco el oficio de la música electrónica y compartía escenarios con Lejaren Hiller, el primer hombre que hizo música con una computadora, en los festivales de Varadero; en las noches tocaba rock’n roll con el grupo Tránsito donde pude alternar y aprender con Enrique Alusio (uno de los mejores tecladista de rock que ha dado Cuba) y con PePe Luis (magnífico cantante e intérprete de la música pop-rock norteamericana, lamentablemente despreciado por “cierta élite musical matancera”). Ese mundo me hizo ver con claridad los valores de una parte considerable de la música pop-rock, entre ellos MJ, y a sentir admiración por ella, desde luego que sin volverme un fanático. Bueno, ta’ bueno ya de muela. Abrazos y ¡larga vida al Michael!
    Archi

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  2. Fe de erratas. Enrique Aluicio Dumigrón (I'm sorry, es lo que trae escribir de prisa)
    Archi

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  3. Archi, hermano, gracias por tu comentario. No sabes cuán importante considero tu opinión, me atrevo a decir que no sólo yo. Creo que en algún momento has de procurarte un sitio (vaya, aunque sea un blog) donde ofrecernos tus criterios, experiencia y percepción de temática musical, que es vasta y te ha llevado a ejecutar desde música clásica y electroacústica hasta timba y nueva trova, sumando tu labor de pedagogo, profesor de armonía... en fin... Tu repertorio de anécdotas y tu actitud irónica ante prácticamente todo hecho artístico (y no sólo) mediocre nos ofrecerían un espacio delicioso y útil en el que además, conociéndote bien, el debate tendría tanta importancia como la exposición.
    Te doy una semana para crearlo!!!!
    La visión que sobre MJ existía en Cuba (al menos hasta que la abandoné en 1995) tenía muy poco que ver con su condición de artista, de músico. MJ era, junto a Julio Iglesias, símbolo plus de todo lo negativo del "capitalismo ideológico", esa cosa al parecer tan mala. Y no sólo en las “directivas del partido”, también en el mundo intelectual y artístico que marcaban los escritores, poetas, pintores, actores y bailarines y que, curiosamente, no se daba con tanta intensidad entre los músicos, salvo los de la nueva trova (lo que nos lleva nuevamente a las “directivas del partido”)
    Sospecho que, entre tantas otras razones, había una enorme cantidad de envidia y de impotencia ante la imposibilidad de asomarse siquiera a ese modo de creación tan libre y desprejuiciado con que MJ y compañía hacían sus propuestas artísticas.
    Es un tema pendiente ese de revisar cuánto daño hizo a la música en Cuba tanta tontería... riquísimo para debate.
    Te doy una semana...

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  4. Acabo de ver una vez más el video "Billie Jean" (Live in New York 2001)... Tenía 43 AÑOS!!!. Directo... ¿dónde estaba yo ese día? No hay nada igual en el mundo del espectáculo. Es como dices, Archi: “absolutamente, objetivamente y científicamente IMPOSIBLE.”
    Es un fenómeno artístico para culto. Y nada por separado (música, baile, espectáculo): ese hombre es el hecho artístico en sí mismo. Y hecho artístico de nuevo tipo. Quiero decir que no tiene precedentes, MJ creó, inventó a MJ... y me temo que lo mató al morir.
    Michael convirtió el acto de cantar en otra cosa, más amplía, algo así como lo que hace el cine con el resto de las artes: integra música, teatro, literatura, plástica, movimiento en un solo producto indivisible. Eso es lo que significa tu frase: “canta con todos los miembros de su cuerpo la música que está sonando”
    Emocionante, un lujo para nuestras mentes artísticas y el mayor reto para nuestras presuntas habilidades creativas...

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  5. Hermano Rúben(con acento, como me gusta decirte y sumándome a la idea de Alexis)me daría mucha satisfacción seguir tu sugerencia, pero la verdad que lo de la palabra escrita se me hace más incómodo que el diálogo, lo cual prefiero con creces (ese es el problema de meterse un montón de años dando clases)pero, aunque no te prometo nada, me lo voy a pensar, porque en definitiva, conque me leas tú y un par de amigos más me basta. De verdad que sí. (Ahora falta ver si esto no es más que otro de mis "faroles" y me apend..... por el camino, ja ja ja) Abrazos.
    PD_ Tengo el Concierto en vivo completo de MJ en Rumanía en DVD (se me paran los pelos de punta ahora mismo nada más recordarlo) que vi en Cuba cuando vivía en La Habana desde la casa de un amigo vía satélite el mismo día que lo trasmitieron, en vivo, además. De madre eso!!!
    Archi

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  6. Qué bueno que lo hayas publicado aquí, Rúben, qué bueno que Archi haya entrado con sus comentarios. A ver cuándo nos juntamos a ver ese DVD de Rumanía, se me hacen los oídos agua...

    Un abrazo a lo moonwalk!!!

    el guajiro Pimienta

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