lunes, 24 de mayo de 2021

Es la resaca



Si el hombre piensa como vive, esta pertinaz nostalgia de humedad y salitre es huella de los intensos años vividos en un valle apostado entre mar y montaña, lejos de este castellano ducado que es hoy terapia para mis agradecidos huesos. 
Nací en una ciudad insertada en la naturaleza, de barrios como islas, delineados por los irregulares cauces de tres ríos que la atraviesan. Dos lomas daban cobijo a incontables manantiales que saciaban su sed de mar atravesando nuestras vidas, abonando jardines, protagonizando una leyenda de majestuosos puentes abarrotados de músicos y poetas, bailarines y pintores, actores y payasos, artistas y locos reales que bebían de sus nombres y humedades para mejor volar.
Pienso como vivo, desde la cálida paz comarcal de un árido poblado manchego con ancestrales antojos de lluvia, rodeado de gente noble que no renuncia al sueño de una pequeña tormenta cada mes.
Pero los domingos, cuando la siesta, un imposible rumor de algas y velas en el horizonte hacen lagrimear el largo bochorno de mis tardes.
Es la resaca de aquellas playas de mi niñez que me traje de polizontes el día que partí de casa para siempre.

Rubén AM
Loeches, Octubre de 2011.

sábado, 22 de mayo de 2021

Balacera del buen humor

(I) Buenhumor

Cantinflas convirtió en arte la tara de la incoherencia. Sentó cátedra con la artimaña de parecer incapaz de comunicar algo preciso mientras no cesaba de disparatar hasta conseguir lo que verdaderamente quería: hacernos reír. Pocos han logrado hacerse comprender tanto con tan arriesgado contradictorio recurso.

Pero hay otra virtud en Cantinflas de la que no se habla mucho. Quizás porque no está muy clara de cuál de dos posibles cualidades se trata:

1- la de un profeta que se adelantó a su tiempo, adivinando o percibiendo cómo sería la comunicación de los hombres del mañana, su mañana... o

2- la de un diestro hipnotizador que insertó en las mentes de los hombres de su futuro (o sea, nosotros en nuestro presente) la perfecta manera de sobrevivir y convivir sin tener que esforzarnos lo más mínimo para entendernos; algo así como usar un mismo lenguaje sin tener que consensuar el idioma ni respetar conceptos, expresiones, significados y significantes, referencias, estilos, valores, principios, normas... únicamente hablar y hablar y hablar hasta que los demás nos acepten.
Bueno, he ahí una particularidad que distancia un tanto a Cantinflas: él no parecía pretender ser aceptado sino que, simplemente, nos riéramos. Al menos ese fue el orden en que se nos presentó. De hecho a él lo aceptamos no por lo que su personaje intentaba y no conseguía decir, puesto que pocas veces eso tenía importancia, sino mayormente porque su tanto esfuerzo, al resultar inútil, nos provocaba risa. ¡Es tan gracioso el fracaso ajeno! Mayor mientras mayor énfasis y esfuerzo despliegue el presunto fracasado. También Chaplin cultivaba y conseguía hacer florecer estos controvertidos pantanos philoso-psicolo-ilógicos con total éxito.

Al mismo tiempo, el de hacer reír tiene consideración de arte menor, nada solvente y, salvo en determinados casos muy escasos, poco inteligente. Más o menos es eso lo que se desprende desde una mayoría de críticos e intelectuales, políticos y hasta artistas, diplomados entiéndase, a quienes el humor les va por arribita y al que premian con el beneficio de su compasiva y noble tolerancia. Por supuesto, evitando dejar entrever la incomodidad que les causa el alto contenido de subversión que hay en el humor. Pero mejor no meterse en eso, no ahora mismo.

El asunto es o resulta ser que, a estas alturas, por imitación o por inducción, por vocación o por predestinación vivimos ya en un mundo en el que hemos terminado todos siendo cantinfloparlantes. Es decir: hablaquetehabla disquequetedisque inventatetucuento forguérete de la veddá y la realidá.

Solo que en nuestro cantinfleo prevalece una muy marcada intención de ser aceptados y tomados en serio. ¡Sobre todo si eres humorista! Nada de hacer reír a alguien. Eso es cosa de pobres. De pobres de antes, se entiende. De pobres dementes de mentes. De pobres de hambre y de barrio. Como Cantinflas y Charlot.

Y es que hoy todo ha cambiado, hoy todos somos ricos y acumulamos inmensas fortunas en likes, deditos hacia arriba y emocionantes views que hacen no solo innecesaria sino inútiles la inteligencia y la aproximación a la verdad, no digamos ya la risa. (Por cierto: ¿conocen ustedes a algún rico humorista? Sé de humoristas que se han hecho ricos pero no me suena a la inversa)

El punto está en que a estas alturas todo el mundo habla incesantemente. Todos tenemos algo que decir. Sobre lo que sea. Sobre todo. Incluso sobre nada. Decir por decir en la certeza o la esperanza de que alguien escuchará y hasta puede que recibamos un like y varios views. Todo se está diciendo y todo está por decir.

Un cantinfleo global. Globocantinflacion.


(II) Malhumorado

Si algún peligro hay en este cantinfleo nuestro de cada día no proviene de lo que decimos o maldecimos, por muy incoherente, irracional o estúpido que resulte. El peligro viene justo y únicamente de lo que no se diga, de lo que nos callamos, de ciertos silencios y los riesgos que implican los silencios. De que existan cosas de las que nadie habla. Ni siquiera (o sobre todo) los humoristas.

Y, aprovechando el caso del humorista cubano que anda ahora en boca de media Cuba, pongo un ejemplo de realidades que, al ser calladas, terminan convertidas en "presuntas realidades". Días atrás el humorista cubano Alejandro García "Virulo"

jueves, 13 de mayo de 2021

Antología de la Poesía Humorística Española

Mis décimas en Antología de la Poesía Humorística Española.
  Con Humor amanso mi ego, al tiempo q lo denuncio. Con Décimas me disciplino, controlo mis excesos, domestico la Imagen. 
Décima y Humor, juntos, aumentan la mirada lateral necesaria para mi personal perspectiva de la vida, creando, en fundido maravilloso, una otra vida igual de real y placentera que la que me corresponde por mandato (adivino). 
Porque la Décima, poesía en estructura hermética, hace menos previsible el destino del “gag” y, desposada con el Humor, resultan vía evidente que conduce al destino menos previsible. 
Divertidísimo y estimulante reto. Juego. 

  Si, además, en el laburo cuento con la mano de un amigo, resulta doble la felicidad que escribir me provoca.   
  El asunto que da pie a tan embrollada reflexión personal (que tanto me gustaría comprender) es el siguiente:
  La Editorial española Verbum, ha publicado una “Antología de la Poesía Humorística Española”, en cuyo índice se pueden leer los nombres de Cervantes, Góngora, Lope de Vega, Quevedo, Arcipreste de Hita, Juan Ruiz de Alarcón, Feliz María Samaniego, Valle-Inclán, Machado, Alberti, Enrique Jardiel Poncela y muchos grandes escritores humorísticos más.
  En ese índice aparecen los nombres de Pepe Pelayo y Ruben Aguiar como autores de uno de los poemas antologados.
  Estoy feliz, agradecido a los antologadores y a Pepe, que me convidó y con quien es y siempre ha sido un honor trabajar... bueno, trabajar y mirar la vida y bebérnosla, desde que sobre los dos viejos sillones del salón de mi casa de Pueblo Nuevo nos balanceábamos sobre aquella Matanzas de los primeros ochenta, los del Siglo XX, claro, soñando, señeando, creando, creyendo y ya desde entonces cumpliendo nuestros sueños, por locos que fueran... sean...

Les dejo aquí el link donde se puede adquirir el libro. Para que nadie se los cuente.


domingo, 9 de mayo de 2021

La otra barricada.


Se equivoca Huxley al creer que algo o alguien pudo "modificar el énfasis de la verdad y la belleza hacia la comodidad y la felicidad". 
La belleza, la verdad y el conocimiento nunca fueron prioridad para las masas. Eran patrimonio de los hombres de estudio, de la cultura, el pensamiento, las artes y las ciencias. Apenas unos pocos; poquísimos. 
El hombre consume lo que su espíritu reclama. 
La progresiva eliminación de la pobreza y el acceso de las masas al poder y a amplios grados de libertad es lo que aumenta ese reclamo de “comodidad y felicidad” que, con relativa razón, se intenta desacreditar. Pero el origen de esa demanda no está en una conspiración en contra del hombre ni en una maniobra de fuerzas oscuras para controlarle. 
El germen de esa tendencia a la felicidad y la vida tranquila está en la falta de énfasis en educar, a esas personas ya liberadas, en las bellas artes, el crecimiento intelectual y espiritual, la filosofía, las ciencias y las nobles creencias. 
Y la razón de esa causa es la pereza de los hombres mejor preparados para ello, intelectuales, científicos, artistas, académicos, para integrarse a este nuevo mundo de bienestar y producción de riqueza. Al contrario, han construido una barricada entre ellos y esta desatada avalancha de liberación, tecnología y abundancia, para hacer oposición a una realidad que, muy a su pesar, resulta inevitable. Han abandonado a las masas a su suerte. Peor aun, los han dejado en manos de personajes y grupos oportunistas, como políticos y otros adoradores del poder, generalmente mediocres y muchas veces malvados. 
No es una elección para las masas, ahora con poder político, libres, prósperas, altamente instruidas pero poco cultivadas, esa "búsqueda de mejores formas para obtener bienes materiales  y su consumo libre de preocupaciones" que apuntaba Solzhenitsyn. Es un sin remedio. Una caída.  Y lo es porque quienes les pueden poner a salvo de esa presunta banalidad, se dedican mas bien a acusarles y acosarlos por sus carencias, despreciándoles mientras, cada vez más, les privan y hasta les alejan del amor al conocimiento de la verdad, la belleza, las artes. 
Porque la porción más escandalosa de estos perezosos sucumbe a la tentación de crear y sostener los fundamentos teóricos sobre los que se asientan quienes, desde el poder, pretenden y consiguen diseñar el orden dentro del que debe o puede moverse esa masa que de tan pocas herramientas intelectuales dispone para buscar su realización en la verdad y la belleza o para detectar el mal y protegerse de su amenaza. 
El sueño de un pobre es salir adelante económicamente y liberar a los suyos de la tragedia de la pobreza. Muy alejado del sueño de belleza, verdad y luz que consideran los intelectuales honestos que aquellos han perdido una vez han abandonado esa pobreza. 
No se abandona lo que nunca se ha tenido.
Pero todos los que a diario o de vez en vez nos hacemos preguntas, hemos llegado a esas preguntas por nuestra cuenta. O por nuestros padres. O por el tío aquel siempre despeinado y medio loco que de todo se reía… 
O por un amigo, ese enorme libro del cual somos la mitad.  

viernes, 7 de mayo de 2021

La no-vela cubana

“Para mí, lo cubano dista mucho de ser una abigarrada descripción monumental y barroca, al estilo de Alejo Carpentier. Para mí lo cubano es la intemperie, lo tenue, lo leve, lo ingrávido, lo desamparado, desgarrado, desolado y cambiante. El arbusto, no el árbol; la arboleda, no el bosque; el monte, no la selva. La sabana que se difumina y repliega sobre sus propios temblores. Lo cubano es un rumor o un grito, no un coro ni un torrente. Lo cubano es una yagua pudriéndose al sol, una piedra a la intemperie, un matiz, un aleteo al oscurecer. Nunca una inmensa catedral barroca que jamás hemos tenido. Lo cubano es lo que ondula. Más que un estilo, lo cubano es un ritmo. Nuestra constante es la brisa. Más fuerte al atardecer, casi inmóvil al mediodía, anhelosa y gimiente en la madrugada. De ahí que la novelística cubana no esté escrita en capítulos, sino en rachas; no sea algo que se extiende, sino que ondula, vuelve, se repliega, bate, ya con más furia, ya más lentamente, circular, rítmica, reiterativa, sobre un punto. Así, si de alguna ‘teluricidad’ podemos hablar es de una ‘teluricidad’ marina y aérea... Nuestra selva es el mar.” - Reinaldo Arenas, Necesidad de libertad.
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Es bello ese texto de Reinaldo Arenas. Paradójicamente carpenteriano. Tiene razón, quizás. Y da gusto leerlo por bien escrito y amable. Sin embargo, que lo cubano sea eso que él ilumina no le aporta mérito a la novela que después describe, mas bien lo contrario. Está tan diestramente escrito que consigue no parecer estar juzgando, pero el arte, si el artista no se atreve y arriesga, no alcanza su condición.
"De ahí que la novelística cubana" no sea capaz de estar "escrita en capítulos, sino en rachas, no sea algo que se extiende, sino que" se diluye... poco y nada… De ahí que en Cuba no dispongamos de un Kafka, un Mann, un Dostoievsky; o de un Unamuno, alguna Woolf, un Kundera; ni siquiera alguien menos lejano como un Sábato, un Octavio Paz, un Vargas Llosa, que encumbren lo criollo y su intemperie, su guajiro convertido en cocuyo, su túnel de aguasal, conflictos tan válidos como los usados por esos escritores citados para una novela cubana de capítulos imprescindibles y que se extienda, aunque sea a nivel de noticia literaria. Arenas, capaz de escribir un pequeño gran texto como ese, no fue capaz de entregar su talentosa alma al diablo de la novela cuando escribió novela. Quizás porque era fundamentalmente un poeta. ¿Y así los novelistas cubanos todos? No a todos he leído. Pero, hasta donde sé, la novela cubana es exposición del conflicto exterior del hombre, su vínculo con la circunstancia. Y, también en mi opinión pero esta vez a partir de lo percibido como lector, la gran novela es la expresión del conflicto interior del hombre: su vínculo con su condición. Incluso sin haber salido del caracol, tras cualquier aproximación a la literatura creada fuera de la isla, me ha desconcertado siempre no hallarme en la novela cubana. Y se me hace molesto esa persistente ostentación de ligereza al dibujar la cubanía y la ridícula intención de convertir esa ligereza en virtud. Y no creo se trate de falta de talento. Si desde que naces estás escuchando que no eres capaz de llegar se reducen las posibilidades de que te esfuerces para hacerte el camino. La novela es un territorio en sí mismo, separada del resto de las artes aunque también es una de ellas. La novela pertenece tanto a las artes como a la historia, la filosofía, la psicología, la política, la sociología, la ciencia. La novela es un territorio entre el arte del hombre y el hombre en sí mismo, entre el hombre creando y el hombre siendo, punto de unión entre el hombre que piensa y el que hace. O sea, el hombre pleno en su condición. Eso no lo consiguen el resto de las artes. Como tampoco son suficientes, por sí solas, la historia, la filosofía, la psicología, la política, la sociología, la ciencia para conocer, comprender y expresar al hombre. La novela es lo que nos llevaremos cuando nos larguemos de esta piedra maravillosa pero mortal. O lo que quedará si no conseguimos escapar.

miércoles, 5 de mayo de 2021

El enemigo

 

Entré a Facebook sin mascarilla. ¡¿Qué esperaba?! No acabo de aprender mi tan cara más reciente divisa:
¡Ten cuidado, Rubén, dónde te metes!
Para una de las pocas veces que entro a Facebook resulta que tropiezo con un mensaje de mi amigo
Pepe Pelayo
contándome que lleva "castigado" sin poder publicar en esta plastaforma… "casi dos meses y no sé ni por qué ni hasta cuando"… "estoy decidiendo no entrar más aquí"…
Así de simple e irremediable es.
Pero me rechufló el estómago, por Pepe y por lo repetido que se va haciendo este tipo de mensaje.
Acabo de tomarme un sobrecito de Picot… sal de uvas… bicarbonato de sodio antiácido…
Poco a poco, mientras el remedio labora para regresarme a mi confortable mundo de trabajoyalcarajotodolodemás, paseo por el muro de Pelayo como si no supiera que buscar algo "censurable" me convierte en censor. Ejecutor y ejecutado, como tan bien hemos aprendido.
Es importante siempre tener luz avisora para saber de dónde puede venir el enemigo. Asumiendo que, de manera prioritaria, suele venir de bien adentro de uno mismo, de esa ingrávida región del alma donde los valores flotan en el puro pellejo, alimentándose de palabras ajenas e ideas preconcebidas igual de ajenas. Ese adolescente habitad fértil entre lo romántico y lo tonto, que, si no abonamos con espíritu crítico de cosecha propia, suele arrojarnos a la adultez convertidos en enanos sentimentales y despistados. Y en muchos casos en venenosos canales para regar huertas ajenas.
O sea…
Viene de la izquierda. De la izquierda de adentro y de la de afuera, de la de alante y la de atrás, la de arriba, la de abajo, la del centro, la de la derecha mucho y, por supuesto y sobre todo, la de la izquierda del marxismo, el comunismo, de los llamados progresistas, los inclusivistas, cochinos que aquí en USA dieron un golpe de estado ante el silencio, la conformidad y en muchos casos la alegría de los dóciles, los emocionales y los malvados, en la mayoría de esos casos valgando en su redundancia.
Cuando tenemos delante una dictadura de corte estalinista o hitleriana, comunista o fascista (redundo en la redundancia), castrista o chinortcoreana, es fácil bajar la cabeza o hacer huelgas de hambre o ser anti o activista o rebelde o ¡buenón! o cobarde o medido o asumido. No hay muchos matices entre la causa y el efecto cuando solo hay negro y blanco en la ceremonia. Tenemos claramente apuntando a nuestra cabeza una pistola que nos amenaza y que en cualquier momento dispara y eso nos concede autoridad moral o psiquiátrica para inmolarnos o hacernos el pendejo (vuelve a volver la redundancia). Y también para largarnos.
Pero cuando la cosa va de sutilezas de tipo socialdemócratas, multiculturosas, tolerantiñas e infinitas hipocriterías más, entonces se comprende que la verdadera maldad es gris, tramposa, asquerosamente guarra. Gris menor, gris de a poquitos, gris que confunde quizás: grismaldad.
Todo lo que tiene algo de maldad, por muy poco que sea ese algo, es malvado. Y sus gestores, por activos y por pasivos, resultan absolutamente prescindibles.
Si me ofreces un espacio para expresarme, ten la coherencia de respetar mi expresión. Y la prestancia, la valentía y el coraje que ofrecer oportunidad a quien no piensa como tú trae aparejado.
Pero ese perfil supera a los

viernes, 9 de abril de 2021

Cuba no es el socialismo: Cuba es el socialismo 60 años después.

 

Cuba no es el socialismo: Cuba es el socialismo 60 años después.
Las personas para quienes el dinero es lo más importante no ven venir el socialismo. No se les ocurre asociar las escaseces con otra cosa que no sea el dinero. Simplemente no se les ocurre un motivo más elevado para dar sentido al futuro que la abundancia o la escasez del dinero.

Pero el socialismo no es escasez de dinero, es escasez de libertad. El socialismo es ausencia de futuro.

Un mundo de hombres con los bolsillos y cuentas bancarias llenos de dinero no es un mundo deseable ni digno ni significa nada si esos hombres no son libres, si no pueden decir lo que piensan y hacer lo que desean sin ser controlados por el poder.
Por el poder que sea: el del gobierno o el del juicio social, el de las instituciones o el de los ciberforos de la modernidad, el de la ley o el de la aceptación y el consentimiento de los otros.

El socialismo es atadura. Es limitación y destierro de sí mismo a todo aquel que sienta y piense de manera diferente a quien impone el socialismo. Es dogmatismo, abuso de poder, imposición de ideas y de acciones. Socialismo es no permitir ser a quien no es socialista.

El socialismo no es economía destruida, que también: es violación de los derechos naturales y morales del individuo e imposición de deberes hacia el grupo.
El socialismo es altruismo obligado, asumido como noble y esencial por obra y gracia del sectarismo de quienes no se toman el trabajo de pensar en lo dañino que es, para el acto de sentir amor por el prójimo, que te obliguen a amar al prójimo.

El socialismo es el horror de la prohibición. El socialismo es la destrucción de la historia y sus símbolos. Socialismo es la declaración de la cultura occidental como el mal sobre la tierra.

Es odio. El socialismo es el odio. El odio al que piensa distinto, al que no permite que le dicten quién ser, cómo debe ser, qué debe hacer y qué decir. El odio al otro. El socialismo es el odio a mí, que no soy socialista. El socialismo es el castigo a quien no comulgue con el socialismo.

El socialismo es el odio al hombre blanco y la acusación