viernes, 10 de julio de 2009

No sé bien


Pasan los meses y no consigo dar con un solo motivo humilde para hacer esto. Largas noches sin hallar un argumento que me demuestre la absoluta ausencia de vanidad en el acto de publicar un blog. Seguramente porque no lo hay.
Podría haberme ahorrado la agotadora faena de consultar tantos afectados textos de psicólogos, filósofos, poetas, humoristas, teólogos y hasta blogueros, acerca de las motivaciones del hombre moderno para emprender ciertas inútiles aventuras. Podría haber ahorrado tiempo y evitado esa ligera contrariedad que provoca el no poder hallar lo que no existe.
Pero, sucede que mi vanidad no me permite proyectar el más mínimo rasgo de inmodestia.
Por lo tanto, me coloco, desafiante, ante mi vanidad: a partir de hoy y de vez en vez, pretenderé que me desnudo desde este espacio, contribuyendo, sin que nada ni nadie pueda impedirlo, al incremento de esta novedosa forma de comunicacion entre humanos que es la blogarización.
Dos prescindibles aclaraciones:
1) No siempre seré absolutamente sincero.
2) No sé bien si lo anterior es justamente así.

3 comentarios:

  1. J. el discrepador20 de julio de 2009, 5:12

    Bueno, ya era hora. El caso es que si vas a tardar tanto entre una canción y otra, sería un regalo que te mostraras por aquí de vez en cuando. Lo tienes fácil y no necesitas ser tan exquisito. Aquí puedes ser profundo, gracioso, polémico, retorcido,…no sé, cualquier cosa que nos permita comentar, elogiar, criticar, pero sobre todo debatir, (¡¡cómo me gusta debatir!!) Muchos debates presenciales terminan en discusión, probablemente porque, además de otras razones, la inmediatez inhibe el pensamiento lúcido y de ahí que no se acierte con frecuencia en el argumento, (somos muy raros). Las probabilidades de que eso ocurra a través del blog son pocas y esto ofrece una gran ventaja para la moderación y el acierto.
    Quizás sea suficiente con leerte, así que, ¡Ánimo, que vanidosos somos todos! Pero por naturaleza, no por malos hábitos. Quiero creer que conceptos como trascendencia y perpetuidad, (hablando en términos evolutivos), son cimientos de esa carga tan pesada. Hoy lo que ocurre es que con tanta información nuestra vanidad se exhibe de formas más diversas que antes. Pero siempre ha estado ahí, el hombre intentando darle sentido a una vida aparentemente finita y usando todos los recursos a su alcance. Es cierto que varía bastante el modo en que se manifiesta entre unos individuos y otros, pero sabemos que eso depende de la complejidad de las redes neuronales de cada cual.
    Gracias por estar ahí.

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  2. Tú tranquilo,que lo importante es seguir "supurando cultura" y lo haces muy bien. Me gusta tu blog. Saludos.

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