miércoles, 11 de agosto de 2021

Yo no quepo en un país así

 


Yo no quepo en un país así.

A veces considero la posibilidad de estar en un error (pocas, sinceramente) pero me hierve la sangre cada vez que, sabiendo lo que ello quiere decir, leo o escucho a los cubanos proclamando:

“Construyamos un país en el que quepamos todos”.

¿Todos quienes?  ¿Los que salen a protestar contra el gobierno comunista gritando libertad,

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los que salen a golpear y aplastar, aniquilar, encerrar, vapulear, torturar a los anteriores,

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los que toman distancia y se quedan mirando cómo esa mayoría enfurecida, que abiertamente disfruta de su brutalidad autorizada, inducida u orientada deshace de modo criminal los anhelos de libertad y la necesidad de acabar con su hambre en aquellos primeros valientes o desesperados o ambos,

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los que callan,

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los que esgrimen el argumentario estricto, legal desde una presunta independencia o metafórico desde esa estética de lo malvado y lo miserable que resuena de fondo por sobre los gritos de un lado y del otro?

¡Todos son cubanos! Todos los implicados en estos sucesos.

No son gobiernamericanos ni rusosovieticos ni chinangolanos ni sordidarios latinohambrericanos…

¡Son todos cubanos! Los de un bando y los del otro y los del de más allá. Hijos padres hermanos primos amigos vecinos compatriotas cubanostodos buenosmaloscobardesvalientescriminalesyvictimas...

Todos CUBANOS que hacen uso de su responsabilidad.

Y No son solo los Castro y los generales y los “fundamentadores” o los Diaz-Canel de turno los únicos “malos o irresponsables” que golpean.

 

¿Tendrían que caber en esa Cuba donde "quepamos todos" también todos esos salvajes que tantos y tantos son? ¿Tendrían que caber aunque no fueran tantos? ¡Que Sí lo son!

¿Seré yo el único que no está dispuesto a caber en un país así? Porque, honestamente, yo no quepo en una Cuba así.

Amor, Paz, Tolerancia, Convivencia, Comprensión, Perdón ¿para un solo lado?

Yo no quiero caber en un país así.

No sin que antes sea extirpada la raíz del mal. Y la raíz del mal que ha destrozado a Cuba es una idea. Porque los Castro y sus matones no hubieran conseguido nada sin su ideario, su religión, sus dogmas buenistas y aplaudidos por protagonistas, por observadores y hasta por sus víctimas.

Y, puesto que la idea raíz o ideario parece  crecer de manera natural o forma parte de la malvada configuración de la mitad o casi del género humano, yo siento que

debiérase construir una Cuba en la que quepamos todos pero en la que estén previa y definitivamente proscritas la idea despreciable del comunismo y sus pre o subgéneros el socialismo y el izquierdismo esgrimido por esos a quienes tanto se desprecia de dientes hacia afuera cuando del castrismo se trata.

La izquierda que, esgrimida como virtud, ha permitido, financiado, promovido y celebrado que, durante más de 62 años, suceda lo que sucede en Cuba.

Sí, a veces considero la posibilidad de estar en un error. Tomo distancia, lo mastico y concluyo:

¿Cuál será la parte que no se entiende de esto o cuál la que no entiendo yo mismo?

En el lado contrario a la izquierda lo que está es el hombre natural, el que trata de sacar adelante a su familia y dar forma a sus sueños.

Es la izquierda quien trata de tapar su propia maldad con la maldad de otro. Es la izquierda quien separa una maldad de otra para hacer creer que hay maldades buenas (las suyas) y maldades malas (las de otros).

Todo el que intenta imponer sobre los otros hombres sus propias creencias, su poder, sus frustraciones o ideas de felicidad, es malvado.

No hay malvados malos, la derecha, y malvados buenos, la izquierda. La maldad es una sola. La imposición de  la maldad es una misma en cualquier variante: maldad impuesta.

"Construyamos un país donde no quepan quienes impiden que construyamos un país donde quepamos todos" ¿es una paradoja?

Yo no quiero vivir en un mundo donde una paradoja de la libertad termine destruyendo la vida de sus habitantes. 

El fascismo fue un infarto en la historia. Duró unos pocos años y murió de golpe.

El comunismo es un cancer, una muerte lenta de todo lo que significa vida. Y, como tal, comienza igual de lento, muy lento en el izquierdismo y va haciendo metástasis hasta culminar en la destrucción de aquello de lo que se alimenta: la buena fe de sus víctimas.

Yo ya no quepo en un país así.

No tengo tiempo.


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