miércoles, 14 de julio de 2021

Gritos y Piedras

 Para que no se le ocurra a alguien pensar que no existe alguien que lo considere a él personalmente responsable de los sucesos que aquí se describen:

El pueblo de Cuba se cansó y se lanzó a la calle a enfrentar a la dictadura de izquierda, socialista y comunista.
Con gritos y a pedradas.
Gritos y Piedras.
Y rabia. Y desesperación.
Con mucha esperanza pero mucho más miedo por la posible suerte a correr por esas personas desarmadas y desesperadas contemplo montones de imágenes en internet. Entre tantas, imágenes de policías disparando sus pistolas y los desesperados cubanos respondiendo con piedras y gritos.
Cubanos armados hasta los dientes con ¡Piedras y Gritos!
Gritos de ¡Libertad! fundamentalmente.
No sabemos al final qué pasará. El régimen cortó internet e intentará que no salga de la isla noticia que no sea la que ellos quieran que se conozca. Asunto en el que son maestros con el amparo de quienes los apoyan fuera de la isla.
Pero un adelanto del posible final podemos verlo en la prensa y la media mundial, en las instituciones con capacidad para informar y tomar algunas medidas que puedan influir en los acontecimientos ocurridos desde el 11 de julio, así como en las redes sociales donde hasta simples frases de apoyo al pueblo cubano son censuradas o aparecen con la nota “Contenido delicado -Algunas personas pueden sentirse molestas con esta imagen”. ¡Sobre simples palabras de apoyo al pueblo de Cuba!
Todas a la izquierda, claro, esas nombradas media, instituciones y redes, asumen tibiamente lo sucedido en Cuba.
La izquierda. La izquierda que es la vergüenza de mi humilde vida, pues en la izquierda tengo a mucha gente querida que se mueve en un umbral que va de la ignorancia más ridícula a la maldad menos perdonable. Y que son, dentro de su incapacidad de sentir amor, empatía y solidaridad con un pueblo que sufre, colaboradores por activa ¡y! por pasiva de la más oscura salvajada que le ocurre al hombre moderno que es esa asquerosa dictadura cubana que resume en sí lo más diabólico en orden de la convivencia humana más reciente.
Así que veo más motivos para estar asustado que para la esperanza.
Los muertos en el estrecho de la Florida o las calles y hospitales y cárceles de la isla, la esclavitud, el destierro, el dolor de millones de cubanos durante 62 años no han importado jamás a la izquierda internacional, ni a la regional, ni a la cubana misma. La más miserable esta última, la izquierda cubana que se dice y nombra anticastrista, la más despreciable porque proclama, defiende, vota y sanciona, allí adonde va, a favor de todo aquello que dicen rechazar cuando en su tierra personalmente les afecta.
Esa izquierda anticastrista a la que da miedo aceptarle hasta el café porque no se sabe qué es lo qué hay detrás de la invitación ni dentro de la cafetera.
Así que nada hay que esperar ahora mismo de esa izquierda que ya casi todo lo controla en el mundo.
Que eso es la izquierda toda ante el padecimiento y el sentir de quien no es de izquierda y ama la libertad: trapera, miserable, hipócrita y malvada.
Ojalá no muriera nadie más en Cuba. Cosa, al parecer, imposible: la causa principal de las protestas parece haber sido que se están muriendo a montones de hambre y desnutrición los cubanos que viven en la isla.
No tenía yo intención de decir absolutamente nada a propósito de todo esto. Los dolores más sinceros se llevan en silencio y se procura resolverlos sin ostentar ni proclamarlos al mundo. Además del riesgo a que expones a quienes te quedan en la isla, el riesgo de la bota de la dictadura, que incluye la opinión de la izquierda mundial.
Pero es demasiada tristeza. Y rabia. Y provocación. No puedo callar, mientras todavía no me obligan a callar, mi propio grito y mi propia piedra como cubano de a pie que soy y siempre he sido.
Así que lo digo, aquí va mi piedra:
No son sólo los Castro y su marioneta Díaz-Canel:
la izquierda, en su combinación de ideología y personas de carne y hueso que la izquierda abrazan, son los mayores responsables de lo que ocurre en Cuba desde hace 62 años y de lo que ocurrirá en el futuro.
(Y no digo responsables absolutos porque hay mucha derecha e igual cantidad de “alternativa” igual de responsables de todo este mal. Pero esto último es apenas un pequeño paréntesis. Lo que quiero decir, no me importa que interese o no, es lo dicho y que repito:)
No son únicamente los Castro y sus marionetas:
la izquierda toda, en su combinación de ideología y personas de carne y hueso que la izquierda abrazan, son los mayores responsables de lo que ocurre en Cuba desde hace 62 años y de lo que ocurrirá en el futuro. De las muertes. De la Muerte. Porque es muerte lo que ocurre en Cuba y a los cubanos, incluidos los que estamos en el destierro, fuera de la Cuba física. Toda la izquierda. Desde la más tibia a la más derecha. Responsable.
Hay que ser muy hijo de puta, diabólico y malvado para apoyar el sistema comunista, socialista y de izquierdas en Cuba y en cualquier lugar del mundo.
Hay que carecer de todo rasgo de honor, inteligencia y valor para poner las propias creencias y miserias personales por encima de la vida, la prosperidad y el sueño de millones de seres humanos nobles, pacíficos y pacientes (¡más de 62 años!) de los que no se es digno de ser prójimo.
Hay que ser absolutamente bajo, hipócrita y miserable para no sentir el más absoluto respeto por esas personas desesperadas y nada sofisticadas que se lanzan a la calle en pos de un cambio. Hay que ser muy oportunista para, encima, ejercer ese irrespeto en nombre del bien, de Dios, de Jesús, de los pobres, violando toda ética de caridad o solidaridad humana.
Hay que ser un mierda de alma para dar la más mínima credibilidad al régimen dictatorial que tiene aplastados a los cubanos hace varias generaciones, hambreados, esclavizados, las familias divididas y un tercio de la población diseminado desterrado por medio mundo.
Y se cae de la mata que lo que está ocurriendo en mi país a nosotros los cubanos ahora mismo ocurre “desde adentro”, tanto las protestas y el cansancio como la muerte y la represión de la dictadura de izquierda, socialista, comunista, asesina y asquerosa como toda la izquierda socialista y comunista, la peor ideología de la historia humana.
Sí, hay alguien que lo piensa y así lo considera.
Yo soy ese alguien:
Ruben Aguiar Muñoz.

Memorias de Simbad

 "Memorias de Simbad" es la última canción que escribí en Cuba. Mi canción de despedida… del hogar, la familia, mi tierra, de quien fui, de mi primera vida.

Me habían encargado del Grupo de Teatro Buendía, dirigido por la grandísima actriz y directora cubana Flora Lauten, la canción para una de las puestas que llevaríamos a una gira por Europa. La atmósfera en que me sumergía cada vez que veía los ensayos de la obra se mezclaba con mi emoción del viaje.
Para mí era la partida definitiva. Nadie sabía.
O quizás era yo quien único no lo sabía.
Entonces me despedí, en público secreto, con la canción Memorias de Simbad.
En realidad apenas consiguió ser canción de despedida. Pero eso solo lo supe muchos años después.
El destierro significa que todo aquello que abandonas se marcha contigo. Y como piel sobre tu piel te acoraza y pone a salvo de todas las culpas con que te acusas de abandonar a los tuyos tras conceder que es lo tuyo abandono, partida, exilio, emigración, escape.
Vieja piel que te protege del olvido y mantiene a salvo tu condición de desterrado.
Memorias de Simbad
Talado mi jardín, de brumas la ciudad,
Un puerto frente a mí
Ávido de espuma me pregunto
qué velero partirá de aquí.
La luz en el confín, la brisa desde el mar
me impulsan a partir
Nada temo, nada dejo atrás
Quiero saber que hay más allá.
Qué mágico sitio, qué fantástico animal
Qué misterios, qué respuestas más allá del mar.
Proa al horizonte navegar
Suelten las amarras. Listos a zarpar.
Presto, que en la tierra todo está perdido ya.
Harto de consentir, harto de preguntar,
harto de maldecir soy con la marea
todo de olas, todo de algas, todo de coral.
Quiero descubrir qué hay más allá.
Qué mágico sitio, qué fantástico animal,
Qué misterios, qué respuestas más allá del mar
tan lejos…
Quién me espera, acaso quién ocupa mi lugar
Quién danza por mí, qué música me lleva al mar
Quién pulsa esa señal
(esa señal tan rara)
Esa música… Esa música.
El mar es mi país, mi lecho el temporal
Mi idioma es un crujir ronco de maderos
Mi destino es un naufragio luego de partir.
——
Letra y Música: Rubén Aguiar Muñoz (La Habana, Junio 8 - 1995)
Intérprete y Arreglos Musicales. Grabación y Mezcla.
Realización del Video.
... y casi todo el público.
(Miami, 2021)