Vivía entonces en las canciones. Dormía donde hiciera sueño. La guitarra siempre ha sido parte de mí pero en la época de la foto era mi mejor parte. Amaba sin remedio, públicamente a todo lo que se dejara amar y a hurtadillas todo lo demás. Vivir intensamente tiene la desventaja de que puedes no enterarte de que eres feliz. Yo entonces, cuando esa foto, era feliz. La camisa, el pantalón y los zapatos que en la foto calzo los tomé prestados a un amigo justo para ese momento de mansa pose de artista “autorizado”. Pero yo no era tan así. Yo vivía un enorme ritual de no estar de acuerdo que me llevaba a vestir mal para no estar de acuerdo, a lucir pelo largo de no estar de acuerdo y a escribir las canciones que quería escuchar por no estar de acuerdo conque me dijeran qué canciones debía escuchar. Fui feliz y libre en mí y en eso. Pero de esa felicidad acabo de enterarme ahora, al verme nuevamente en esa foto que tiene ya más de treinta años.
No hay comentarios:
Publicar un comentario